"Es lavado y sumamente insuficiente"

La delegación argentina que llegó a Londres manifestó su disconformidad con el documento final en preparación de la cumbre del G-20, que comienza hoy. El capítulo referido al Fondo Monetario Internacional no responde, hasta el momento, a las expectativas.
El gobierno argentino rechaza el borrador del documento de la cumbre del Grupo de los 20 que estaba redactado hasta ayer. Lo considera "lavado" y "sumamente insuficiente" como respuesta frente a la crisis internacional. Funcionarios de la delegación que participará de ese encuentro desde esta noche en Londres revelaron que el capítulo referido al Fondo Monetario Internacional no responde, hasta el momento, a las expectativas argentinas. "Podríamos volver al FMI sólo si no impone condicionalidades para la entrega de ayuda financiera, pero no creemos que lo haga. Volveríamos si nos pusieran como condición que usemos el dinero para construir escuelas, para desarrollar la obra pública y para afianzar el mercado interno. El FMI tiene una estructura y una burocracia que se retroalimentan y que si no cambian nos impiden volver", revelaron desde la comitiva argentina.

Los presidentes del G-20 se reunirán esta noche para la cena luego de una recepción de la reina Isabel en el Palacio de Buckingham. Ese será el inicio de la cumbre del G-20, que continuará al día siguiente con un extenso desayuno de una hora y media, el cual fue pensado para dar oportunidad a los mandatarios de limar las gruesas diferencias que existen hasta este punto. Si las posiciones no se acercan y no se incluyen algunos puntos que el gobierno argentino juzga indispensables, el discurso de Cristina Fernández de Kirchner en el plenario de la cumbre dejará expuesto el rechazo al documento. "Se puede ser diplomático, no hace falta meterle los dedos en los ojos a nadie para decir las cosas que tenemos que decir", indicaron los funcionarios.

No existen muchas expectativas respecto de lo que pueda ocurrir con el FMI, pero como mínimo la Argentina aspira a que se capitalice el organismo en 250.000 millones de dólares y haya una emisión de Derechos Especiales de Giro (DEG) por otros 150.000 millones. Las cuotas de los países socios del Fondo están medidas en DEG, los cuales están constituidos por una canasta de monedas que incluye el dólar, el euro y el yen, entre las principales. Una ampliación de los DEG elevaría la cuota de la Argentina y de manera indirecta impactaría favorablemente sobre las reservas internacionales del Banco Central, que contabilizan las tenencias en DEG. Aun así, el mayor reclamo argentino es que terminen las condicionalidades del FMI para proveer ayuda financiera y eso no está incluido en el documento del G-20 que preacordaron las grandes potencias. La Presidenta insistirá con el punto en la cena de esta noche y en las reuniones de mañana.

Cristina lo habló ayer en la cumbre de Qatar con Lula da Silva y volverá a negociarlo hoy en un encuentro bilateral. Aunque el Gobierno definió estratégicamente que debe preservar la relación con Brasil, lo cierto es que en este tema y en varios otros surgen diferencias importantes en las posturas internacionales con el mayor socio del Mercosur. Por lo pronto, Brasil está satisfecho con las reformas que anunció el FMI en las últimas semanas y no levanta con el mismo ahínco que la Argentina la bandera de transformaciones más profundas.

"Como mínimo, el documento final de la cumbre debería incluir la lista de paraísos fiscales, que concentran el 40 por ciento del ahorro mundial. Dicen que lo van a hacer, pero hasta que no lo veamos no lo vamos a creer", dijeron escépticas las fuentes argentinas. Una de las razones para el escepticismo es que Gran Bretaña, anfitrión de la cumbre y aliado de Estados Unidos en su puja con el resto de Europa en el G-20, protege a los paraísos fiscales. "Barbados es Inglaterra, las Islas Caimán son Inglaterra y Bermudas son Inglaterra. Y el 30 por ciento del PIB de Gran Bretaña es la actividad financiera. Por eso ellos resisten la presión de Alemania y el resto de Europa para imponer nuevas regulaciones a la actividad financiera y a los paraísos fiscales", interpretaron.

"El otro punto indispensable es que haya principios concretos de regulación de los mercados financieros", agregaron los funcionarios. En este punto, hasta ahora el documento final del G-20 tampoco avanza mucho, más allá de las declaraciones retóricas. La tensión entre las grandes potencias del G-7 podría hacer naufragar el encuentro del G-20, advierten desde el gobierno argentino, que en vista de esa situación quiere dejar clara su posición para no acarrear costos inútilmente. "Lo único que nos falta es que esto sea un fracaso y nos echen la culpa a nosotros. Que nos digan ‘qué hicieron ustedes cuando estaban ahí’", se atajaron desde el Gobierno.

Las diferencias entre Estados Unidos e Inglaterra, por un lado, y Alemania, Francia y el resto de Europa, por el otro, se explican por los diferentes intereses en juego. Estos últimos países temen que se produzca una situación de estanflación: estancamiento económico con inflación, si siguen con los paquetes de estímulo fiscal. Por eso su atención está puesta sobre todo en la regulación del sistema financiero, al que responsabilizan de haber provocado la crisis. Estados Unidos e Inglaterra, por el contrario, insisten en que para revertir la caída de la economía es imprescindible que los estados nacionales vuelquen monumentales masas de dinero para reactivar el consumo y la inversión. Dejan en un segundo plano lo que tiene que ver con las regulaciones financieras, en respuesta a las presiones de Wall Street y de la city londinense.

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