Lázaro y Cristóbal socios.....

Los dos inversores más prósperos que tiene la provincia comparten un enorme terreno donde construyeron sus negocios inmobiliarios. Uno de ellos levantó un petit hotel donde ultiman los detalles exteriores, el otro, múltiples cabañas para obtener una modesta renta mensual que le ayude a redondear las ganancias que le aporta Casino Club en la villa turística.
Cruzando El Calafate por la Avenida del Libertador General San Martín, como quien se dirige al Parque Nacional Perito Moreno, cualquiera que circule a un lado del verde boulevard y mire hacia su izquierda en medio de un faldeo que domina todo el lago, verá que se levanta un imponente edificio vidriado y a sus pies un conjunto de departamentos de prolija factura, con techos azules que son parte de avanzados emprendimientos inmobiliarios llevados adelante por dos amigos del poder: Cristóbal López que tiene a su cargo una veintena de departamentos de alquiler y un petit hotel propiedad del próspero empresario Lázaro Báez.

Los terrenos, le confiaron a OPI los vecinos del lugar, tenían poco valor hace 6 u 8 años, sin embargo esa escasa valoración de la tierra junto a las perspectivas que nacían con la llegada de Néstor Kirchner a la presidencia, alentaron al entonces Intendente de El Calafate, Néstor Méndez (hoy diputado provincial) a vender al círculo íntimo del poder, miles de metros cuadrados de tierras a valores irrisorios, que van desde los $ 2,95 a los $ 7,50 el metro cuadrado.

Es así que como producto de una “vaquita” entre amigos, Cristóbal y Lázaro decidieron poner unas monedas para ayudar al desarrollo de la localidad y adquirieron el predio ubicado en el Barrio Los Manantiales donde construyeron sus respectivos emprendimientos con la esperanza de contribuir con el crecimiento urbanístico de una zona de muy lento desarrollo, al menos hasta mediados del 2004.

En El Calafate las calles que se trazaron delimitando los nuevos loteos donde han prosperado gran cantidad de hostales, cabañas y casas de fin de semana, no poseen nombre asignado, una materia pendiente para la Municipalidad que no va al ritmo que le impuso la demanda turística y habitacional de la ciudad.

Por ese motivo la referencia local de ese lugar donde hoy están los emprendimientos inmobiliarios de Cristóbal y Lázaro, es la que los lugareños denominan “las casas de los guías”, debido a que cercana a la construcción del ostentoso hotel, se levantan desde hace mucho tiempo una serie de casas donde viven los guías turísticos de las empresas que brindan los servicios al turismo local y regional.

De acuerdo a lo que nos señalaba un Maestro mayor de obras que nos acompañó en una breve recorrida por el lugar, el imponente edificio de Lázaro fue declarado inicialmente ante la Municipalidad como un Shoping, en cuyo interior habría un hotel; el motivo es que en ese lugar de El Calafate, precisamente, no estaría autorizada la construcción de un hotel de esas características y dimensiones.

“Fíjense – nos refirió nuestro guía circunstancial – como verán si uno asciende por el faldeo todas las calles son de tierra”, decía mientras paneaba con su mano el paisaje de la montaña que se levanta frente a la Avenida del Libertador.

Efectivamente, pudimos apreciar a simple vista que ninguna de las calles aledañas a la avenida principal tiene asfalto, sin embargo la manzana que rodea las propiedades de los socios inmobiliarios amigos del ex presidente, cuenta con calles niveladas, pavimentadas y lo que las hace más llamativas es que sobre las veredas se han eliminado los postes con el consiguiente enjambre de cables de todo tipo que solemos encontrar a diario en cualquier localidad del interior; la explicación es que por orden de los ilustres vecinos, se han realizado todos los tendidos en forma subterránea, adecuándose de esta manera al entorno y eliminando el impacto visual (contaminación visual) que ocasionan las instalaciones eléctricas, telefónicas y de videocables en la vía aérea.

Los socios del silencio

A nadie le sorprende que tanto Lázaro como López descubran nuevos negocios en El Calafate (y mucho menos en otros puntos de la provincia) de hecho a Cristóbal López no le es ajeno el negocio inmobiliario puesto que es de su propiedad la empresa Talares de Posadas S.A. una constructora Misionera en la que anda metido un agente inmobiliario de Néstor Kirchner, nos referimos a nuestro vecino, Osvaldo Sanfelice, socio de Máximo Kirchner en “Negocios Inmobiliarios S.A” y hoy empleado del zar del juego en otra de sus firmas, dado que figura conchabado también en Alcalis de la Patagonia SA. otro emprendimiento de López que produce carbonato de sodio.

Sin embargo el amor por la tierra de Cristóbal López no termina allí, dado que en sus dominios chubutense posee un predio de 273 lotes de 600 metros cuadrados cada uno en Solares del Marqués, un complejo de 35 hectáreas dispuesto en la entrada a Rada Tilly, cercano a Comodoro Rivadavia.

Si bien Cristóbal López no va a sufrir alteraciones en su pasar económico, ya que el 5 de diciembre de 2007, unos cinco días antes de dejar la presidencia, Néstor Kirchner le dio una mano para ampliar la cantidad de máquinas tragamonedas que tiene instaladas en el hipódromo de Palermo en Buenos Aires, pasando de 3000 a 4.500 y por las dudas le prorrogó la concesión por 25 años más, para evitarle (quizás) estrés por la enfermedad social denominada “síndrome del pre-desocupado”, el amigo del ex presidente mantiene estrechos lazos de conveniencia comercial con el enlazamiento que hay entre las empresas Epsur S.A y Misahar S.A de Báez y OIL M&S de Cristóbal quienes obtuvieron por diez años 14 áreas de explotación petrolera en Santa Cruz, obtenidas bajo concurso público nacional e internacional, pero – como corresponde – siempre con algún beneficio aleatorio como que el Secretario de Energía de la provincia era el amigo que les tendía la mano, junto con el Ministro De Vido, solo para simplificarles la vida.

Si recordamos uno de nuestros últimos informes, donde Casino Club de El Calafate logró que el Intendente Belloni firme un convenio por el cual le cedió un salón de fiesta contiguo a la sala de juegos por 10 años a 10 mil pesos por mes sin indexación de ningún tipo, contrato que por otra parte los Concejales de la localidad aprobaron sin problemas, debemos reconocer que para Cristóbal López, El Calafate, es tierra de oportunidades.

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