Kirchnerismo o República

Medias verdades, medias mentiras, mentiras completas, maniobras, trucos se suceden a diario en una campaña electoral que, legalmente, aún no comenzó pero cuyo resultado, sin lugar a dudas, será un profundo deterioro -creciente, por cierto- de la calidad democrática con su inevitable efecto sobre las instituciones republicanas y el aletargado federalismo.

La gama de recursos que emplea el kirchnerismo para intentar evitar lo inevitable supera la imaginación de cuanto ser pensante habite el territorio nacional. Desde "candidaturas testimoniales" hasta actos proselitistas -disfrazados de celebraciones laborales cuyo objetivo no declarado es ejercer presión para obtener lugares en una lista de diputados- pasando por adelantamientos electorales y caracterizaciones plebiscitarias de una elección legislativa de mitad de período, todo es posible en "kirchnerlandia". Todo, menos cobijarse en el espíritu de las leyes.

Aprietes

A Hugo Moyano le asiste todo el derecho de sentirse justicialista. Paralelamente, también le asiste el derecho de proclamarse "kirchnerista". No le asiste, en cambio, al menos desde una óptica sindical, convocar una concentración cegetista con el único objetivo de forzar candidaturas a diputados. Tal vez, el "exitoso" acto del dirigente camionero deba leerse como una prueba de su debilidad negociadora. Aquello que no puede resolver con su presencia en una mesa de discusión intenta llevarlo a cabo con una movilización. Demostraciones de fuerza que le dicen.

El "apriete" fue y sigue siendo un recurso que el "pope" cegetista utiliza habitualmente, siempre con la venia, por acción u omisión, de "Tata" Néstor. Así, Moyano arrancó concesiones a las empresas del transporte, algo que es visualizado, al menos por muchos trabajadores, como positivo. Así también, invadió territorios de otras organizaciones sindicales para "chuparles" afiliados al amparo de un Ministerio de Trabajo siempre funcional a sus deseos. Esto último ya no es tan bien visto y traerá consecuencias para el futuro de las organizaciones sindicales.

Ahora, el apriete es político. La pérdida de un día de trabajo -en la Argentina en crisis-, el caos del tránsito en la ciudad de Buenos Aires, la suciedad sin parangón en la avenida 9 de Julio y, lo que es francamente peor, el pisoteo de la dignidad de muchos trabajadores, en particular los estatales, que se vieron cuasi forzados para asistir al "meeting" constituyen "meros detalles" sin importancia, ante el "suceso" obtenido.

El hijo de Moyano, Pablo, dirigente sindical de máxima importancia que no registra paso alguno por empleo conocido, declaró ufano al terminar la jornada que debía agradecer a las empresas de su sector que no descontaron el día laboral a quienes concurrieron al acto. Nos toma por idiotas. Las mismas empresas que no trepidan en sancionar a quienes no concurren individualmente a prestar funciones, ahora regalan salario a quienes en importante cantidad hacen abandono del lugar de trabajo.

Decir estas cosas suele traer aparejado acusaciones, por parte de quienes se sienten afectados, de desestabilizador, golpista o el tan famoso mote de "gorila" para quien las marca. Como siempre, es la respuesta de la descalificación para el ejercicio de la razón.

Moyano desvirtuó el primero de mayo para posicionarse políticamente o, mejor dicho, para tratar de continuar con vida en el quehacer público. Que millones de argentinos trabajadores no se sienten peronistas, es otro detalle sin importancia. Que millones que sí se sienten no van a votar por el kirchnerismo, tampoco es relevante. Moyano desnudó que no representa a todos sino sólo a los que piensan como él. Es decir al pseudo "modelo nacional y popular" poco democrático, nada republicano y nada federal.

Su discurso fue una copia taxativa de la argumentación kirchneriana. Si en su lugar hubiesen estado Néstor o su esposa, nadie habría encontrado diferencias. Como corresponde, y ello no es reprochable, ponderó los logros en materia laboral que el Gobierno se adjudica, aunque incluyó las opinables estatizaciones de Aerolíneas Argentinas, Correo Argentino y Aguas Argentinas, cuyos balances brillan por su ausencia.

