El kirchnerismo ofrece cargos para evitar la diáspora

Quiere evitar que se repitan fugas políticas; le darán una vicepresidencia en el Senado a Marín
En un intento de evitar que se extienda la sangría de legisladores iniciada por Carlos Reutemann, el Gobierno envió a su bloque de senadores nacionales señales de que compensará con cargos en la conducción de la Cámara alta a quienes mantengan su lealtad al matrimonio Kirchner.

Esto se traducirá en la elección del pampeano Rubén Marín como vicepresidente del cuerpo, cargo que hoy ocupa el salteño Juan Carlos Romero. Esto ocurrirá en la sesión preparatoria prevista para el 27 del actual.

La grilla definitiva de autoridades de la Cámara y de las comisiones se definirá hoy en una reunión que el jefe del bloque oficialista, Miguel Pichetto, mantendrá con la presidenta Cristina Kirchner.

Tal como anticipó La Nacion, Romero perderá su posición de privilegio en la mesa de conducción del Senado como consecuencia de su distanciamiento de la Casa Rosada desde que rechazó las retenciones móviles. La rebeldía del salteño no se detuvo ahí, sino que siguió con declaraciones como "el kirchnerismo ha virado al autoritarismo" y con el rechazo sistemático de los proyectos más importantes impulsados por el Poder Ejecutivo.

En realidad, la elección de Marín surgió como consecuencia de la suerte de la minirrevuelta interna que generó entre varios senadores oficialistas la filtración, por parte de voceros que frecuentan Olivos, de la versión de que el lugar de Romero sería ocupado por la santacruceña Judit Forstmann.

Ultrakirchnerista de nota ?renunció a la presidencia de la Legislatura provincial para que Daniel Peralta pudiera ocupar el cargo y así asumir la gobernación de Santa Cruz durante la acefalía ocurrida en 2006?, a Forstmann varios de sus colegas de bloque no le reconocen más méritos que ser santacruceña, queja que se encargaron de hacer llegar a la quinta de Olivos.

Pero la elección de Marín también comenzó a definirse en el reciente viaje oficial de Cristina Kirchner a España, al que el ex gobernador de La Pampa fue invitado como miembro de la comitiva oficial.

Aunque parezca extraño, Marín fue uno de los seis senadores peronistas que votaron en contra del Gobierno en la histórica sesión del 17 de julio último, cuando la Cámara alta rechazó el proyecto de ley que ratificaba la resolución 125, que había instaurado las retenciones móviles.

Sin embargo, el pampeano hizo en aquella oportunidad una inteligente jugada, al dejar que su comprovinciana Silvia Gallego votará con la mayoría oficialista. Así, el PJ alcanzó los 36 votos que empataron la pulseada y que, en definitiva, permitieron el voto de desempate del vicepresidente Julio César Cobos.

Más compensaciones

La estrategia del Gobierno también apunta a compensar lealtades con presidencias de comisiones. Es el caso de Daniel Filmus ?aunque también aspira a la vicepresidencia que dejará vacante Romero?, quien ocupará la presidencia de la Comisión de Relaciones Exteriores, que dejó vacante Reutemann al renunciar al bloque kirchnerista.

La eventual continuidad de deserciones del universo kirchnerista del Senado podría abrir otra vacante para pagar el apoyo de más legisladores. Es lo que ocurriría si la salteña Sonia Escudero abandonara el bloque junto con Romero. En ese caso, Cristina Kirchner tendría que elegir un nuevo presidente para la Comisión de Seguridad y Narcotráfico.

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