Kirchneristas y PRO, los que más arriesgan en Capital

Ponen en juego muchas bancas y eso los obliga a hacer una buena elección para no perder espacios.
La ruleta electoral de 2009 muestra que los apostadores con más fichas en juego en la Ciudad serán el macrismo y el kirchnerismo, tanto en la Cámara de Diputados nacional como en la Legislatura porteña. Y esto excede si los comicios van juntos --como se especula que definirá el jefe de Gobierno, Mauricio Macri-- o separados.

Los números marcan lo siguiente: de las 13 bancas de diputados que se renovarán el 25 de octubre, el macrismo se juega 4 propias y 1 eventual aliada (Nora Ginzburg). El Frente para la Victoria arriesga 3 originales, más 1 trucha (la de Borocotó, generador del verbo "borocotizar" justamente por haber saltado del macrismo al kirchnerismo). En este esquema, según lo que muestran las encuestas, quien más tiene para perder es el FPV. Para conseguir cuatro sillas debería llegar a un porcentaje que hoy parece improbable (más del 20%). El pronóstico para el PRO viene bastante más despejado.

Otro bloque nacional con futuro incierto es el de los ex ARI, actuales SI. En esta elección posiblemente sufran el frío por haberse desprendido del abrigo de Elisa Carrió. Ponen en juego tres bancas que consiguieron en 2005 con la lista que encabezaba la chaqueña. Los analistas ven imposible una victoria y hasta descreen de un empate. Más bien debaten por cuánto será la derrota. La Coalición Cívica, en contrapartida, juega a ganadora: sólo renueva un escaño.

En cuanto a la pelea local, se acentúan los riesgos para el macrismo. No sólo porque es el bloque que más legisladores renueva (11), sino porque es el partido gobernante y cualquier pérdida lo alejaría aún más del quórum propio. Cuando asumió Macri, estaban a sólo tres diputados de conseguirlo (28 contra 31). Pero en poco más de un año de gestión ya tuvieron dos bajas. Para mantener los 11 lugares deberán hacer una elección cercana a los 30 puntos. Con Gabriela Michetti al frente de la lista, el número no se presenta nada descabellado.

Al kirchnerismo, en tanto, le pasa algo parecido que con los diputados. Aún no tiene un candidato que entusiasme, y pone en juego 7 bancas propias y 1 aliada. Esto lo obliga a una performance de al menos 20 puntos, hoy una utopía. Sobre todo porque un sector del PJ porteño (incluidos algunos que irán por la reelección, como Juan Manuel Olmos) está listo para encolumnarse debajo de una candidatura de Jorge Telerman y el voto empezaría a dispersarse.

Un espacio con futuro favorable para sumar bancas locales es el que responde a Aníbal Ibarra, sobre todo si el actual legislador decide encabezar la lista de diputados nacionales y puede conseguir algún arrastre local. Su partido, Diálogo por Buenos Aires, arrancó con la elección de 2007 --como aliado K--, consiguió 5 espacios y no pone ninguno en juego. Ibarra, repitió hasta ahora, sólo será candidato si le conviene en su posicionamiento para su gran objetivo: la jefatura de Gobierno en 2011. Si las encuestas no le dan bien y se mantiene al margen, se topará con un problema similar al de su enemigo Macri: encontrar figuras que trasciendan su propia persona para entusiasmar al electorado.

Comentá la nota