Lanzan operación maquillaje II del INDEC con otra designación.

Esta semana nombrarán a un funcionario alineado con la intervención del instituto, en la estratégica área de medición de la pobreza. La semana pasada despidieron a una técnica que se negó a medirla con una canasta de precios subvaluada. Los académicos temen que sus colegas acepten becas a cambio de apoyar el monitoreo.
Mientras las dudas y las sospechas siguen a la orden del día, también continúa su camino la mentada reforma del INDEC encarada por el ministro de Economía, Amado Boudou, con la esperanza de que los números oficiales recuperen credibilidad. En los próximos días asumirá formalmente Claudio Comari para encargarse de la dirección de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), cuya última base de datos se remonta al comienzo de la polémica intervención del organismo, a principios de 2007.

Además, las cinco universidades que conformarán el Consejo de Evaluación de los números del INDEC deberían, siguiendo los deseos del titular de la cartera económica, dar a conocer a los académicos que lo integrarán. Luego de encontrarse esta semana con las cúpulas de la Asociación de Bancos Argentinos (ABA) y la asociación que nuclea a las entidades de capitales nacionales, ADEBA, Boudou mantendrá nuevas reuniones con distintos sectores para cerrar más participaciones en el monitoreo de las cifras oficiales.

El primer paso para la designación de Comari en la EPH se dio anteayer, cuando su ex directora, Cynthia Pok, fue desalojada de la oficina 708A que aún conservaba a pesar de haber sido desplazada de ese puesto hace dos años, por negarse a calcular la pobreza con una canasta básica subvaluada.

La vacante en el EPH se cubre en un momento que no podría disparar más sospechas: en pleno debate entre el Gobierno y la Iglesia, las cifras oficiales de la pobreza quedarán en manos de otro funcionario ligado a la intervención del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en el INDEC.

Dentro del organismo, la designación de Comari no es novedad. Hace tiempo que está piloteando las cifras de pobreza e indigencia, desde una oficina prestada en el segundo piso.

Los trabajadores que se oponen a la intervención lo describen como un hombre leal a Norberto Itzcovich, el flamante nuevo director técnico del ente con línea directa a Moreno.

Tal como Boudou se había autoimpuesto como plazo, se espera que esta semana se presenten los integrantes del Consejo Académico de Evaluación de las estadísticas del INDEC.

Hasta ahora, están confirmadas en el monitoreo las participaciones de las universidades de Buenos Aires, Tucumán, Rosario, Mar del Plata y Cuyo, pero todavía no se descarta que se sume alguna otra casa de altos estudios.

Cada una tendrá uno o varios representantes. Algunos de los nombres que suenan no son precisamente complacientes con la actualidad del instituto estadístico.

Parte del ambiente académico ya hizo escuchar sus quejas. "El destino del Gobierno está amarrado al del INDEC y el Instituto sólo va a poder cambiar si el Gobierno hace una mutación", señaló el jueves Miguel Angel Forte, sociólogo de la UBA, en un debate entre investigadores en la Facultad de Ciencias Económicas para discutir sobre las estadísticas públicas.

Y denunció: "Hay dos razones en el mundo académico (para apoyar el monitoreo), una crítica y otra instrumental, que tiene que ver con las becas; no soy muy optimista". Su compañera de panel y colega, Catalina Wainerman, no dudó: "El cambio que se propone es absolutamente cosmético". El tiempo dirá.

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