Ladrillos huecos

Fuerte retroceso en las escrituras en el primer trimestre respecto del año pasado. También hubo retracción en los permisos de edificación.
En el primer trimestre del año, las escrituras de operaciones inmobiliarias en la Capital Federal derraparon un 40 por ciento y los montos involucrados en ellas bajaron 30 por ciento con respecto al año anterior. Un recorrido similar siguieron los permisos de construcción –pauta de la evolución del sector en el futuro mediato–, que disminuyeron un 41 por ciento. Pero el panorama podría ser más desalentador aún si se considera que muchas transacciones sobre bienes nuevos que se concretan hoy son resultados de edificaciones que se decidieron veinticuatro o treinta y seis meses antes, con un panorama quizá más auspicioso. Con menos extranjeros dispuestos a invertir en el ladrillo local, un horizonte de retroceso es previsible, aunque no afecta del mismo modo a todos los barrios porteños.

Los datos son proporcionados por el Colegio de Escribanos de la Capital, que ayer difundió los referidos a marzo. Comparándolo con febrero, hay una suba del 43 por ciento en la cantidad de escrituras, salto frecuente en esta época del año, según demuestra la serie histórica. Pero si el parámetro es el mismo mes de 2008, se ve que las operaciones registradas cayeron 21,9 por ciento. Y el optimismo inicial se relativiza aún más cuando la mira se amplía a todo el trimestre.

En el cotejo de los primeros tres meses respecto de los de 2008 surge nítida no sólo la caída en las escrituraciones, sino en los permisos para construir. Estos retrocedieron un 41 por ciento sobre una base ya encogida: habían caído un 37 por ciento ese año respecto del 2007.

Fuentes del sector admiten que hay una tendencia a sincerar los valores a los que se registran las ventas de propiedades, tradicionalmente recortados para pagar menos impuestos. Esto es lo que explica que los montos totales involucrados puedan crecer levemente un año respecto del otro mientras que la cantidad de operaciones decae.

Las caídas podrían parecer menores respecto de lo que ocurrió en mercados como el de La Florida estadounidense o el español, pero cambió la tendencia en la ciudad más importante del país. En este marco se perfilaron, sin embargo, dos fenómenos notorios. Uno es que si bien los precios cayeron un 15 por ciento promedio en un año, en las zonas de más demanda se sostienen o hasta pueden tener algún leve repunte. Otro es que esa suerte es muy dispar según las zonas.

Un ejemplo notorio de ese comportamiento heterogéneo es lo que pasó con los permisos a construir en los dos últimos años, comparando el primer trimestre de 2009 con el de 2007. Las autorizaciones cayeron en las zonas más caras y de mayor demanda desde que comenzó el último auge inmobiliario, luego de la devaluación, como Puerto Madero

(-43,4 por ciento), Palermo

(-61,0 por ciento) y Caballito

(-68,7 por ciento). Junto a Recoleta y Villa Urquiza conforman un núcleo de cinco barrios en los que se concentra el 45 por ciento de los permisos para construir.

Pero mientras decae la edificación en las zonas selectas, aumentan extraordinariamente en los barrios más económicos. Según un reporte de la consultora Abeceb.com, en el primer trimestre del año aquellas autorizaciones para edificar crecieron 360 por ciento en Mataderos, 350 por ciento en Agronomía, 173 por ciento en Chacarita y 137 por ciento en Villa Devoto.

"Los precios de los terrenos son altísimos y no hay compradores", sintetiza el titular del Colegio, Víctor Di Capua, que, sin embargo, no deja de ser optimista "porque las crisis son cíclicas" y cuando este momento pase, los inversores volverían al tradicional refugio que son los inmuebles.

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