Los kirchneristas quieren que Macri sea el oponente en 2011

Creen que sería un candidato que no competiría tanto como Carrió
El gobierno de Cristina Kirchner resolvió elevar la figura del jefe del gobierno porteño, Mauricio Macri, como potencial candidato a presidente de la oposición, porque lo considera el mejor rival para que el kirchnerismo pueda ganar las elecciones de 2011.

Según confiaron a LA NACION fuentes oficiales, el jefe político del PJ, Néstor Kirchner, podría buscar para sí la reelección. Pero considera que Macri, en caso de ganar, sería un presidente que no alentaría investigaciones judiciales de la gestión kirchnerista.

Eso buscó el ex presidente Kirchner al negociar con Macri acuerdos en áreas como el del juego y las obras públicas. Nadie denunciaría a un interlocutor económico.

Un acto de inauguración de obras en el Rosedal mostró a la Presidenta y al jefe del gobierno porteño juntos. Una imagen que buscó Macri desde siempre: la de un político conciliador.

Más allá de que Macri se echó atrás y retiró de la Legislatura el acuerdo por las regalías del juego en la ciudad, Kirchner sigue considerando que el ex presidente de Boca Juniors es el candidato más conveniente como opositor.

Kirchner quiere ser candidato presidencial de 2011. En su entorno explican que Macri "es el menos parecido a Kirchner": no compite por el electorado del jefe del PJ, que se compone del peronismo y de sectores de progresismo y centro izquierda.

Macri polariza con Kirchner y atrae a votantes de centroderecha, por los cuales Kirchner no compite. Es así como el ex presidente considera redituable potenciar su figura.

La líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, y el jefe del peronismo disidente, Eduardo Duhalde, podrían comprometer a Kirchner. Carrió atrae a sectores de centroizquierda e independientes, a los que Kirchner quiso abarcar con la transversalidad.

Duhalde puede seducir a los peronistas descontentos. Y Kirchner los quiere a todos en sus filas. En el peronismo disidente, los candidatos podrían ser Duhalde, Alberto Rodríguez Saá, José Manuel de la Sota o Felipe Solá. "Cualquiera de ellos sería mala noticia para nosotros: nos dividen el voto peronista. Macri, no", explican en Balcarce 50.

Intermediarios

Hay intermediarios políticos entre Kirchner y Macri: los empresarios Nicolás Caputo y José Torello, por el macrismo; el ministro de Planificación, Julio De Vido, y el titular de la Administración de Infraestructura Ferroviaria Sociedad del Estado, Juan Pablo Schiavi.

A Kirchner le complace que Macri no eleva el tono de sus críticas contra el jefe del PJ, como Carrió o los peronistas disidentes. Sus críticas a Kirchner son moderadas con el pretexto de no ser un político y de que sólo mira la gestión hacia adelante y en positivo. "Carrió, Solá o Duhalde no cuestionan el modelo. Objetan otras cosas: la corrupción y el autoritarismo. Macri, en cambio, objeta el modelo, que es lo mejor que tenemos para defender", explicó otro kirchnerista a ultranza.

"Además, defiende un modelo económico que es fácilmente criticable para Kirchner", agregó. Además, la Casa Rosada observa que Macri tiene deficiencias en su gestión porteña que serían explotadas por Kirchner en el último tramo de campaña. Los buenos modales de hoy de Cristina Kirchner podrán cambiar en el momento oportuno.

"Macri no es capaz de sostener una medida impopular y deja mal parados a quienes manda a negociar. Eso le traerá muchos costos", dicen cerca de Kirchner, con miras al futuro.

Claves

MAURICIO MACRI

Jefe de gobierno porteño

* Reelección. En el kirchnerismo ya especulan respecto de la posibilidad de que el ex presidente busque su reelección en 2011.

* La estrategia. Para el caso de que Kirchner sea candidato, evalúan en la Casa Rosada que una postulación de Macri serviría para polarizar los comicios.

* Oponente. Con esta estrategia, los kirchneristas muestran que Macri sería un candidato más diferenciado. Es que una postulación de Carrió le sacaría votos al electorado de centroizquierda que busca acaparar el Gobierno.

* Conciliador. Al jefe de gobierno porteño, la imagen de un candidato conciliador y poco propenso al enfrentamiento le agrada como estrategia para diferenciarse del discurso vehemente que utilizan los Kirchner.

* La foto. El encuentro de Cristina Kirchner con Macri para inaugurar obras en el Rosedal de Palermo levantó todo tipo de suspicacias entre la oposición, por la posibilidad de eventuales acuerdos que puedan sellar los funcionarios porteños con la Casa Rosada.

* Desmentidas. Los hombres de Macri se encargaron de descartar de plano estas especulaciones.

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