El kirchnerismo perderá la hegemonía

En Diputados tendría entre 15 y 18 bancas menos, según las proyecciones de las encuestas; la oposición, aún dispersa, será la mayoría
El bloque del Frente para la Victoria (FPV) no logrará retener en las elecciones del domingo las bancas que pone en juego, y aunque cuente con el apoyo de sus aliados más incondicionales no alcanzará el quórum propio en la Cámara de Diputados.

Esto surge de las proyecciones de las encuestas que manejan tanto el oficialismo como la oposición, que estiman que el bloque del FPV perderá entre 15 y 18 bancas en diferentes provincias. De confirmarse ese pronóstico en las elecciones del domingo, el oficialismo orillará el centenar de miembros. La sangría se confirmará en Buenos Aires, Capital, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa.

Según la encuesta de Poliarquía Consultores para LA NACION, publicada ayer, la lista de Unión Pro obtendría 32,5% frente al 30% de la encabezada por Néstor Kirchner. De mantenerse ese guarismo en las elecciones, el kirchnerismo obtendría entre 13 y 14 bancas. Es decir, entre 6 y 7 menos de las que pondrá en juego. En Córdoba el kirchnerismo figura cuarto en las encuestas, al igual que en Capital. En Santa Fe, el FPV pone en juego 3 bancas, pero quizá logre renovar una, mientras que los diputados peronistas que ingresen por La Pampa y Entre Ríos ya anticiparon que no se sumarán al bloque oficialista.

Ni siquiera los aliados incondicionales del Gobierno serían de mucha ayuda: con su aporte, el oficialismo alcanzaría las 110 o 112 bancas, un número lejano del quórum requerido para iniciar una sesión (129 legisladores).

Agenda de la oposición

La oposición, en cambio, incrementará su presencia notoriamente en la Cámara baja: de121 miembros actuales podría pasar a unos 147. Sus distintos referentes ya anticipan que impulsarán una agenda parlamentaria común, que incluirá reformas institucionales clave (superpoderes, Consejo de la Magistratura) y también medidas favorables al campo y destinadas a paliar la pobreza. En los últimos días abundaron las conversaciones entre distintos legisladores en ese sentido.

Por cierto, se tratará de una oposición variopinta, en la que convivirán el peronismo crítico al Gobierno, Pro y los sectores más duros, como la UCR, la Coalición Cívica o el Partido Socialista. En un término medio se ubicará un elenco progresista, crítico de algunos aspectos de la gestión pero, también, fiel acompañante del Gobierno en sus políticas estatizadoras. Allí comulgarán ARI y Proyecto Sur, entre otros.

Hasta aquí, el esquema matemático de la futura Cámara de Diputados. Empero, como se trata de política, la matemática ya no resulta tan exacta.

El oficialismo es consciente de que perderá su hegemonía en el Congreso, aunque cree que ese escenario podría revertirse si Néstor Kirchner triunfa en Buenos Aires aunque sea por un solo voto. Más aún, el Gobierno festejará por partida doble si en Santa Fe pierde el peronista disidente Carlos Reutemann y con él naufraga su proyecto presidencial para 2011.

"Si obtenemos un promedio del 35 por ciento en todo el país, podremos decir que somos la fuerza política más votada. Naturalmente, los peronistas díscolos dejarán sus rebeldías y volverán al redil", se ilusiona un empinado diputado oficialista, en diálogo con LA NACION.

Ahora bien, ¿qué sucedería si Kirchner perdiera en Buenos Aires y Reutemann resultara triunfante? El peronismo no sabe de suicidios políticos: el poder se traspasaría del FPV al PJ disidente, como ocurrió en el pasado con el menemismo y el duhaldismo. De hecho, Reutemann partirá de un piso de 15 diputados, fruto de su acuerdo con Juan Schiaretti (Córdoba) y Jorge Busti (Entre Ríos).

¿Presidencia opositora?

En el peronismo disidente hay quienes piensan en pelear por la presidencia de la Cámara de Diputados, hoy en manos del oficialista Eduardo Fellner (Jujuy), en un hipotético esquema de un kirchnerismo derrotado en el territorio bonaerense. Ese cargo es el tercero en la línea de sucesión presidencial.

"La Cámara de Diputados tiene que reflejar el voto de la gente, y si la oposición resulta la mayoría, bien podría ocupar su presidencia", alegan algunos legisladores.

Sin embargo, este eventual embate rompería todas las tradiciones parlamentarias, pues el máximo cargo de la Cámara baja lo ocupa el bloque mayoritario o, en su defecto, la primera minoría. No cabe duda de que, aun perdiendo varias bancas, el FPV continuará siendo la primera minoría.

Por esa razón, el panradicalismo no se sumará a esta posible jugada. La UCR, la Coalición Cívica y el cobismo conformarán el segundo interbloque en importancia en la Cámara baja, ya que podrían superar las 60 bancas. Si a ellos se suman los socialistas y quienes provengan de Córdoba de la mano de Luis Juez, alcanzarían las 70 bancas.

En tercer lugar, con una treintena de legisladores, se ubicará Unión Pro, que resulta de la alianza entre la fuerza que lidera Mauricio Macri, el bloque de Francisco de Narváez y los peronistas disidentes que encabeza Felipe Solá. De todas maneras, estos últimos podrían mirar hacia Santa Fe si Reutemann surge triunfante.

59

diputados pone en juego el Frente para la Victoria

* Buena parte de ellos (20) corresponde a Buenos Aires. En Córdoba, Capital y Santa Fe perderá bancas.

12

son los aliados que seguirían con el oficialismo

* Entre ellos figuran el Frente Cívico por Santiago, los radicales K de la Concertación y el Movimiento Popular Neuquino

14

son los diputados de distintas vertientes progresistas

* Allí figuran Claudio Lozano (CTA), Miguel Bonasso (Diálogo por Buenos Aires) y Eduardo Macaluse (SI). Este espacio mantendrá un número similar después del 10 de diciembre.

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