Latorre y el tablero del PJ

Ni casualidades ni descuidos caben en la política profesional. Elementos para pensar si la senadora facilitó los superpoderes al Ejecutivo nacional por las suyas o si el Lole la mandó y ahora se hace el enojado.
Si las posiciones políticas se miden por sus efectos, no por sus dichos ni por sus gestos, Carlos Reutemann ayudó al gobierno nacional a prorrogar las retenciones al campo. Si esa fue o no su intención, a esta altura, ya es (apenas) una cuestión de fe.

Hay quienes le creen al senador nacional -sobre todo en el peronismo, pero sólo es porque quieren hacerlo- y, fuera de su partido, hay otros que no. Al cierre de esta edición, los dirigentes rurales que airadamente lo cuestionaron y lo trataron de "traidor" en la ciudad de Santa Fe no habían dicho nada nuevo.

Son los hechos: Roxana Latorre habilitó el dictamen K para prorrogar la ley de facultades delegadas. El escenario fue la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado de la Nación que tiene 15 miembros y logró mayoría con la octava firma puesta por la legisladora rosarina. La ley vigente (similar a la aprobada el jueves) hubiera vencido mañana.

Sólo una de las 1.900 normas jurídicas que contiene la delegación de facultades (que se renuevan desde 1999) importaba en el debate: el Código Aduanero, donde residen las retenciones a las exportaciones agropecuarias, objeto central de la Guerra Gaucha.

Es imposible no prestarle atención a la renovación de las facultades delegadas porque ese fue el primer argumento de la Mesa de Enlace contra las retenciones: su "inconstitucionalidad de origen".

Son los hechos: Latorre es senadora por cuenta y orden de Carlos Reutemann. Sin el ex gobernador y su estilo de conducción personalista, ella no tendría votos propios para estar en el Congreso. Al Senado llegó en 2001 y se irá –si no consigue otro mandato- en 2015. Siempre merced a Reutemann. Ella misma reconoce que le debe cada peldaño de su carrera, que comenzó como funcionaria de segunda línea hasta instalarse en la banca pegada a la de Reutemann.

Si al mirar lo ocurrido se quitan las sobreactuaciones, los hechos resultan transparentes. La primera declamación actoral fue de la propia senadora: firmó en "disidencia absoluta". Pero para el reglamento de la Cámara sólo importa que firmó.

En el peronismo, como en el resto de la provincia, hay quienes tienen más o menos conocimientos sobre cómo funciona el Congreso. Pero en la Legislatura santafesina, hasta el mozo que sirve el café rechaza la idea de las casualidades o los descuidos. Aún así, los diputados y senadores del PJ entendieron qué había que hacer: convertir a Latorre en el blanco de sus críticas, y respaldar con su culpa la imagen de Reutemann.

Son los hechos: Roxana Latorre fue expulsada de Santa Fe Federal por el ex gobernador recién cuando el escándalo llegaba a las tapas de los diarios porteños. Y así, para el resto del país, esas dos partes de la noticia se conocieron casi juntas: la polémica firma y su secuela, el enojo de Reutemann y la expulsión. Pero hubo varios días de por medio. Y un par de tapas del diario El Litoral en el que consta que Reutemann sabía de la firma, como mínimo, desde media mañana del lunes. La expulsión se difundió el miércoles, cuando caían Latorre y la tarde.

Es una duda: ¿la expulsión del bloque es un castigo por la firma y sus efectos legislativos, o por la reacción que provocó la noticia de la firma?

Son los hechos: las sesiones de las comisiones del Congreso no tienen la cobertura periodística de años atrás. Muy pocos cronistas hurgan entre las firmas de los dictámenes. Desde siempre el fútbol concita más atención que el Congreso, y como ahora es oficialmente parte de las cuestiones de Estado, cabe la comparación: Santa Fe Federal en la Comisión de Asuntos Constitucionales prefirió un lateral en vez de patear un penal. Si los simpatizantes más seguidores y la tribuna en general culpan al jugador o al técnico está por verse.

SPINOZZI AVANZA. Su nombre está en la boleta que ganó las elecciones del 28 de junio. Ricardo Spinozzi es el primer suplente del (ex) tándem reelecto en el Senado de la Nación: Carlos Reutemann –Roxana Latorre.

Es el presidente del PJ provincial y lidera la lista de los reutemistas que hoy hacen cola para pegarle a Latorre. No por lo que dice, sino por el lugar que ahora, con Latorre caída, ocupa.

