Legisladores marplatenses con ideas, se buscan...

General Pueyrredon tiene diez diputados y senadores entre el Congreso de la Nación y la Legislatura bonaerense, pero a casi ninguno de ellos se les conoce una idea más o menos seria para encarar el grave problema de la inseguridad que vienen padeciendo los vecinos marplatenses y batanenses que, con el voto, los sentaron a ellos en sus bancas.

por José Mauro

Si escucharan en serio la protesta de la población, cada vez más angustiada porque se siente a merced de delincuentes y asesinos -sean vecinos, comerciantes o choferes del transporte, sean abuelos, adultos o chicos-, habrían percibido un cambio, nada sutil, que se está operando en cuanto a la argumentación y a los destinatarios de esas quejas: este jueves, tras el crimen del taxista Javier Sampino, el grueso de las críticas de los marplatenses apuntaron a la Justicia y, por extensión, a los que les dan las herramientas legales a los magistrados para que actúen, es decir los legisladores.

El hermano de la víctima, Salvador Sampino, exigió a la Justicia "que trabaje de una vez por todas. Que trabaje en serio". Los jueces dicen que trabajan, pero tienen que cumplir las leyes.

¿Entonces? Indigna enterarse una y otra vez que este o aquel criminal ya había sido detenido antes, incluso procesado, y que pese a todos esos antecedentes algún juez lo dejó en libertad. Ya no sorprende, sucede a menudo. La gente común no tiene por qué saber de los vericuetos legales que permiten semejantes fallos incomprensibles. Es que el público se maneja con los hechos concretos, y la realidad es que sienten que la Justicia protege demasiado los derechos de los delincuentes mientras deja en el desamparo más absoluto a los ciudadanos. Esa idea ya está instalada.

Cierto es que los jueces se manejan con las herramientas legales que tienen: las leyes de procesamiento penal vigentes son las que permiten esa discrecionalidad en los fallos, esos vericuetos que sagaces abogados aprovechan para conseguir la libertad de sus defendidos.

Basta de darle vueltas al asunto, entonces: son esas leyes lo que hay que adecuar -cambiar, reemplazar, ajustar- y eso es tarea de los legisladores.

¿Qué impide que más allá del partido político al que representan y de si actúan en una cámara o en otra, los legisladores surgidos de este distrito se pongan a trabajar en proyectos concretos para atender este reclamo de sus vecinos marplatenses y batanenses?

Algunos han aparecido en estos días y arrimaron propuestas. Otros ni siquiera se hicieron ver, como si la inseguridad de los marplatenses no fuera parte de su agenda de trabajo... ¿De qué se ocupan entonces si no se ocupan de estas cosas?, se preguntan los vecinos por estas horas. Hablamos de Daniel Katz, Adela Segarra, Gustavo Serebrinsky y Vilma Baragiola, que están en el Congreso de la Nación. Y de Jesús Porrúa, Daniel Rodríguez, Juan Garivoto, Carlos Nivio, Armando Abruzza y Julia García, que trabajan en la Legislatura bonaerense. La mayoría fueron concejales o funcionarios, varios son experimentados dirigentes con amplia trayectoria y varias veces candidatos, y hasta hay entre ellos un ex intendente. Es decir que todos conocen bien la ciudad y a su gente, y tienen la obligación de saber qué es lo que demandan hoy marplatenses y batanenses.

La desgracia que significó esta nueva muerte de un trabajador por obra del delito es una buena oportunidad para saber qué piensan de este tema los legisladores surgidos de Mar del Plata y -sobre todo- que están haciendo desde sus bancas para aportar alguna solución seria.

Comentá la nota