Del laberinto se sale por arriba

Por: Francisco De Narváez.

En estos últimos 30 días hemos vuelto a errar el camino. No se puede tomar decisiones sin pensar en sus consecuencias.

El gobierno nacional ha actuado incorrectamente en lo institucional y en lo económico, pero no debemos dejar que esta situación se siga agravando en los Tribunales. Debemos construir la salida antes de que el daño sea mayor.

Es necesario que el Gobierno vuelva a plantear sus compromisos de gasto público, ya que es evidente que el presupuesto nacional (sancionado el 12 de noviembre) ha perdido vigencia.

Si se plantea un nivel de aumento razonable del gasto (supongamos alrededor del 30%) y se define el programa para financiarlo, utilizando mecanismos válidos y disponibles, como las utilidades del Banco Central, y/o colocando deuda en el mercado voluntario, sin descartar el uso limitado y controlado de parte de las reservas, podríamos zanjar la brecha fiscal que hoy tenemos.

Debemos reconocer que ya no hay superávit. Tenemos déficit, pero este déficit es perfectamente financiable en las actuales y previsibles condiciones de la Argentina.

Desde lo estrictamente técnico no hay ninguna razón para generar una crisis.

Si la Presidenta considera que el Banco Central no debe ser presidido por el doctor Redrado, tiene todo el derecho de plantearlo siguiendo los mecanismos que la ley establece. Así como Néstor Kirchner siguió los procedimientos legales para designar a Redrado en el BCRA.

Quienes tenemos la vocación y la responsabilidad de construir consensos, sin andar a los tomatazos, tenemos que hacer nuestro mayor esfuerzo en estas horas.

Los ciudadanos ya están atemorizados por los delincuentes, el aumento de los precios, la pérdida del trabajo. No es justo agregarles más preocupaciones innecesariamente.

No tengo ninguna duda de que si existe buena voluntad por parte de la señora Presidenta, en pocos días habremos dejado atrás este episodio, para retomar sin pausa la verdadera agenda nacional, la agenda de la gente.

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