El legado económico de los K

Por M. Montenegro.

En su opinión, el margen de maniobra de la próxima administración será "nulo". Denuncia que hoy el Gobierno favorece a los banqueros. ¿Quién mejor que el primer ministro de Economía de la era K para abrir el debate?

"Yo estudié el posgrado en una escuela que estaba orientada por quien fue el primer premio Nobel de Economía, en el año 69, (Jan) Tinbergen, un holandés. Él tenía una definición que era fundamental: el éxito o el fracaso de una política económica se mide por cuál es el margen de maniobra que uno le deja a su sucesor. El margen de maniobra que dejan los Kirchner a la próxima administración es nulo. Mejor que en 2001, porque en 2001 el margen era directamente negativo. Pero es una herencia tan pesada como la que dejó Menem a la Alianza".

El ex ministro de Economía Roberto Lavagna es implacable por estos días cuando lo consultan sobre las medidas económicas de la administración K en los últimos tres años y las perspectivas para el próximo Gobierno, a partir de diciembre de 2011.

–¿No será mucho?

–Acaban de agregar tres millones de pobres. ¿Por qué voy a hablar de una transición mala de Menem a De la Rúa con hiperdesempleo y pésima distribución del ingreso y no voy a aplicar el mismo criterio ahora? ¿Por ideología? Ahora es igual.

–Pero no hay crisis en el horizonte.

–Tal vez el legado sea un poco menos pesado, porque el tema de la deuda, después del canje que hicimos en 2005, no es importante. Pero en otras materias el legado es igual de pesado: déficit fiscal, alta inflación, aumento de la pobreza, deterioro de la competitividad, la inversión estancada, el empleo estancado, los subsidios, el capitalismo de amigos.

–¿Qué se puede esperar de la economía hasta fines de 2011?

–No hay un escenario explosivo porque el tema de la deuda no es relevante. Pero yo siempre digo que se puede caminar por la vereda o se puede caminar en el barro. Van a ser dos años de caminar en el barro. Un crecimiento moderado, poca creación de empleo, alta inflación, y va a continuar el deterioro de las condiciones sociales que se evidencia desde 2007.

Quién mejor que Lavagna para abrir la discusión sobre la herencia económica de los Kirchner. Fue el ministro de Economía que estabilizó "el programa de dólar alto con superávit fiscal y comercial" tras la megadevaluación que terminó con la convertibilidad. Defendió desde un principio las retenciones –aún durante el gobierno de Duhalde, cuando Kirchner las reprobaba para congraciarse con el electorado del interior del país–. Reconoce, incluso hoy, que el 35% de retención a la soja es correcto –dados los actuales precios internacionales–, aunque advierte que es muy distinto el panorama de otros cultivos, como el trigo y el maíz, o la situación del sector ganadero.

Llevó adelante el canje de deuda, con quita, de 2005 ("Kirchner suscribió al pie mi propuesta", dice, desmintiendo que el ex presidente haya tenido un papel relevante en esa negociación). Y mantuvo duras discusiones con los burócratas del FMI, organismo al cual cree –al igual que el matrimonio presidencial– que hay que mantener alejado de la toma de decisiones locales porque "continúa comandado por un staff de economistas ortodoxos".

Ni Amado Boudou ni Martín Redrado, las dos cabezas del equipo económico de la administración K, se atreverían a acusar a Lavagna –que en los noventa se la pasó despotricando contra la convertibilidad– de poseer preconceptos ideológicos a la hora de pensar la economía. Tampoco Kirchner, que hasta hace unos meses reconocía en privado sus virtudes como funcionario.

El primer ministro de economía del kirchnerismo también conoce los pliegues del poder que mora en Olivos.

Meses antes de que Kirchner lo desplazara de su cargo, en diciembre de 2005, había disparado sus denuncias por sobreprecios y manejos cartelizados en las contrataciones de obras públicas, un misil contra su archienemigo, el ministro de Planificación, Julio De Vido. Cuatro años después, De Vido no sólo gestiona los fondos de las obras públicas sino también los subsidios del Transporte y la Energía, que este año superaran los $ 30 mil millones.

Sin embargo, hoy Lavagna está más preocupado por los negocios que ofrece el Gobierno al sistema financiero. "Los canjes de deuda que se realizaron en los últimos meses representan una ganancia de $ 1.500 millones para los bancos. ¿De qué progresismo habla Kirchner si termina beneficiando a los banqueros?", sentencia.

De nuevo, quién mejor que el ministro de Economía con mayor protagonismo desde 2003 para estimular la polémica sobre el legado económico K. El desafío es atractivo. Nos sumaremos al debate en breve (continuará).

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