Ya se largó la pelea interna y surge una catarata de rumores

Batalla: Cristina Regazzoli dejará el Ministerio de Bienestar Social el próximo 10 de diciembre. Es un sitial que todos quieren, por el abundante manejo presupuestario y el volumen político que cobran allí las decisiones. Además se creará el Ministerio de Salud. Se avecina una nueva puja de poder entre los sectores internos del PJ.
Los distintos sectores internos del Gobierno Provincial y del Partido Justicialista iniciaron el último 29 de junio una nueva pelea de fondo: la que viene atada a los reemplazos obligados y a las nuevas designaciones previstas en distintas áreas.

Como siempre ocurre en estos casos, la puja de poder está atada a una catarata de rumores, siempre interesados.

Por ahora lo único que está claro es que la banca que ocupa el diputado Roberto Robledo, que a partir del 10 de diciembre irá al Congreso Nacional, la ocupará quien lo sucede en la lista del PJ que ganó las elecciones de 2007: Amador Prieto, oriundo de la localidad de Telén.

Pero la gran pelea se da por la suculenta caja del Ministerio de Bienestar Social, que prontamente quedará dividido en dos: por un lado el área Social propiamente dicha y por otro el sector de Salud Pública.

Al acecho

El vernismo se relame con la posibilidad de colocar en alguno de esos sitios a hombres del riñón del senador electo. Los ultras ya tienen su vista puesta en 2011, donde el vernismo aspira a retomar el poder político en la provincia y a hacer lo posible para marcar el terreno en la esquiva capital provincial.

Pero la pelea no va a ser fácil. Los próximos 5 meses serán de comentarios insistentes, planteos, maniobras y operaciones de prensa para posicionar o bajar soldados.

El vernismo se apuró a lanzar un nombre, y tal vez por eso mismo ya aparece fuera de carrera: el subsecretario de Trabajo Marcelo Pedehontaá apareció incluso antes de las elecciones como un hipotético relevo de la ministra Cristina Regazzoli, ahora diputada nacional. El jorgismo niega de plano que piense en una posibilidad semejante.

El nombre que suena ahora como ministro del área social es el de Marcelo Díaz, a quien el gobernador Oscar Mario Jorge supo confiarle ese sector cuando fue intendente de Santa Rosa. Claro está que Marcelo Díaz es mirado de reojo y con desconfianza por el vernismo: en la última interna partidaria, en el año 2007, integró la lista de diputados de Convergencia Peronista, respaldando al marinismo.

Haciendo equilibrio

¿Hasta qué punto puede Jorge despegarse de quienes lo llevaron al lugar en el que está? La presión de los intendentes de la Línea Plural es otro factor que no podrá desatender. Por eso en el PJ ahora comienza un proceso en el que se van a marcar la cancha entre todos, y el 1 de agosto, cuando se haga el congreso partidario en la sede piquense del Club Costa Brava, se desarrollará uno de esos capítulos.

Jorge tiene que moverse con cuidado, no sólo para conservar también su buena relación con el Gobierno Nacional kirchnerista, sino para no enfrentarse con otros sectores internos del PJ pampeano que si bien lo cuestionan, lo critican y lo sienten lejano tampoco lo consideran un enemigo eterno, ni principal.

Es en ese terreno resbaladizo que puede empezar a tallar la presión del marinismo.

Todos estos movimientos, además, están atados a lo que viene. Falta mucho todavía, pero es un hecho que Verna ya trama su regreso en 2011.

La promesa de una senaduría para quien debiera reemplazarlo, Gustavo Fernández Mendía, puede tener la apariencia de una golosina, pero su sabor es agridulce, porque también es un modo de evitar el crecimiento personal de un hombre de Jorge que es bien visto por el Gobierno Nacional y que se hizo de una buena imagen en Santa Rosa tras la intervención después de los 87 días de locura tiernista.

¿Acaso Jorge reservará en lo inmediato un lugar más preponderante para el actual secretario de Desarrollo Estratégico?

A la Salud

También habrá que designar, más temprano que tarde, un ministro de Salud. Si el área Social es apetecible desde el punto de vista del manejo presupuestario y por el volumen político que cobran en ese lugar las decisiones y la distribución de los recursos, no menos generoso es el recurso que se maneja en Salud, un área especialmente conflictiva por la perseverancia de los trabajadores del sector en sus reclamos salariales y laborales.

Hasta ahora todo indica que Luis Ordóñez podría encargarse del Ministerio. Pero si Jorge da ese paso y además designa a alguien de su confianza en lo Social, tendrá que soportar dardos vernistas que pueden llegarle desde distintos lados: desde la Legislatura, desde los responsables del armado de la estrategia electoral y desde los municipios.

El Ministerio de Salud fue un sueño del ex ministro Sergio Ziliotto, un ultravernista ahora refugiado como asesor en la Cámara de Diputados pero siempre activo, a tal punto que fue digitado como jefe de campaña por el propio ex gobernador. Tampoco es un secreto que el ex subsecretario de Salud, Rubén Ojuez, lanzó ácidas referencias a la gestión actual en la materia, tratando de mellar la candidatura de Regazzoli cuando todavía no se había definido. Hay una larga historia de confrontaciones en torno a la Salud: el vernismo hizo todo para echar del cargo al primer subsecretario de Jorge, el joven Diego Roca, quien llegó con un perfil diferente al que era tradicional y hasta se animó a mirar de reojo algunos negocios raros que habían quedado de la gestión anterior.

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