Ledesma acusa de competencia desleal a la papelera que maneja Moreno

La papelera Ledesma sostiene que el Estado "abusó" de su posición para conseguir plazos de pago extraordinarios y colocar producto con pagos anticipados. Pero duda de su continuidad
Ledesma, una de las mayores papeleras de la Argentina, se sumó al rechazo empresario de la intervención del Estado en empresas privadas. Con un fuerte tono crítico, la compañía remarca en el último balance que el Estado aplicó "prácticas poco leales para con la competencia" desde que se hizo cargo de la ex papelera Massuh (ahora Quilmes), en mayo, a través de la gestión del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

"El Estado constituyó un fideicomiso que arrendó a dicha firma (Quilmes) sus plantas productivas, y se hizo cargo de la operación con prácticas poco leales para con la competencia. Abusando de su posición, el Estado consiguió plazos extraordinarios para la provisión de insumos, colocó productos con pagos anticipados y pagó servicios públicos con papel", lamenta la empresa, que mantiene competencia directa con la firma rescatada.

Según su balance cerrado en mayo, Ledesma ganó $ 83,12 millones, casi un 12% menos que los $ 94,24 millones del año pasado.

A cambio de confidencialidad, en el mercado reconocen que el diagnóstico que realiza en sus libros Ledesma –de la familia Blaquier–, obligada a describir la situación real del mercado y de su negocio por las reglas de la Comisión Nacional de Valores, es exacto.

Las críticas se suman al rechazo que la UIA y, en especial, la Asociación Empresaria Argentina, reiteraron en las últimas semanas contra la intervención oficial en el rescate de empresas.

Ledesma, dueña de marcas como Éxito y Gloria, vende en el mercado interno más de 122.000 toneladas de papel al año, que le valen aproximadamente un 30% de la oferta.

En el mismo renglón se ubica Celulosa Argentina, en manos de Tapebicuá, otra empresa de capitales argentinos.

Un escalón por debajo, con cerca de un 15% de la oferta, se ubican Papel de Tucumán, de los Pierri, y la firma que ahora gerencia Moreno.

Moreno puso el primer pié en Massuh el 12 de mayo con el objetivo de reactivar la planta, parada desde hacía cinco meses. La firma acarrea una pesada carga: deudas por $ 249 millones (51% a los bancos Nación y Provincia) y 14 pedidos de quiebra.

El otrora hombre plenipotenciario del kirchnerismo tomó las riendas bajo una convicción: que en tres años estaría otra vez de pié y la entregaría a sus dueños con números azules.

Para reducir costos y aumentar ventas, el plan de negocios de Moreno, como anticipó El Cronista, consistió entre otras cosas en el pago de facturas con ventas de papel. El resto del dinero, según explican quienes escucharon la propuesta, se salda con pagos concretos.

Por la zona en que se ubica la ex papelera Massuh, le compra servicios a Telefónica, Metrogas, la eléctrica Edesur y Aysa, la empresa estatal que se encarga de la distribución de agua corriente y con la cual Moreno se contactó.

Caída del consumo

La entrada en funcionamiento de Papelera Quilmes echó sal a una herida que había abierto la caída en el consumo durante la última parte del año pasado.

Sucede que por su ruinosa situación financiera, la planta ubicada en Quilmes estuvo fuera de producción por seis meses. Esa menor oferta le sirvió a sus competidoras para morigerar los efectos de la crisis, que provocaron, según los números oficiales de Ledesma, una caída de un 7% en el volumen del mercado interno.

En la empresa de los Blaquier, sin embargo, dudan del futuro de Quilmes. "De todos modos –explica en sus libros–, aunque el reingreso de este actor generó más turbulencias en el mercado, el deterioro técnico de las plantas es muy grande, y habrá que ver si este proyecto es sostenible en el tiempo", vaticina.

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