Kraft, sólo la punta del iceberg

El conflicto de Kraft (ex Terrabusi) encendió luces de alarma en varios sectores. Con aristas particulares,

la situación planteada en la fábrica de alimentos dejó al descubierto preocupaciones empresariales, dificultades de los sindicatos tradicionales para contener la protesta y febriles negociaciones impulsadas por el Estado complicadas a partir de la intransigencia de las partes para acordar.

Desde las empresas se teme a un efecto contagio en caso de tener que despedir personal o no poder afrontar mejoras salariales; y también cunde el pánico de una dispersión sindical conducente a negociar con otros sectores diferentes de los tradicionales sindicatos, con los que, a la larga, casi siempre se llega a buen puerto.

¿Puede haber, entonces, una crisis laboral desencadenante de continuos cortes y protestas callejeras?

No sería el caso de las grandes corporaciones. "Lo de Kraft es excepcional y, desde que llegamos a la Provincia, éste fue el problema laboral más grande, junto con el de Mafisa, que era heredado", dicen en el gobierno bonaerense, mientras esperan la solución definitiva.

El tema de los cortes, por chicos que sean, y su difusión mediática, parece más vinculado a otra pelea, que a la de trabajadores y empleadores en sí. En paralelo, es innegable cierto estado de crispación ante cualquier adversidad.

Pero hay otra situación subterránea, cada vez más visible y con posibles consecuencias inmediatas en el mercado laboral, que podría acarrearle al ministerio de Trabajo de la Nación y a su par provincial un buen caudal de conflictos, con el agravante de que el propio Estado sería una de las causales. Los atrasos en el pago a proveedores por parte de la administración bonaerense empiezan a mellar a pequeñas y medianas empresas.

Se sabe que el Gobierno estudia la posibilidad de sacar un bono para achicar las deudas con quienes lo nutren de materiales, servicios y comestibles. Mientras tanto, los atrasos se hacen cada vez más conside-rables, y los proveedores se inquietan.

"Es mucho más grande la problemática que lo que el común de la gente se imagina; no es sólo una cuestión de plata, sino de presupuesto, hay que resolverlo en la Legislatura", acota a La Tecla el presidente de la Federación de Mayoristas y Proveedores del Estado (FEMAPE), Daniel Amato.

"De las 3.500 empresas que proveen a la provincia de Buenos Aires, el 90 por ciento son Pymes, ¿cuántas pueden aguantar cinco meses sin cobrar? Por ahora, la única posibilidad es el descuento de factura en el Banco Provincia, pero no todos pueden acceder", sostiene Amato, y agrega: "Recibimos no menos de 60 o 70 llamados diarios de empresarios muy preocupados por la situación".

El presidente de FEMAPE denuncia: "Además, no hay crédito, casi todo se tiene que pagar al costado, nadie da crédito en la actividad privada a 180 días. Entendemos que la prioridad sea el pago de sueldos, pero estas 3.500 empresas tienen 50.000 empleados. Las de mano de obra intensiva -como las encargadas de limpieza- son las más grandes; los jardines de infantes don-de les dan comida a los hijos de los empleados estatales, no cobran desde hace unos cuatro meses".

Para Amato, "todos los rubros están complicados, todos necesitan cobrar, por eso nosotros decimos que debe haber una solución integral. Hay pequeños focos de incendio, pero no se pueden apagar de a uno".

A la vez, destaca que "los gremios se están portando bastante bien, pero si se inician paros van a empezar los problemas. En muchos casos los paros van a ser dentro del propio Gobierno como, por ejemplo, las empresas de limpieza o los proveedores de comida o electromedicina".

Francisco Gliemmo, proveedor del Estado y presidente de la Unión Industrial de La Plata, dice que "el atraso de la Provincia no es el único problema, los municipios no tienen con qué pagar a los empleados, entonces, menos van a pagarles a los proveedores".

"Ahora quieren incrementar los impuestos, y eso lleva a un círculo vicioso, nadie va a poder pagarlos. Todos estamos obligados a ajustar los gastos. El Estado debe definir prioridades", se queja, a la vez que recomienda "comenzar a pagarles a los sectores más necesarios; que empiecen a pagar mes a mes, porque ahora no hay nada".

Como fuere, en el sector empresario comienzan a advertir que si no aparecen soluciones rápidas, comenzarán los problemas. La historia dice que casi no hay registros de paro en las prestaciones por parte de los proveedores.

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