El kirchnerista Cristóbal López desembarca con un mega casino en Rosario

El kirchnerista Cristóbal López desembarca con un mega casino en Rosario
Fuerte avance del negocio de los juegos de azar en el territorio del socialista Binner.
Con una inversión final de 270 millones de dólares, el empresario patagónico Cristóbal López, cercano al kirchnerismo, estrenará hoy su nueva joya: el casino hotel de Rosario, el mayor centro de entretenimientos de Latinoamérica. El mercado de juegos de azar dio otro paso enorme, pese a la resistencia que en los últimos meses buscó interponer la jerarquía esclesiástica.

Casino Club, empresa de capitales argentinos -que cuenta entre sus accionistas a López-, se asoció en el emprendimiento con la española Cirsa, la firma que explota los casinos flotantes de la ciudad de Buenos Aires.

La construcción del complejo arrancó bajo la gestión de un mandatario justicialista pero el corte de la cintas que formalizará la inauguración de la obra estará en manos de los socialistas.

En abril de 2006, bajo la gestión del actual diputado nacional Jorge Obeid, Casino Club se impuso en la licitación abierta por el gobierno santafesino. Le ganó la pulseada a Casinos de Buenos Aires (CIRSA) y a Boldt/Inverama, que no lograban acreditar la propiedad de terrenos donde levantar la obra.

Luego llegó el acuerdo entre Casino Club y CIRSA, que intercambiarion tenencias accionarias en sus negocios.

El complejo cuenta con un hotel 5 estrellas de la cadena francesa Accor con 186 habitaciones, un centro de convenciones con capacidad para 2.500 personas y salas de juego con tecnología de última generación.

Entre sus alternativas ofrece dos mil tragamonedas, 80 mesas de juego, poker room y un bingo para 300 personas. En los espacios dedicados al juego pueden ingresar 15 mil personas. "Hay que ir a Las Vegas para ver algo igual", promete Ricardo Benedicto, presidente del complejo City Center.

Los 448 millones de pesos de inversión estimados en el comienzo terminaron duplicándose. Parte del dinero fue aportado por la firma americana IGT, líder mundial en la fabricación de máquinas tragamonedas.

A cambio de ingresar en el negocio de los casinos flotantes de Puerto Madero, Cristobal López -propietario del 30 por ciento de Casino Club- acordó con Cirsa el ingreso de los españoles en la sociedad que explotaría el negocio en Rosario.

Lotería Nacional dio la autorización, en mayo de 2007, para que las dos firmas operen como una Unión Transitoria de Empresas.

Las obras en el casino de Rosario debían terminarse en julio de 2008. Los empresarios solicitaron una prórroga de 14 meses al gobierno de Hermes Binner. Las autoridades se la denegaron, aplicándole una multa que, con intereses, alcanzó los 10 millones de pesos por la demora. El pliego de la licitación preveía el pago de 0,07 por ciento del total de la inversión por cada día de demora. La multa se abonó en 8 cuotas.

Los inversores justificaron las demoras en los trabajos por factores climáticos y por las dificultades que generó la reubicación de 130 familias que habitaban en asentamientos precarios de la zona.

Aunque la Nación debía entregar 13 millones de pesos para concretar el traslado de la gente, el Gobierno provincial se hizo cargo de ese gasto. . Un grupo de diez familias continuaban la semana pasada reclamando un nuevo destino.

El complejo está asentado sobre 7 hectáreas. Cuenta con 135 mil metros cuadrados cubiertos en los que se montaron paseos comerciales y once locales gastronómicos. Empleó para su funcionamiento a 1.600 personas.

Esta noche rodará la primera bola. Para evitar inconvenientes para aquellos que sufren ludopatía --compulsión por jugar--, el concejo municipal aprobó un proyecto para que no puedan habilitarse en la zona las tradicionales "casas de empeño.

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