Nada dijo, por supuesto, del capitalismo de amigos que forma parte del "modelo nacional y popular", tal vez porque prefiere "no escupir hacia el techo". Luego, en su habitual rapto demagógico, advirtió a los empresarios contra los despidos. Pretende Moyano que las empresas hagan beneficencia como si el objetivo comercial no fuese, por definición, la obtención de ganancias. El argumento -dudoso por cierto y, en todo caso, absurdamente generalizado- es que "ganaron mucho" hasta hace un año y, por ello, no deben despedir personal. Si no fuese porque no tiene nada de ingenuo, se lo podría tildar de "naif". En todo caso, cabe preguntarle porque no organizó movilizaciones populares para presionar al Gobierno en las épocas de las "vacas gordas" a fin de conformar un fondo anticrisis que hoy estaría disponible como lo está en Chile para enfrentar el cíclico ritmo del capitalismo.

Extenderse sobre el tema no implica otorgar más importancia al secretario general de la CGT de la que efectivamente tiene, sino que vale la pena detenerse ante tanto despropósito que deriva de un discurso idéntico al que pronuncia el matrimonio presidencial.

Así y todo cabe preguntarse si tanto movimiento y tanto recurso gastado servirán para lograr el objetivo de más candidaturas en las listas de diputados. El esfuerzo no parece coronarse con éxito. Sólo se habla de Julio Piumato, sindicalista de los judiciales, y de Héctor Recalde, abogado de la CGT y actual diputado, como posibles nombres para las listas. Seguramente aparecerá alguno más pero del legendario tercio de los mejores momentos justicialistas, ni que hablar.

Néstor sabe que los ampulosos gestos de Moyano no se traducen en votos. Es poco lo que arrastra el dirigente camionero. Pero, además, el patagónico no ignora que muchos sindicalistas coquetean con el peronismo disidente, hablan de post kirchnerismo y se preparan para los saltos que la época impone. Después de todo, muchos de ellos fueron "aplaudidores" del modelo menemista, hoy reciclados en kirchnerianos. Nada impide su reacomodo para el mañana.

¿Moyano no lo sabe? Claro que sí, sólo que lo de él no parece tener retorno, aunque todo es posible. Las cuentas pendientes con los "gordos", con Barrionuevo, con la UOCRA, con la UOM, no están saldadas y un traspié de Néstor habilita su cobranza. De allí que la suerte del sindicalista camionero sea imposible de desligar de la del kirchnerismo. Para él, las cartas están echadas.

El caos

Néstor y su mujer insisten en el remanido y adaptado adagio que augura "tras nosotros, el diluvio". Ellos y su exégeta Moyano pregonan que son los únicos habilitados a gobernar la Argentina. Y como si eso fuese poco, insisten en que deben hacerlo como hasta ahora. Es decir con mayorías automáticas en ambas cámaras que les permita, sino obviar el Congreso de la Nación, usarlo como mera oficina de trámites para respetar, en lo formal, los preceptos constitucionales.

El nuevo discurso -en todo caso, su adaptación al caos- merece una doble lectura. Por un lado, la obvia intención de meter miedo ante la incertidumbre que siempre depara el futuro. Algo así como intentar convencer al electorado de preferir lo malo actual a lo bueno por venir. Por el otro, una preparación del terreno para un eventual abandono del poder frente a un resultado adverso.

No son pocos los justicialistas que aseguran -tanto oficialistas tibios como disidentes- que el matrimonio ya piensa en un épico "volveremos". El aserto implica un convencimiento, no sólo de la derrota, sino de la veracidad de la idea. No es sino con un dejo de "iluminismo" poco republicano que la esposa del ex presidente en funciones pregunta para qué quiere la oposición la mayoría en las Cámaras.

Un pensamiento que ronda lo monárquico, casi cuando las monarquías pretendían infalibidad porque su poder no emanaba del pueblo, sino de Dios. ¿Se habrán enterado los Kirchner que, en 1789, triunfó la Revolución Francesa?

