Un largo año para el balance

Un largo recorrido que supone una sensación de que ha transcurrido un tiempo superior al del calendario. Primer aniversario de gestión en la gobernación bonaerense invita, a una reflexión.
Se trata de una parada importante para analizar fortalezas y debilidades antes de cumplir con la mitad del camino que nació con la asunción del gobernador Daniel Scioli hasta las legislativas del 2009 en que se realizará el primer examen en las urnas.

Si hubiera que resumir en ideas generales este primer año se podría concluir en que existe un estilo muy distinto del que dejó su sucesor y ahora adversario político, Felipe Solá.

Una fuerte impronta en la comunicación de gestión, un excesivo abordaje administrativista y con mucho énfasis en la tecnología. Además se percibió el intento de una gestión no sólo autónoma de algunas problemáticas de agenda de los medios. Esto último es lo que intenta todo gobernante, ser él mismo quien imponga los núcleos del debate y no al revés.

Otra característica, tal vez positiva desde cierto punto de vista, fue la continuidad de algunos programas de la gestión anterior, aunque esto lleva a una posible lectura de demora en la puesta en escena de programas propios. Un ejemplo de lo expuesto tal vez se vio en el área de seguridad, donde durante meses se escuchó el consejo de llamar al número de emergencias 911. Luego transcurrieron no menos de seis meses hasta que comenzaron a observarse otras tendencias al respecto como la reestructuración policial o el sistema de cuadrículas inteligentes, como una de las ideas más elaboradas de la actual conducción de esa cartera.

Existió un importante avance legislativo, esto traducido en el apoyo de un frondoso bloque parlamentario oficialista que salvo excepciones, aprobó sin mayores cuestionamientos más del noventa por ciento de las iniciativas del Ejecutivo. Desde normas protectoras del medio ambiente, de iniciativa privada, y de modificación procesal penal.

Existieron una serie de demandas salariales que fueron sorteadas sin dificultad en una primera etapa, como ocurrió en marzo y abril y en forma no tan expeditiva como sí sucedió con los docentes hacia septiembre y octubre. La cuestión salarial cuenta con más palabras de preocupación que de recursos y esto se notará visiblemente durante el ejercicio 2009.

También se debe contemplar que fue un año por demás atípico que se devoró la capacidad de hacer durante cuatro meses no sólo al gobernador sino también a la Casa Rosada.

Obviamente fue la espectacular epopeya política y mediática de enfrentamiento con El mundo de la producción rural. Conflicto que algunos expertos analistas definieron ya no tanto como una disputa de apropiación del discurso, sino una verdadera pulseada por la acumulación.

Ese conflicto fue un verdadero eclipse que redujo a un satélite totalmente reducido la gestión. Si algo hay que definir es que por primera vez se advirtió algún desliz. Fue cuando Scioli intentó mediar entre el gobierno nacional y el campo en una batalla que no admitía demostraciones tibias e híbridas. Luego, comprendió el mensaje y su alineamiento fue total.

Esa fidelidad le significó, por un lado, un alto costo político. Su compromiso con la casa Rosada como alternativa a la contemplación del paisaje le significó no pocas heridas políticas que sólo el tiempo y algunos cambios de estilo podrán cicatrizar en cuanto a la relación con el campo.

El desenlace del voto no positivo del vice Julio Cobos le significó a Scioli la composición de un nuevo escenario político, donde el post kirchnerismo suena a música melodiosa para más de un dirigente. Fue en la etapa posterior y no antes en que comenzaron a observarse ciertas diferenciaciones en el discurso del mandatario provincial.

Un ejemplo ocurrió con su oposición a la despenalización del consumo de drogas propuesto por el ministro de Justicia y Seguridad de Nación, Aníbal Fernández, siendo uno de los primeros mandatarios en alzar la voz en ese sentido.

El otro caso alusivo, aún en proceso de evaluación, es la propuesta de la baja de edad para la imputabilidad a menores. Allí contó también con la convocatoria a la mesa de debate de importantes magistrados nacionales que reprocharon esa iniciativa.

Scioli apunta a ampliar las bases de sustentación de su proyecto que, tal como lo muestra parece personalista. Algún vocero legislativo señaló que el gobernador se decidió a armar su estructura tras el conflicto con el campo dado que el kirchnerismo ya no sería garantía de proyecto dominante y puede correr riesgos de derrota electoral el año que viene.

En ese sentido, la diferenciación, aunque sea en matiz, es necesaria por parte de Scioli como para aventurar una alternativa al crecimiento de otras opciones como el felipismo vía post oficialista o la coalición cívica y sus socios radicales y socialistas.

El interrogante básico es si se animará a liderar esa etapa que puede implicar alguna turbulencia en el horizonte y en el futuro inmediato respecto de la convivencia con el matrimonio Kirchner en la Casa Rosada. (www.agencianova.com)

Comentá la nota