El kirchnerismo también está barajando para dar de nuevo

Por Gustavo Sylvestre

Barajar y dar de nuevo, pareciera ser el slogan que mueve a la política argentina por estos días, de cara ya a las presidenciables de 2011, aunque mucho falte para llegar a esa fecha. Y les cabe a todos, oficialistas y opositores, a pocos días de asumir los nuevos legisladores en el Congreso de la Nación, y a cinco meses de las elecciones legislativas que parecían, habían marcado una bisagra entre el kirchnerismo y lo que sería el post kirchnerismo, que aún no asoma.

Margarita Stolbizer, una de las primeras en romper lanzas con Elisa Carrió, desarticulando el Acuerdo Cívico y Social que fue la segunda fuerza más votada en las pasadas elecciones, sostuvo hace pocas horas que "la oposición no era un solo colectivo donde viajaba toda la oposición, porque había diferencias". Y advirtió sobre la "ilusión" que se estaba creando de que a partir del 10 de diciembre todo iba a cambiar en el Congreso de la Nación.

Lo mismo piensa, desde otro sector, Felipe Solá, quien por estas horas pareciera haber ‘congelado’ su alianza política con Francisco De Narváez y Mauricio Macri, ‘espantado’ entre otras cosas, por el escándalo del espionaje porteño; que al igual que a De Narváez, lo alejan de Macri. Si bien desde las cercanías de De Narváez le intentan quitar dramatismo a una eventual ruptura de Felipe con ellos, lo cierto es que Solá buscaría un camino que lo conduzca a una eventual candidatura presidencial por el Justicialismo. Solo lo paraliza la presencia de Eduardo Duhalde "que está allí, sin definir nada, y sin posibilidades para el futuro" indican desde el cuartel felipista.

Patricia Bullrrich ha ‘corcoveado’ puertas adentro de la Coalición Cívica, por algunas últimas decisiones de Elisa Carrió. Y si bien asegura que ‘la sangre no llegará al río’, ha hecho sentir sus diferencias.

Eduardo Duhalde insiste con su idea de un Pacto de la Moncloa, que debería patentizarse en un gobierno ‘de unidad nacional’, obviamente bajo la candidatura de Julio Cobos. No parece encontrar mucho eco en las fuerzas políticas de la oposición, donde todos intentar jugar, en esta etapa, su propio juego, buscando consolidar sus estrategias políticas para el futuro.

Mauricio Macri, que buscaba lanzar su candidatura presidencial, no logra salir del laberinto del espionaje porteño, al cual lo condujo el ex comisario Jorge ‘El Fino’ Palacios. Como si todo eso fuera poco, el cardenal Jorge Bergoglio le acaba de asestar otro golpe en la construcción de su candidatura presidencial, al cuestionarlo severamente por no haber apelado la decisión judicial que posibilita la unión civil entre personas del mismo sexo. Impensable hasta hace poco tiempo, un cuestionamiento de esa naturaleza de un ‘aliado’ natural del macrismo, como el cardenal Bergoglio, con peso propio en el distrito porteño.

¿Fue una decisión personal de Bergoglio el comunicado donde no sólo cuestiona a Macri sino también a la justicia? Fuentes de la Iglesia aseguran que fue el sector más conservador de los obispos argentinos, que en sintonía con el Vaticano, lo habrían hecho ‘reflexionar’ a Bergoglio sobre lo que significa que en su propio distrito, avance un tema que para la Iglesia no admite ninguna concesión. Paradójicamente el proyecto que se discutía en el Congreso, de unión civil, parece haber pasado a dormir el sueño eterno en algún cajón de la comisión respectiva, ya que el propio gobierno nacional decidió no impulsarlo. Es que hace tiempo que la presidenta Cristina Kirchner le bajó línea a su embajador en el Vaticano, Juan Pablo Cafiero, en el sentido de que no quería más cruces con la Iglesia. Y se reflexionó que no era conveniente, en esa línea avanzar con un proyecto que molestaría y mucho al vaticano, en vísperas del viaje que Cristina Kirchner hará a la Santa Sede, para conmemorar junto a la presidenta de Chile, los 30 años de la firma del Tratado de Paz, donde la Iglesia fue mediadora.

A todo esto, el kirchnerismo se prepara para dar batalla nuevamente con la candidatura presidencial, aunque ya no se asegura, sea la del ex presidente Kirchner, la de la actual Presidenta o ‘el tercer hombre’, elegido obviamente por Kirchner. Hace algunos días, en Olivos, frente a un grupo de gobernadores del peronismo, el ex presidente Kirchner se mostró sereno y reflexivo, instándolos a seguir trabajando en pos del proyecto puesto en marcha en el 2003, confiadoles que la economía se recuperará durante el 2010 y que la gente volverá a ver que ese sector (el del kirchnerismo) es el único que les ofrece previsibilidad y seguridad. Si bien los gobernadores acompañaron con silencio sepulcral las definiciones optimistas del ex presidente, todos coincidieron en señalar que la oposición no podía articular una alternativa al modelo de ellos.

Pareciera que el ex presidente ignora el grado de descontento que hay hacia su figura y la de la actual mandataria, que encabezan el ranking de dirigentes con mayor imagen negativa. O tal vez, sabiendo en esto, es que Kirchner ha comenzado a pensar en la figura ‘del tercer hombre’, alguien de su riñón que le asegure la continuidad del modelo y de su proyecto. No se ha pensado en nombres, aunque es evidente que en el kirchnerismo también están barajando, para dar de nuevo.

Comentá la nota