Un kirchnerista portador sano

Por: Ricardo Roa

Aníbal Fernández es un jefe de ministros a los que nunca reúne y que, mal le pese, no reportan a él sino a la Presidenta y a su marido. Aún así, dice que cuando Cristina le ofreció el cargo "tocó el cielo con las manos" y que, "sin ser despectivo, es un puesto que conozco mejor que mis antecesores"

Hay dos cosas seguras. Una, que su fuerte no es la humildad. La otra, que si él es mejor que los anteriores no puede probarlo. Simplemente porque en los hechos no ejerce ese cargo. Es el vocero todoterreno de un Gobierno que no tiene vocero. Al que los Kirchner mandan a cabecear en todos los centros. Hasta los que vienen de rastrón.

Quizá por eso, porque defiende lo que le toca, se enrede tan a menudo con las palabras. Es capaz de decir al mismo tiempo, como hizo ayer, que "Duhalde malversa la historia" y que "le da pena". Y también, que le tiene "cariño y respeto", como si a Duhalde le importaran los sentimientos que despierta en Aníbal, quien nació a la política con el ex presidente, fue su ministro del Interior y se llamaba a sí mismo " duhaldista portador sano". Hoy es kirchnerista portador sano y mañana el viento dirá.

Es capaz, también, de afirmar que el despido de Redrado "salió mal porque hay jueces que se meten en lo que no se tienen que meter". ¿Desde cuándo un funcionario del Ejecutivo decide en qué cosas pueden meterse los jueces y en cuáles no? Seguramente nunca diría lo mismo del juez Oyarbide, que a todo vapor liberó a los Kirchner de la acusación de enriquecimiento ilícito.

Anibal F. pretende además hacer creer que el patrullero que puso frente a la casa de la jueza Sarmiento no fue para presionarla, como ella denunció, sino para protegerla. Al fin, el vocero hace lo que puede y puede lo que se ve.

Comentá la nota