Con todo, cierto "glamour" principesco ronda los últimos movimientos. Algo que, en la Argentina, debe interpretarse como propio del menemismo con la frivolidad que le fue propia. La designación, a dedo, de Nacha Guevara como candidata a diputado rememora el poblamiento farándulesco por tercios. Es decir, cada tres candidatos uno debe ser mujer. Para las alianzas nuevas -siempre son nuevas las alianzas- fija el cupo en uno y uno. En caso de ser válida la interpretación, Elisa Carrió no puede ser tercera candidata por la Capital Federal como ella decidió, sino que debe ser segunda o primera. Tal como está, el cupo nos lleva al absurdo de ver como el kirchnerismo pretende ubicar a la "jefa" de un conglomerado político en un lugar, no más atrás, sino más adelante del que ella misma se puso.

¿No sería mucho más lógico que el cupo sólo abarcara el total de las candidaturas y no prefijara la intercalación? Esposas, hermanas, primas y parientes de presidentes, gobernadores e intendentes se ubican ahora en lugares más que expectantes de las listas por el solo mérito de su parentesco. ¿Es ésta una reivindicación satisfactoria de la necesaria participación de la mujer?

Efedrina

Un teléfono celular perteneciente a Francisco De Narváez registra tres llamadas desde otro teléfono cuyo titular es Mario Segovia, sindicado como el "rey de la efedrina". El dato lo dio a conocer la Aduana ya que quedó registrado en una causa por contrabando de CD y DVD. La Aduana es presidida por el ultra kirchnerista Ricardo Echegaray. Francisco de Narváez se presentó ante la Justicia y requirió ser investigado. Ahora, el juez de la causa Federico Fraggionato Márquez lo llamó para que preste declaración. De Narváez dice que se trata de una maniobra kirchnerista para desprestigiarlo y que el celular lo usaba un peón de uno de sus campos que se lo habría prestado a un policía. El Gobierno lo acusa de escudarse tras su candidatura para evitar la investigación. Hasta aquí los hechos.

No cabe duda que el mal ejemplo kirchnerista cunde aún entre quienes se presentan como sus adversarios. Es la idea de matar al cartero portador de malas noticias. Nadie puede olvidar el caso de Antonini Wilson, pero el que registra llamadas de Segovia no es el Gobierno, sino De Narváez. Por tanto, la explicación de que se trata de una maniobra oficialista para perjudicarlo, no sólo es similar a las que proporciona el kirchnerismo cuando no tiene salida, sino que también es poco feliz.

De Narváez se presentó para que lo investiguen y ahora, cuando lo investigan, aduce que se trata de una maniobra política. No es serio. Ni siquiera cuando está comprobado que la publicación del hecho tuvo origen gubernamental. El problema no es la publicación sino la eventual relación con Segovia. Si el punto queda aclarado -tres llamados no constituyen delito-, bien. Caso contrario tendrá repercusión tal vez legal, seguramente política y no está mal que así sea. La transparencia no sólo se declama, también debe ser practicada.

Tránsfugas

Cambiar de postura por convencimiento ideológico, por desacuerdos frente a la gestión y hasta por diferencias personales, resultan causas admitidas para cambiar de camiseta. Por el contrario, "saltar los charcos" simplemente porque el nombre en cuestión no aparece en las listas de candidatos resulta, cuando menos, un desembozado apetito político que antepone la vanidad como elemento esencial.

El ex carapintada y presidente del Partido Justicialista del distrito de San Miguel, Aldo Rico, cuyos movimientos en política son dignos de un atleta especializado en el salto en largo, acaba de informar que apoyará a Francisco De Narváez en las elecciones de junio próximo. Razones: que Néstor no le permitió ir a un acto y que lo obligan a negociar con el intendente local pese a que lo venció en las internas. Rico comenzó la semana como kirchnerista y la terminó como anti kirchnerista. Propio de él.

Pronto, de palabra claro, a morir por Néstor, Luis D’Elía dejó en claro esta semana que su amor es interesado. El más conocido de los piqueteros-funcionarios amenazó con alejarse, a los gritos y con palabras gruesas como es su estilo, de las filas oficialistas. Razones: que no lo convocan para las listas. Más aún, envalentonado por el ejemplo de Moyano, decidió movilizar sus seguidores a mediados de la semana próxima para presionar por lugares.

