Lázaro Fonzalida acusó a los medios gráficos de “extorsionar” su gestión

El jefe comunal se expresó molesto por lo que se refleja acerca de las carencias en su gestión y disparó contra los medios de comunicación
En el marco de la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante de la ciudad, el intendente Lázaro Fonzalida hizo uso de la palabra, realizando un balance poco alentador de su primer año de gestión.

Como no podía faltar, se escudó en duras críticas dirigidas a los medios de comunicación gráficos de la provincia, acusándolos abiertamente de difamar la gestión municipal que aún no logra afirmar el timón y descifrar el objetivo en pos del bienestar de la comunidad chileciteña.

Como parte de su discurso, el intendente Fonzalida detalló una serie de temas que su gestión debió afrontar cuando se hizo cargo de la intendencia municipal, tales como deudas de alquiler, un parque automotor destruido y otros.

Asimismo, el jefe comunal se refirió a “deudas siderales con la prensa gráfica provincial” que, según él, son consecuencia de “publicidad electoral” y que por ello la comuna no aspira a saldarlas.

Utilizando un discurso evidentemente armado, el intendente Lázaro Fonzalida acusó a los medios gráficos de “extorsionar sus pagos, con campañas difamatorias” en contra de la comuna local.

Negando la realidad misma, el intendente insistió que aquello que los medios reflejan referido a las quejas de la comunidad por la carencia de servicios básicos “no son tan así”. Sin embargo, y siendo esclavo de sus propias palabras, el jefe comunal parece no ver mas allá del verde jardín que rodea al Palacio Municipal. Al parecer, el intendente no recorre las calles donde se acumulan residuos domiciliarios por la falta de recolección de parte de camiones municipales, y por las calles donde los baches generan malestar a los conductores de cualquier tipo de vehículo.

Los hechos que marcan la falta de acción de parte de la comuna local no hace falta inventarlos ni tampoco es necesaria la difamación. El accionar municipal habla por sí solo. La carencia en la prestación de servicios básicos es la cara diaria que la Municipalidad del departamento más importante de la provincia, sin necesidad de tener la intención de hablar mal de la gestión municipal.

Si se habla de difamación y de que los reclamos comunitarios no son tales, cómo se interpreta entonces que el mismo secretario de servicios públicos de la comuna local haya pensado en renunciar ante la falta de cumplimiento a los servicios básicos consecuencia del no envío de fondos por parte de la Secretaría de Hacienda.

Así como el intendente detalló los supuestos problemas que su gestión debió afrontar a la hora de asumir a cargo de la intendencia, mucho más fácil resultaría detallar aquellos temas descuidados por la gestión fonzalidista como el pago a becados y contratados, el cumplimiento con los alquileres asumidos, la prestación insuficiente de los servicios públicos, la falta de presencia y acción sobre temas que hacen a los chileciteños y que no requieren ni siquiera de la intención de tergiversar lo que diariamente se ve, se vive y se recepta.

Informar no es “extorsionar”

El mensaje de Lázaro Fonzalida ante los concejales chileciteños es una nueva muestra del autismo que aqueja al intendente y a su entorno. En una generalización peligrosa, manifestó que “la prensa gráfica provincial” lo extorsiona con “campañas difamatorias”, algo que no sólo está lejos de la verdad, sino que manifiesta una conducta autoritaria inaceptable.

Sin identificar a quien o quienes realizan esa supuesta extorsión, ni brindar detalles sobre aquello que entiende que lo afecta, Fonzalida comete un exabrupto que, lamentablemente, sólo contribuye a deteriorar aún más la alicaída imagen de la clase política.

Cabe preguntarse qué significa extorsión para el jefe comunal. Quizás el hecho de informar sin mordazas acerca de los problemas que aquejan a los chileciteños, que son muchos, así como ejercer el derecho de opinar y criticar sin otro escudo que la propia decencia, sea un asunto problemático que no puede resolver sino es atacando al mensajero. Debería Fonzalida mirar hacia adentro, más que cargar hacia quienes señalan sus errores.

Este funesto discurso es fruto de la incomprensión acerca del rol de los medios en la democracia y un ataque a la libertad de prensa que debemos rechazar de plano. La salud de las instituciones republicanas necesita que estas embestidas desaparezcan y den lugar al debate abierto, inflexible pero respetuoso.

Nuestro único soporte es la credibilidad de nuestros lectores, y esto es bastante más de lo que muchos de nuestros políticos pueden detentar.

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