La laguna seca y un manto blanco sobre el Parque Luro

Como hace mucho tiempo no ocurría, el espejo de agua de la Reserva Natural Parque Luro está completamente seco. El efecto del viento, además, provocó que los residuos de sal cubrieran la vegetación de la zona.
Los efectos de la dura sequía que sufre el territorio pampeano no son ya ninguna novedad. Pero no deja de llamar la atención el panorama que se puede observar al transitar por la ruta 35: la laguna de la Reserva Natural Parque Luro está totalmente seca y el residuo salitroso se ha posado sobre el terreno y la vegetación de la zona, creando un paisaje sumamente particular.

El proceso de sequía obviamente que no es reciente ni una novedad, pero en los últimos tiempos se ha acentuado y la laguna de la Reserva presenta un panorama como hace tiempo no se veía. Sin embargo, este proceso es común a todas las lagunas de la provincia actualmente, e incluso la laguna de Utracán ya presenta un estado muy similar.

El efecto que esto ha tenido sobre la fauna lugareña es apenas sensible, señalan las autoridades. Marisa Urioste, directora de Recursos Naturales de la provincia, señaló en diálogo con LA ARENA que "las aves acuáticas han migrado hacia otras lagunas, y por ejemplo hemos notado un incremento en el Parque Don Tomás". Además, indicó que el resto de la fauna del parque no se ve afectada por este fenómeno "ya que no consumen ese agua por la gran concentración de sal que tiene".

La funcionaria recalcó que esta situación no es la primera vez que ocurre. "Ya se ha secado en otras oportunidades, incluso hace muchos años también pasó lo mismo con el Bajo Giuliani -aclaró-. Pero en el caso de la laguna hay un surgente detrás que es lo que permite que no se seque definitivamente".

Claro que para que eso ocurra tienen que llegar las lluvias, y esa es la perspectiva negativa. "Cuando vuelvan las lluvias normales se va a recuperar", resaltó Urioste.

Por el momento, el panorama que se ve en el lugar es el de una planicie blanca donde la sal cubre el terreno seco que ocupaba el espejo de agua y la gran mayoría de árboles y arbustos. Incluso, sobre la cinta asfáltica y los campos linderos se hace notar la sal depositada. La sequía hizo su parte, el resto lo hizo el viento.

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