Kunkel busca acelerar un concurso judicial polémico

Pese a la sospecha de fraude, propone a los aspirantes cuestionados
El concurso para cubrir las cuatro vacantes en el fuero federal porteño es sospechoso de fraude y dos de los postulantes son investigados por la Justicia. No obstante, el diputado kirchnerista Carlos Kunkel propuso esta semana seguir adelante con el trámite del proceso en el Consejo de la Magistratura: presentó un proyecto de orden de mérito de los candidatos y recomendó mantener entre los primeros lugares a los dos aspirantes que están cuestionados.

Su presentación fue inesperada. Si bien estaba previsto que la subcomisión que integra con el juez Luis Bunge Campos, que está de viaje, presentara un dictamen sobre las críticas a las calificaciones, no se esperaba que Kunkel hiciera el informe solo y mucho menos ahora, cuando el concurso es auditado por la Justicia y el propio Consejo.

En su presentación, Kunkel nada dice sobre las sospechas de que al menos dos de los candidatos habrían tenido de antemano el caso que les iban a tomar. Una funcionaria que trabaja con él argumentó que no hay motivos para frenar el trámite porque los auditores no probaron nada y, si resultara que hubo fraude, se podría excluir luego a los tramposos.

La voluntad de Kunkel de avanzar pese a todo no parece ser compartida por todo su bloque. Diana Conti tomó distancia. "Es una propuesta. Habrá que analizarla y ver qué opina su coéquiper . Igual, es claro que no podemos resolver nada sin considerar el resultado del sumario y los avances de la causa federal. Es preciso que ambas investigaciones avancen rápido", dijo. Algo parecido opinó el consejero Luis Cabral: "No habría trabas para avanzar, pero nada podrá resolverse hasta que no esté la auditoría".

Este concurso cumplió ya cuatro años. Mientras tanto, tres de los cuatro juzgados vacantes están en manos de subrogantes. Dos, de Marcelo Martínez de Giorgi (primero por el momento en el concurso). El otro, de Octavio Aráoz de Lamadrid, también postulante, pero en el puesto 12°.

Uno de los responsables de las demoras es, justamente, Kunkel. Su subcomisión tuvo más de un año paralizado el trámite. Fue después del primer examen. Las notas, en general, fueron bajas y la mayoría de quienes habían aprobado no tenían el apoyo del oficialismo. Entonces, se convocó a un jurado de expertos que dictaminó sobre las evaluaciones y dijo que habían sido impecables.

En ese momento, Kunkel y Bunge debían proponer al Consejo qué hacer. Tras meses de silencio, finalmente se anuló todo. Así fue como se volvió a tomar la prueba. El problema, esta vez, es el presunto fraude. Se investiga si un concursante, Luis Rodríguez, pidió antes de la prueba un caso similar al que le iban a tomar, y si otro, Carlos Ferrari, que hizo un examen llamativo por la proliferación de citas, también tuvo el caso antes.

Antes de que trascendieran las sospechas, se había establecido un orden de mérito provisional con las notas de los exámenes y los antecedentes. Primero, quedó Martínez de Giorgi; segundo, Ferrari; tercero, Juan Pablo Salas, subrogante en Morón; cuarto, Marcelo Goldberg, juez de Quilmes; quinto, Rodríguez, y sexto, el abogado Domingo Montanaro. Kunkel propone mantener este orden. Hace algunas modificaciones, en cambio, en los puestos siguientes y mejora la posición del juez en lo correccional platense Diego Tatarsky y del secretario de la Cámara Federal Sebastián Casanello, que quedan séptimo y octavo respectivamente. Cuando el concurso esté terminado, sólo seis postulantes entrarán en la terna ampliada que recibirá la Presidencia.

El caso

* El concurso . Empezó hace más de 4 años. Se acumularon desde entonces otras 3 vacantes. Es clave porque son juzgados que investigan corrupción.

* Las sospechas . Se sospecha que por lo menos dos concursantes tenían el tema del examen de antemano. Uno, porque habría pedido días antes copia de un fallo similar al que tomaron; otro, por la abrumadora cantidad fallos que citó.

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