El kirchnerismo, complicado en los grandes distritos

Nunca vi tanto oficialismo junto", confesaba asombrado un dirigente justicialista bonaerense, alineado con el kirchnerismo, el día que Daniel Scioli asumió la gobernación de Buenos Aires. Fue hace apenas dos años, cuando la acumulación de poder de un kirchnerismo blindado tocaba su punto más alto.

Un panorama similar podía registrarse en casi todo el país: el 28 de octubre de 2007, Cristina Kirchner triunfó con el 45% y el oficialismo se alzó con las ocho gobernaciones en disputa ese día. Y donde la pelea estuvo reñida -Mendoza y Salta-, fue entre dos candidatos que se disputaban la representación "K".

¿Cómo habrá que contar los votos el 28 de junio? Parece estar claro que la pérdida de aliados por parte del Gobierno dibujará un mapa bien diferente a 2007.

Con el lanzamiento de Eduardo Mondino a senador, a contramano de las presiones K, el gobernador Juan Schiaretti parece haber dejado de lado los vaivenes con la Rosada para entrar en franca rebelión con el kirchnerismo.

Sin contar las dos Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos son los cuatro distritos más relevantes por el número de diputados que renuevan. Los dos primeros eligen también sus tres senadores. En Santa Fe, Carlos Reutemann ya rompió lanzas con Kirchner; abandonó el bloque oficialista en el Senado y se negó a sumar en su boleta a Agustín Rossi -jefe del bloque oficialista en Diputados--, que buscaría renovar su banca con una lista "K" que rema desde atrás en las encuestas.

Mendoza también está complicada para el oficialismo. En 2007, el gobernador Celso Jaque (PJ) se impuso sobre César Biffi, "delfín" del vice Julio Cobos. Ambas boletas llevaron la fórmula de Cristina y Cobos, que ganó por amplio margen. Pero ahora la UCR y el cobismo sellaron la unidad e incluyeron a varios dirigentes del PJ disidente. Sin fisuras, el radicalismo puede aspirar a vencer al kirchnerismo representado por Jaque, que la pasa mal por no haber podido cumplir su promesa de campaña de reducir la inseguridad.

Por el alineamiento de sus gobernadores, el kirchnerismo podrá contar como propios los votos en Entre Ríos (renueva 5 bancas); Tucumán (4), Chaco (4), y una decena de distritos de poco volumen.

En la Capital, el panorama K es oscuro. No tiene aún candidato y Daniel Filmus, el que mejor mediría con 15 puntos, fue electo senador en 2007 y no querría dar batalla en junio. Kirchner necesita un triunfo rotundo en Buenos Aires para sostener el proyecto del matrimonio del poder. Por eso, para el oficialismo, la Provincia es otra vez, como en 2005 tras la ruptura con el duhaldismo, la "madre de todas las batallas".

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