El kirchnerismo mostró que está lejos de sentirse derrotado

El kirchnerismo mostró que está lejos de sentirse derrotado
Celebró el triunfo sobre la oposición, que no logró frenar un proyecto controvertido
La Cámara de Diputados fue escenario, anteanoche, de un súbito cambio de roles. El oficialismo festejaba alborozado, como si su derrota en las últimas elecciones nunca hubiera existido, mientras la oposición se retiraba apaleada del recinto, mascullando bronca. Con 136 votos a favor, el Gobierno no sólo se llevaba la prórroga por otro año de la delegación de facultades, sino que también infligía un duro golpe al campo.

Envalentonado, el oficialismo va por más. "¡Queremos que se discuta en esta cámara (de Diputados) la modificación de la ley de radiodifusión!", clamó en su discurso el jefe del bloque oficialista, Agustín Rossi (Santa Fe), y una ovación desde los palcos tronó en el recinto.

Y desafió: "Los monopolios y las posiciones dominantes, por más importantes que sean, tienen fecha de vencimiento. Espero que tengamos la misma dignidad que los presidentes de los clubes argentinos que le dijeron no al monopolio". El reto quedó planteado, aunque la cúpula oficialista jure y perjure que todavía no hay decisión del Gobierno al respecto.

La avanzada oficialista incluirá otra controvertida iniciativa: una nueva ley de arrendamiento agrario que apunte contra la concentración de la propiedad de la tierra. No hay ingenuidad en el kirchnerismo: ese proyecto divide las aguas en la Comisión de Enlace agropecuaria, pues la Sociedad Rural la resiste mientras la Federación Agraria la avala. El proyecto ya tiene dictamen de comisión, con lo cual en cualquier momento podría tratarse en el recinto.

El oficialismo sabe que, si en verdad quiere estas leyes, debe apurarlas antes del 10 de diciembre, cuando se revierta la relación de fuerzas en el Congreso.

La sesión de anteayer demostró que el kirchnerismo puede recuperar la mayoría en la Cámara de Diputados gracias a sus aliados y, sobre todo, a una franja de la centroizquierda progresista que ayer no sólo apoyó, dando el quórum y luego con su voto, la delegación de facultades, sino que aplaudió a rabiar la propuesta de Rossi de modificar la ley de radiodifusión.

Otro dato: Eduardo Macaluse, jefe de la bancada de Solidaridad e Igualdad -que apoyó ayer la delegación de facultades en el Poder Ejecutivo- es el autor de una nueva ley de arrendamiento.

El kirchnerismo no disimula su triunfalismo: no sólo porque le sacó 36 votos de ventaja a la oposición, que cosechó 100 voluntades para impedir una nueva delegación de facultades, sino porque pudo exhibir un bloque compacto, sin grandes fisuras: sólo el salteño Marcelo López Arias votó en contra y la fueguina Mariel Calchaquí se abstuvo.

Sin embargo, Rossi no canta victoria, pues temas como el presupuesto 2010 amenazan con fuertes sacudones internos.

La oposición, que hace dos meses exhibía triunfante su victoria electoral, ayer mostró caras largas por una derrota legislativa que no esperaban tan amplia.

"¿Qué pasó?", se preguntaban no sólo ellos, sino las decenas de ruralistas que bajaban desconcertados de los palcos, que habían copado para abuchear o aplaudir los discursos, según fueran o no de su agrado. Sólo por milagro no se trenzaron a trompadas con los militantes kirchneristas, que, al igual que ellos, insultaban a los opositores y vitoreaban a los oficialistas.

Los motivos de la derrota opositora no se explican sólo por su minoría numérica. Lo cierto es que, a diferencia del oficialismo, no exhibió asistencia perfecta al recinto, hasta el punto de que, de los 13 ausentes, 10 eran opositores. No sólo eso: otros dos diputados, Raúl Paroli, del Frente Cívico por Catamarca, y Juan Scalesi, de Consenso Federal por Río Negro -cobismo-, votaron junto con el oficialismo.

En rigor, aun con todos estos votos perdidos la oposición no hubiera ganado. Pero al menos hubiera hecho un mejor papel.

Sin ir más lejos, en la sesión de ayer consiguió menos votos que los 108 que había logrado reunir en marzo pasado, antes de la victoria electoral, cuando en una sesión especial había pugnado por una baja en las retenciones. Y festejó, entonces, como si hubiera ganado un campeonato de fútbol.

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