Señaló que puede llegar a convocarse al Tribunal de Disciplina partidario para analizar la conducta de la senadora, pero cuando advirtió –por la repregunta de un periodista- que en realidad ella no fue electa por el PJ sino por una alianza formada por la Democracia Cristiana y otras siglas, ensayó una evasiva.

Respecto del "gesto de grandeza" que le ha pedido el Senado santafesino a la ex vocera y principal aliada de Reutemann, Spinozzi admitió que la solicitud es tan amplia como luce. Y afirmó que un primer paso sería "tener la humildad de reconocer que se equivocó". No usó la palabra renuncia.

ENROQUE. La expulsión del bloque no generó los efectos esperados por el ex piloto de Fórmula Uno. Las críticas no se atemperaron, sobre todo desde el sector ruralista, que parece no olvidar ni perdonar la decisión que tomó la ex secretaria de Promoción Comunitaria. En torno al ex gobernador especulan que Reutemann todavía tiene una carta guardada que sólo él la puede jugar, porque de otra manera la estrategia sería inocua a nivel político. El as que Lole conserva en la manga es pedirle la renuncia a la banca que deberá asumir en diciembre próximo. Esa decisión no la tomó hasta ahora el PJ provincial porque sólo es Reutemann quien le puede pedir ese gesto. Ella llegó a ese lugar gracias él y nadie más que él. Si la dirigencia justicialista le exigía la dimisión a Latorre la jugada se iba a interpretar como que Reutemann la obligó a renunciar a la actual senadora por presiones del propio peronismo. Si este hecho se concreta hay dos posibilidades en danza: una es que Ana Meiners, actual intendenta de Esperanza, asuma en lugar de Latorre. Meiners tiene mandato en la principal ciudad del departamento Las Colonias hasta 2011. En su entorno, esa posibilidad se maneja con bastante fuerza.

Y la otra alternativa que se baraja es que la legisladora nacional jure como senadora y después presente su renuncia, con lo cual quien ocuparía la banca vecina a la de Reutemann sería Ricardo Spinozzi, que en la boleta en los comicios del 28 de junio pasado fue como senador suplente.

Si es cierto que Reutemann se ha enojado con Latorre o si simplemente le ha soltado la mano (para este análisis es lo mismo), puede advertirse que Spinozzi es ahora quien hoy queda más cerca del ex gobernador. Por eso lo buscaron los micrófonos de los periodistas tras la sesión de Senadores, aunque desde su banca no hablara de "este tema tan sensible para la sociedad que es cumplir la palabra empeñada". Y puso las manos en el fuego por Reutemann.

Spinozzi es jefe del bloque de 13 senadores del peronismo provincial. Lo conduce desde mucho antes de que el peronismo dejara la Casa Gris. Ha logrado los equilibrios internos y que el funcionamiento de la Cámara que controla el PJ no tenga sorpresas. Por supuesto, atiende sus obligaciones y sabe en qué comisiones y con qué firmas saldrán los dictámenes de las comisiones.

Crítica de Santa Fe le preguntó: "Reutemann era jefe de un bloque de dos miembros, que él integraba con Latorre. En la primera oportunidad en que se trata un tema de peso, él sufre -si nos atenemos a la exposición del propio Reutemann- este traspié-. ¿No le llama la atención?".

Spinozzi respondió: "La verdad es que para Reutemann esta es una situación nueva. Hace poco tiempo que funciona como bloque Santa Fe Federal con la conformación de dos personas: él y la senadora. Supongo que como cualquiera de nosotros lo hubiera pensado, dio por descartado que esto fuera a suceder. Hay cosas que son obvias, que no hay que aclararlas, que no hay que pedirlas", subrayó.

Los carteles que nadie recuerda

En 2007 Roxana Latorre intentó tener una existencia política propia. Lanzó fuera del PJ su precandidatura a gobernadora. Logró el 2% de los votos en las internas primarias. Estaba prácticamente sola: su principal seguidor era Sergio Romero, de UDA ,un gremio docente que no clasifica ni para ser reconocido por la negociación paritaria.

Para las generales archivó sus aspiraciones luego de que Reutemann dijera que lo que iba a lograr era restarle votos al peronismo. Había gastado –según dijo- unos 400 mil pesos. De aquella inversión aún deben quedar carteles de la campaña Cristina Presidente, que las mostraba a ambas. El peronismo santafesino le hizo una marca en la espalda porque fue por afuera del partido, pero cuando el senador nacional armó la lista de Santa Fe Federal, nadie le cuestionó la decisión.

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