Krugman criticó los controles de precios y las retenciones

En un encuentro con empresarios dijo que la heterodoxia tuvo un "costo de reputación".
Paul Krugman no se casa con ideologías. Quien se llevó un Nobel el año pasado en plena crisis, por ser un crítico del fundamentalismo de mercado, y apoyó la salida de la Convertibilidad de la Argentina, reconoció ayer que algunas de las políticas "heterodoxas" le costaron cierta "reputación" al país. En este sentido, se mostró en contra de los controles de precios, y tomó como referencia (negativa) los "impuestos a las exportaciones".

El economista, que disertó ante un foro de empresarios (World Business Forum del que participaron presidentes, gerentes y directores de empresas de todo el país, remarcó que "(con respecto a) los controles de precios, no creo que hayan sido algo positivo". Así, advirtió que "hay que tener mucho cuidado porque la historia de las intervenciones va en contra de las exportaciones y no es buena".

De todos modos, en el balance, Krugman defendió "el abandono de la Convertibilidad y la dura renegociacón de la deuda" que encaró el ex presidente Néstor Kirchner. Y destacó las chances que tiene la región en general y la Argentina en particular, de recuperarse "más rápido que cualquier región, Estados Unidos Europa, con la expeción de Asia", debido a la recuperación de las materias primas.

"Esto no es 2002", dijo, aclarando que esta época podría ser "buena" para tratar de mejorar algunos aspectos de la política económica implementada. "Hay mucho por decir antes de poder normalizar la relación con los bonistas y los organismos", consideró.

Sobre el canje de la deuda recientemente anunciado, un capítulo más de la renegociación encarada en el 2005, afirmó que se trata de un "buen síntoma" para que el país pueda ponerle "punto final" a la saga que comenzó en diciembre de 2001.

Sin embargo, admitió "no tener idea" ante una pregunta de si es deseable o no un acuerdo previo con el FMI para lograr un mayor éxito del canje.

Desde que declaró el default, la Argentina viene gambeteando los pagos por juicios perdidos a los acreedores esparcidos por el mundo (que tienen títulos impagos por un valor nominal de 20.000 millones de dólares); la mayoría de los pleitos se concentran en los Estados Unidos con un final incierto.

Consultado sobre si esta experiencia merece un cambio en la legislación internacional para destrabar este problema y de otros países deudores a futuro, consideró que "no creo que sea cuestión legal, no hay mecanismos legales aplicables" para una reestructuración de una nación. "Suponiendo que Canadá entrara en cese de pagos, ¿qué vamos a hacer, mandarles los marines? Hay que tratar de resolverlo como adultos", ironizó.

Krugman se refirió también a las políticas proteccionistas aplicadas por la región, a las que consideró "modestas".

Por último, casi como un deja vú de la Argentina, lanzó que a España "no le queda otra alternativa" que una devaluación. "Tiene que tener una caída en sueldos y precios, una caída relativa en relación a Alemania", dijo durante una conferencia con periodistas.

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