El laboratorio de cultivos del Cedeva comenzará a funcionar en diciembre

El director del CEDEVA de Misión Tacaaglé, ingeniero Gerardo Tenaglia, estima que para diciembre próximo comenzará a funcionar el laboratorio de cultivos de tejidos y que a partir de allí se podrá multiplicar el material que vaya llegando, calculando que para septiembre u octubre de 2009 estaría ya en el campo.
En la unidad se trabajará en forma muy especial para el reposicionamiento nacional del cultivo de banana con la aspiración de elevar a 12.000 o 15.000 las hectáreas sembradas frente a las 4.500 actuales.

En la actualidad un productor medio consigue un promedio de 800 cajones –entre 20 y 25 toneladas- por hectárea y el propósito del plan en la biofábrica es elevar esa cifra a 1.600 o 1.800 como mínimo.

"Pero no se trata solamente de producir sino que a lo que apuntamos esencialmente es llegar al mercado con una banana libre de pesticidas, con características orgánicas. Es cierto que se utilizará urea y fertilizantes pero nada de químicos en la fruta, nada de pesticidas y ese es el objetivo para el 2015 en que aspiramos llegar a 1.000.000 toneladas", explicó el director.

Dicho laboratorio o biofábrica fue adquirido en los Estados Unidos y está dotado de equipamiento de punta, con microscopios alemanes, cámaras holandesas, todo el material de vidrio también importado y con las autoclaves que si son de diseño argentino.

Sobre la multiplicación

"Es un solo laboratorio y allí se realiza la multiplicación", indicó Tenaglia quien respondió a las inquietudes del periodismo sobre esa operación.

"Se toma una planta, la está estudiando hace más de dos años en el campo y se la tiene actualmente en el ensayo comparativo de rendimientos con el resto, a partir de lo cual se obtiene una planta selecta", relata para acotar que "Esa aplanta con todo su bagaje de historia- cuanto rindió, como es el tallo, si sufrió las heladas si es muy susceptible a las enfermedades- tiene todos los datos recopilados y guardados en una carpeta".

Resalta que "Se tiene una idea cabal de la planta a multiplicar".

Continuando con su explicación acerca del procedimiento de la multiplicación en laboratorio, refiere que se lleva la planta a un lugar muy cerrado, con mallas antiafidicas para que nada ingrese ni contamine con virus.

"Esa plantas encerradas son las madres. Se toma el brote de una de ellas y se lleva al laboratorio. Se la desinfecta y se comienza a cortar hasta obtener el meristema que es el lugar donde se generan las nuevas hojas", consigna.

Subraya que ese meristema se comienza a dividir y al mismo tiempo se estimula la aparición de raíces y de hojas con un combinado de hormonas y de vitaminas y minerales que hay que ir incorporando durante sus distintas fases siguiendo un protocolo.

"Se logra una plantita de medio centímetro de alto y dos milímetros de raíz. Eso se lleva a un lugar de crecimiento y una vez que se ha logrado el objetivo se la traslada a un invernáculo totalmente automatizado hasta que genere por lo menos cuatro o cinco hojas para pasarlo luego a otro invernáculo donde va a generar una planta apta para llevarla a campo que debe tener por lo menos ocho o nueve hojas ", precisa Tenaglia.

En la prosecución del relato, detalla que a continuación se la pasa por un bráculo para rustificarla y recién a partir de allí puede ir a campo.

Un largo proceso

"Lo de la biofábrica suena muy lindo pero tiene un trabajo detrás. Todo este proceso demanda por lo menos 8 meses de trabajo", aclara.

Para que se tenga una idea de lo que viene, consigna que para sembrar en septiembre hay que seleccionar la planta comenzando con los cortes en diciembre –enero

Sobre las características de los otros componentes de la biofábrica dijo que el invernáculo es de origen francés y tiene 1.000 metros cuadrados.

"Es muy alto y lo hemos elegido así teniendo en cuenta las temperaturas elevadas del verano. Allí se refrigeran las plantas. Cuando fuimos a observar las que estaban en el mercado apreciamos que la mayoría eran muy bajos y que se quemaban las hojas.

Se pidió entonces uno extremadamente alto con pantalla reflectora de malla luminisada y en condiciones como para evitar las altas temperaturas del verano", evoca.

Dijo que se contemplaron todos los aspectos antes de pedirlo, confiando que llevó ocho meses estudiarlo. "Cuando se lo instaló comprobamos que funciona de modo óptimo", remarca.

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