El largo adiós del nacionalismo vasco.

El largo adiós del nacionalismo vasco.
Los partidos proetarras están prohibidos por la Justicia española y el socialismo de José Luis Rodríguez Zapatero es el favorito: los nacionalistas podrían perder mañana la presidencia de la región autónoma por primera vez en 30 años.
La campaña por la jefatura del gobierno del País Vasco, que se decidirá mañana en las elecciones autonómicas de esa región del norte de España, tuvo su único momento de tensión con la aparición del “justiciero Emilio”, un trabajador de una fábrica de trenes que el martes destruyó a golpe de maza la taberna Ansoategi, el lugar favorito de reunión de los proetarras de Lazkao (San Sebastián), después de que una bomba de ETA destrozara la sede local del Partido Socialista y su vivienda, ubicada justo encima.

La venganza del “justiciero” de Lazkao permitió que los políticos vascos adoptaran un discurso más apasionado para conquistar al electorado que podría sacar a los nacionalistas del poder por primera vez en 30 años. A la posibilidad de que el gobierno vasco cambie de color y pase a ser socialista se suma la ausencia en las urnas, también inédita en las tres últimas décadas, de partidos del entorno de ETA. Mediante un comunicado, la organización separatista vasca denunció ayer al futuro Parlamento vasco como “resultante de un fraude político” en elecciones “antidemocráticas”.

Las encuestas anticipan un empate técnico entre el candidato del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y jefe del Ejecutivo autonómico desde hace 10 años, Juan José Ibarretxe, y el candidato socialista en el País Vasco (PSE), Patxi López. Después de las elecciones generales de 2008, en las que por primera vez en la historia reciente de España el socialismo superó en votos al PNV en las tres provincias vascas (Álava, Guipúzcoa y Vizcaya), López tiene ahora la posibilidad de convertirse en el primer lehendakari (jefe del gobierno vasco) no nacionalista desde 1979.

Ibarretxe recurrió a la estrategia del “miedo a un gobierno de españoles” para movilizar al electorado nacionalista al alertar sobre un eventual pacto de los socialistas con el conservador Partido Popular, el gran rechazado entre las bases del nacionalismo. Sin embargo, arrebatar la presidencia del gobierno vasco a los nacionalistas gracias al apoyo del PP en el Parlamento de Vitoria pondría en problemas al mandatario José Luis Rodríguez Zapatero en Madrid, donde compensa su ausencia de mayoría absoluta en Diputados con el apoyo del PNV para sacar adelante leyes clave como el presupuesto general.

Zapatero por la patria gallega

Un día después de visitar el País Vasco en respaldo a la candidatura de Patxi López a lehendakari (jefe del gobierno vasco), José Luis Rodríguez Zapatero se trasladó a Pontevedra para cerrar la campaña socialista a la presidencia de Galicia. La popularidad del mandatario español será clave para Emilio Pérez Touriño, que busca su reelección en el gobierno gallego contra el candidato del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, a quien las encuestas consideran favorito. Los socialistas intentan evitar que se repita la situación de 2005: para ganarle al PP, que fue el partido más votado, se vieron forzados a realizar una alianza con los nacionalistas.

Comentá la nota