Los latinos esperan un cambio

La crisis económica en Estados Unidos golpea sectores con alta concentración de mano de obra inmigrante, como construcción y servicios de todo tipo, dejando a cientos de miles de extranjeros sin empleo.
A dos días de la celebración de un nuevo gobierno en Washington, los inmigrantes enfrentan condiciones cada vez peores ante los efectos devastadores de la crisis económica, una persecución oficial, crímenes de odio y una distante promesa de reforma migratoria. A pesar de cierto optimismo de defensores de migrantes gracias a una mayor comunicación con asesores del presidente electo, promesas de Barack Obama y de líderes legislativos demócratas de impulsar una reforma, la vida para los inmigrantes en general, y para los indocumentados en particular, va de mal en peor.

Decenas de redadas a lo largo del país durante 2008 generaron un clima de temor, cuando operativos cuasi militares como el de Postville, Iowa –la redada más grande en una enorme planta–, devastaron comunidades en varias regiones del país, separando familias, dejando abandonados y traumatizados a hijos y padres.

Mientras tanto, hay procesos judiciales masivos –hasta de 40 personas o más a la vez– para condenar penalmente a indocumentados y deportarlos. Las fiscalizaciones federales de delitos migratorios casi se duplicaron durante el último año fiscal al llegar a más de 700 mil casos, reportó el New York Times. Mientras se han elevado drásticamente las fiscalizaciones de inmigrantes a lo largo de los últimos cinco años, las fiscalizaciones de otros delitos se han reducido; por ejemplo, las de crímenes de cuello blanco se han desplomado 18 por ciento; las de armas, 19 por ciento; y por delitos de droga ilícita, 20 por ciento.

El saliente gobierno de George W. Bush, en sus últimos días, emitió una orden que anula el derecho constitucional de acceso a un abogado para inmigrantes que enfrentan procesos judiciales para su deportación. En tanto continúa la construcción del muro fronterizo y más autoridades locales y estatales asumen funciones de control migratorio.

Junto a lo que algunos califican de “guerra contra los migrantes” por las autoridades, se ha registrado un incremento de “crímenes de odio” contra éstos, incluso uno en esta ciudad donde jóvenes blancos mataron a un ecuatoriano a golpes cuando decidieron ir a “cazar” un mexicano.

Si todo esto no era suficiente, ahora la crisis económica golpea sectores con alta concentración de mano de obra migrante, como construcción y servicios de todo tipo, dejando a cientos de miles de inmigrantes sin empleo.

Sin embargo, el nuevo informe presentado por el Migration Policy Institute (MPI) indica que no hay pruebas de una nueva tendencia de retorno a casa de mexicanos y latinoamericanos como resultado de la crisis aquí. Demetrios Papademetriou, uno de los autores del informe y presidente del MPI, declaró que “una migración sustancial de retorno de inmigrantes no autorizados es poco probable, a menos de que empeore severamente y por tiempo prolongado la economía estadounidense”.

La investigación de MPI indica que más bien la migración en retorno parecer tener una “mayor correlación con los acontecimientos económicos, políticos y sociales en los países de origen, que con las condiciones económicas en Estados Unidos”.

Papademetriou consideró que “mientras la actual crisis económica podría no percibirse como el momento más oportuno para corregir el desconecte crónico entre el mercado laboral estadounidense y el sistema de migración, los formuladores de políticas más visionarios reconocerán que un sistema más ágil y pensado servirá mucho mejor a los intereses económicos de Estados Unidos en un mercado global cada vez más competitivo”.

Y en esta coyuntura política, promotores de una reforma integral creen que de nuevo se abre una oportunidad. La gran coalición de agrupaciones empresariales, sindicatos nacionales, organizaciones latinas, la Iglesia Católica y agrupaciones de defensa de migrantes que han promovido una reforma migratoria durante los últimos siete años, expresan un cauto optimismo con el cambio de gobierno aquí.

Ali Noorani, director del Foro Nacional de Inmigración, declaró en una reciente teleconferencia que el voto latino y de nuevos ciudadanos inmigrantes fue parte de lo que llevó a Obama a la presidencia “y cambió la cara de Estados Unidos”, que incluye la expectativa de una nueva política migratoria. Además, dijo, la reforma migratoria ha sido mencionada como prioridad por el presidente electo, y fue incluida en la lista de las diez prioridades de este año por el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid.

Una de las figuras más influyentes de este asunto a nivel nacional, el cardenal Roger Mahony, de Los Angeles, denunció las políticas de redadas y el muro, el temor y las consecuencias, como la separación de familias, y expresó que es un asunto tanto político como ético. “Llamo al nuevo gobierno y al nuevo Congreso a promover una reforma migratoria integral en 2009”, dijo, e insistió, como otros, en que a los “inmigrantes se les debe permitir salir de las sombras”.

Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de la Raza, reiteró que la prioridad de la comunidad latina es una reforma migratoria, y que es un “asunto de derechos civiles” (recordó que el FBI ha registrado un incremento de 40 por ciento en crímenes de odio).

John Wilhelm, presidente del sindicato nacional de la industria hotelera (Unite/HERE), indicó que hay “un creciente consenso en el movimiento sindical de que no podemos reparar la economía estadounidense sin una reforma migratoria”.

Frank Sharry, director de America’s Voice, agrupación que promueve la reforma migratoria, dijo que “habrá una gran ventana de oportunidad” entre el otoño de este año y marzo de 2010 para impulsar una reforma migratoria. Argumentó que en estas últimas elecciones los políticos pro reforma migratoria estuvieron entre los grandes triunfadores, y los políticos más antimigrantes fueron derrotados o debilitados. Estas voces representan varias de las bases que llevaron al triunfo a Obama, y por lo tanto eso nutre el optimismo. Sin embargo, ese mismo optimismo se expresó en por lo menos tres ocasiones durante los últimos siete años, y para los migrantes, durante ese mismo período, las cosas sólo han empeorado.

Para muchos, la demanda más inmediata es suspender las redadas y el trato criminal de inmigrantes, y señalan que Obama puede ordenarlo tan pronto llegue a la Casa Blanca, sin esperar una reforma migratoria. Ahora se verá si el nuevo presidente, hijo de un inmigrante africano, cumplirá con las expectativas de sus aliados en este tema.

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