La larga resistencia de Redrado

Por: Julio Blanck.

Martín Redrado está colgado de un hilo y lo sabe. Su sobrevida como presidente del Banco Central se debe, sobre todo, a la increíble torpeza con que el Poder Ejecutivo pretendió removerlo, incluyendo el hecho de ignorar los pasos que ordena la ley para hacerlo.

Refugiado en medidas dictadas por la Justicia, Redrado hace equilibrio sobre esa delgada porción de legalidad que todavía lo sostiene.

En términos políticos, hasta sus defensores se preocuparon por aclarar que no lo defendían a él sino a su investidura. Incluso, radicales y peronistas disidentes han hablado con emisarios kirchneristas sobre los posibles candidatos a reemplazarlo.

Mientras el Gobierno persista en saltear la obligada consulta al Congreso en el proceso de destitución, Redrado permanecerá en su sillón. Está decidido a hacerlo soportando cuanta presión le tiren encima. Lleva así 9 días, casi una eternidad.

Este economista liberal con fuerte ambición política, a quien Néstor Kirchner sentó al comando del Banco Central hace seis años, aprovechó cada resquicio de estos días para fortalecer su barrera de defensa. Así, buscó acreditarse el mérito por la medida favorable obtenida ayer en el juzgado de Nueva York, respecto del embargo a las reservas.

En una curiosa simetría, el ministro Amado Boudou intentó ningunearlo, afirmando un tanto puerilmente que había sido "el directorio del Banco Central" el que había tramitado ante el juez Griesa. El directorio, casi es obvio recordarlo, le responde a la Casa Rosada y acaba de vaciar de atribuciones a Redrado en su última reunión.

"Ellos creen que me matan, yo creo que se suicidan" y "soy más duro de lo que parece" fueron frases de Redrado, ayer. Parecen palabras de quien está pensando más en un futuro a construir que en un presente que se va terminando.

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