Gas lacrimógeno: un impuestazo y encima, con un IVA del 27%.

Gas lacrimógeno: un impuestazo y encima, con un IVA del 27%.
Así se limiten a los grandes consumidores, como afirma el Gobierno, el fuerte aumento de la luz y ahora el impuestazo al gas le están dando una buena mano al jefe de la AFIP. Sencillamente, porque las tarifas son alcanzadas por el IVA y cuanto mayores sean mayor resultará el ingreso fiscal.
Eso se nota en la suba del 33,8% que acusó, en julio, la recaudación del IVA que grava al consumo interno, respecto del mismo mes del año pasado. Aunque las tarifas no resulten la única explicación.

El problema es que el impuestazo al gas no sólo está bajo fuego cruzado, por su magnitud, ni parece el "tema definido" que sentencia Aníbal Fernández. También ofrece otros flancos débiles:

El Ministerio de Planificación lo define como un cargo, y lo justifica en la necesidad de financiar la importación de gas. Pero la ley que creó los cargos específicos dice que deben ser destinados a cubrir inversiones en obras públicas.

Se aplica según facultades otorgadas por el artículo 9° de la Ley de Emergencia Pública, vigente desde la crisis de 2002. En realidad, ese artículo sólo alude a la renegociación de los contratos con las empresas privadas de servicios públicos. Y en ningún lugar, a la importación de gas natural.

El decreto que creó el cargo remite a otra ley, la 24.076. Allí aparece un detalle que esta vez se omitió: la convocatoria a audiencias públicas con las entidades que representan a los usuarios.

No hay ningún control sobre la recaudación, ni el destino de los fondos. El decreto dice que el Ministerio de Planificación "podrá" pedir una auditoría interna dentro del propio organismo y la "colaboración" de la Sindicatura General de la Nación. O sea, todo depende de la voluntad de Julio De Vido: no existe nada que lo obligue.

Los tributaristas, que asimilan el cargo a un impuesto, agregan otra fuente de controversias: la doble imposición. Esto es, que en la tarifa haya un cargo y encima el IVA.

Y para el caso vale un párrafo, aunque confuso, del propio decreto. Dice: "Los cargos no constituyen la base imponible de ningún tributo de origen nacional, con excepción del IVA". A su manera, el funcionario que imaginó la medida también pensó en la recaudación fiscal.

Así, quienes fueron alcanzados por el ajuste pagan su consumo de gas, el cargo y sobre todo esto, el IVA. Conviene aclarar: no la tasa general del 21%, sino la del 27% que rige, entre otros, para este servicio. La luz y los aumentos que hubo cargan con la misma alícuota.

Otra anomalía será que con la recaudación del cargo se financie un aumento a los productores de petróleo, como anuncian algunos funcionarios. El decreto dice expresamente que la plata será usada para la importación de gas.

El Gobierno alega que los boletazos sólo alcanzan a los grandes consumos, presumiblemente a los sectores de mayores ingresos. Dado el rango de las quejas, habría unos cuantos usuarios más que esos.

Pero aun si se le diese la derecha al Gobierno, siguiendo su propio argumento se llegaría a otra conclusión. Durante todos estos años de tarifas congeladas indiscriminadamente, el kirchnerismo estuvo beneficiando a las capas de más altos recursos.

Es evidente que ese cuadro desalentó tanto las inversiones como el ahorro de insumos claramente escasos. Tal cual lo prueban, entre varias más, las importaciones de gas destinadas a suplir lo que aquí no hay.

Por la misma razón, puede haber nuevos episodios en la película del impuestazo. El decreto faculta a Planificación a "ajustar los cargos tarifarios en la medida que resulte necesario a fin de atender el repago de las importaciones de gas natural". Parecido a los superpoderes y a las facultades delegadas en el Gobierno que discute el Congreso.

El jefe de la AFIP no tiene ninguna responsabilidad en todo esto, aun cuando le reporte buenos ingresos. Según varios especialistas, en las facturas de gas y luz la evasión del IVA es cero: resulta la plata que más directo y limpio entra al Fisco.

En lo que propiamente le toca, Ricardo Echegaray ya tiene bastante trabajo con una recaudación que crece mucho menos que el gasto público. Y que se sostiene en base a los recursos provenientes de las ex AFJP.

Entre enero y julio, los fondos por impuestos puros apenas subieron 4,8%, muy atrás de cualquiera de las estimaciones de inflación privadas e incluso de la que el propio INDEC cuenta. Y se llegó a un 13,9% en el total gracias a la estatización del sistema previsional.

Pero aun con todo adentro, la recaudación está 10.112 millones de pesos abajo de la proyectada en el Presupuesto, según la consultora Economía & Regiones. Semejante desajuste explica los boletazos al gas y la luz que buscan achicar la insostenible montaña de subsidios.

Algunos consultores creen que la recesión está tocando fin y que en 2010 la economía crecerá un 3%. Juegan fichas a la soja y a la recuperación internacional. Si así fuese, habría que sumar el cuello de botella de una estructura energética frágil. Desde luego, también la distribución de ingresos y el cuadro social: no vendría mal un poco de populismo del bueno.

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