Lavagna: "Los recursos son de los aportantes, no del Estado"

En esta nota para Clarín, dice que "es inexplicable ir de un extremo al otro en un tema de largo plazo".

Por: Roberto Lavagna-Ex ministro de Economía

Los argentinos estamos, una vez más, en medio de turbulencias. Legítimamente deberíamos preguntarnos: 'qué le pasa a la dirigencia argentina, política, empresaria, sindical, intelectual, de los medios de comunicación y sobre todo, desde ya, al propio Gobierno? Es inexplicable que vayamos de un extremo al otro en un tema que es esencialmente de futuro y de largo plazo.

Hace sólo unos años nos llevaron --de hecho-- compulsivamente al régimen de la jubilación privada porque el Estado había fracasado en administrar los recursos de los jubilados. Hasta Perón lo dijo en uno de sus discursos en los años 70. Ahora nos llevan compulsivamente al régimen público otra vez, sin consultar a los legítimos propietarios, porque nos dicen que las AFJP han fracasado.

Ambas cosas son ciertas.

El Estado malgastó en sus déficit fiscales los recursos de los jubilados.

Las AFJP se abalanzaron en obtener ganancias rápidas y de cada diez pesos que depositábamos, entre 3 y 4 pesos quedaban en comisiones, seguros, etc.

Pero también es cierto que cada uno de los sistemas tuvo y puede tener sus ventajas. Un país serio, racional, responsable, en lugar de moverse del privatismo salvaje de los 90 al estatismo no menos salvaje ahora, busca ideas, experiencias y actúa con responsabilidad, previsibilidad y, sobre todo, con respeto de la voluntad de los ciudadanos interesados e implicados en el tema.

Cada trabajador y su familia deberían poder expresar su voluntad y no hacer depender las decisiones del mandamás de turno y de sus cortesanos. Muchos de los cortesanos de hoy fueron cortesanos favorables a las privatizaciones.

El país debería estar en condiciones de aprovechar la medida tomada para discutir más a fondo un tema que es un tema estructural, de mediano y largo plazo. No es de este año ni del año y la caja electoral del 2009.

Todo sistema previsional debe tener un segmento solidario para aquellos que no han aportado y no tienen recursos. Puede tener un sistema público, que no es sinónimo de sistema de reparto. Puede ser administrado por el sector público pero manteniendo el sistema de cuentas individuales, con transparencia e información trimestral a quien aporta, como hasta hoy. Y puede también tener un sistema de cuentas y seguros privados voluntarios, que sean alentados por la política impositiva.

Una combinación de este tipo asegura solidaridad y estímulo al ahorro, que es fundamental para el financiamiento de la inversión y la creación de empleo, que es, precisamente, lo que viene fallando desde hace dos años.

Discutamos con seriedad, sin prepotencias, sin ideologías usadas cuando conviene. Eso sí, tengamos en claro que cualquier sistema previsional válido no puede convivir con superpoderes en el manejo de los recursos que no son del Estado: son de quienes han aportado.

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