Para los seguidores del ex presidente en funciones, el espacio público es sólo otro lugar a ocupar para defender sus intereses personales.

Alianzas

Si bien tanto el conglomerado pan radical que toma el nombre de Alianza Cívica y Social como el agrupamiento del peronismo disidente, conocido como Unión-Pro, formalizaron sus alianzas en la provincia de Buenos Aires, la integración de las listas durante la presente semana promete movimientos que sólo finalizarán minutos antes de la presentación cerca de la medianoche del sábado próximo.

Con suma prudencia, Francisco De Narváez, Felipe Solá y Mauricio Macri mantienen un hermetismo cuyo objetivo es impedir "chispazos", algo que inevitablemente ocurrirá cuando empiecen a trascender nombres desde mañana mismo, y evitar fugas anticipadas de quienes deban postergar sus aspiraciones.

Si bien, el nucleamiento exhibe cierto grado de triunfalismo –no exagerado, por cierto-, muchos son los aspirantes de cada sector y pocos los cargos con posibilidades a repartir. No deseadas, en principio, todo parece indicar que las colectoras serán habilitadas, fundamentalmente para las elecciones a concejales en muchos de los 136 distritos de la provincia.

Los de origen radical muestran, por su parte, desacuerdos que, a grandes rasgos, pueden sintetizarse con seguidores de la Coalición Cívica, por un lado aunque con cierto grado de diferencia entre "lilitos" y "margaritos", y radicales de la UCR y del CONFE cobista por el otro.

La semana comenzará tensa. Ricardo Alfonsín busca que las colectoras sean una excepción. Mientras que Leopoldo Moreau y Federico Storani pretenden que constituyan la regla. Así, la segunda sección electoral y la cuarta -que incluye a Junín- aparecen como las más conflictivas. También la quinta muestra lo suyo dado que allí el radicalismo oficial muestra su interna judicializada y aún los tribunales no se expidieron sobre cuál de los dos sectores ganó la interna.

Un veterano en las lides negociadoras comentaba que los acuerdos hasta ahora alcanzados ya son historia. Desde mañana, la negociación comienza de cero. Traducido: la voluntad acuerdista puede terminar en la nada si los sectores no aflojan sus pretensiones.

Como suele ocurrir, las listas recién estarán listas pocos minutos antes de que comience el sábado. Hasta allí, todo será especulación, operaciones de prensa y presiones.

Locales

Por nuestros pagos, los únicos que tiene las cosas claras son los seguidores de Margarita Stolbizer. Con José María Banfi a la cabeza, los "margaritos" presentan lista propia -y junto con el ARI- sólo dependen de la aceptación -algo que se descuenta- de la cabeza del GEN para la oficialización.

Otro tanto, aunque el peronismo disidente aún no se pronunció por la aceptación de colectoras, ocurrirá con el MID, cuya nómina encabeza Alicia Piva. En este caso, cualquiera sea la decisión del trío De Narváez, Macri, Solá, los seguidores de Ricardo Petraglia tienen decidido no quedar incluidos en la boleta provincial. La duda es si el MID los autorizará a sacar sólo boleta local. Si la respuesta es negativa, deberán echar mano a un partido vecinal.

Panorama más complejo presenta el radicalismo, cuya elección interna fue ganada por la lista "meonista". El Comité Local, que representa a los perdedores, no acepta integrarse con el cobismo puro del CONFE, una decisión que choca con cuanto ocurre con el resto de la Provincia. La cuestión será dirimida por la Mesa Ejecutiva designada por la Convención Provincial de la UCR para tratar todo lo relacionado con las alianzas. Allí es probable que, finalmente, el frente quede formalizado.

En el peronismo disidente las colectoras son casi una realidad. Alejandro Franco encabezará la nómina del Pro y Andrés Rosa hará lo propio con Tres Banderas. Resta definir si Sergio Adaro hará o no rancho aparte.

Por último, Damián Itoiz puede ser segundo candidato a senador provincial por la UCR y el CONFE detrás del radical Orlando Costa. Raúl Rivara será el primer candidato por el peronismo disidente y el actual ministro de Asuntos Agrarios de la provincia, Emilio Monzó, encabezará la nómina kirchnerista.

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