El kirchnerismo cerró el debate por la fe de erratas

Rechazó la propuesta de la oposición de anular la ley de medios; dura crítica contra Cobos
El kirchnerismo se negó ayer en el Senado a debatir el pedido de la oposición para que el Poder Ejecutivo publicara la ley de radiodifusión tal cual como había sido aprobada por la Cámara alta y, por lo tanto, declarar nulas las correcciones introducidas por el Poder Ejecutivo sobre la base de una controvertida fe de erratas elaborada por la Cámara de Diputados.

De esta manera, el oficialismo cerró la vía parlamentaria a una eventual revisión del texto de la norma promulgado y publicado por el Gobierno apenas unas horas después de que el Senado la sancionara en la mañana del sábado 10 del corriente.

Por esa razón, el radicalismo se reservó el derecho de accionar ante la Justicia para obligar al Poder Ejecutivo a promulgar la ley tal como fue sancionada.

Más allá de la negativa oficialista, el debate dejó un dato político importante: el vicepresidente Julio César Cobos admitió, ante una consulta del senador kirchnerista César Gioja (San Juan), que había firmado el expediente de la ley con la fe de erratas incluida. Un craso error institucional, sobre por qué había declarado que nunca había sido informado de la existencia de ese documento por el secretario parlamentario del cuerpo, el peronista Juan Estrada.

El texto publicado en la edición especial del Boletín Oficial fue corregido sobre la base de una fe de erratas de la Cámara de Diputados que subsanaba serios errores de incongruencia en la remisión de dos artículos (95 y 124) a sendas cláusulas de la norma que el kirchnerismo se había negado modificar cuando el texto se discutió en el recinto de la Cámara alta.

El oficialismo cerró filas en torno del argumento de que los errores subsanados eran "una nimiedad numérica", según el presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Nicolás Fernández (PJ-Santa Cruz). Por su parte, el titular de la bancada, Miguel Pichetto (Río Negro), afirmó que "la fe de erratas es un instrumento legítimo y válido" y llegó a revelar que "incluso se utiliza en el ámbito del Poder Ejecutivo, con desconocimiento del propio Congreso, para hacer correcciones numéricas".

De esta manera, rechazaron el pedido del porteño Samuel Cabanchik (Proyecto Buenos Aires Federal), quien reclamaba la derogación del decreto de promulgación y la publicación del texto sancionado por el Senado.

"El texto de una ley que no haya salido por el voto popular que estamos ejerciendo nosotros por representación no puede ser el contenido de la ley", sentenció.

Por su parte, el radicalismo avaló el pedido de Cabanchik por considerar que la fe de erratas "excedió el mandato que la Cámara de Diputados había dado para hacer correcciones ortográficas y la renumeración de la ley". "De ninguna manera puede ser una fe de erratas el instrumento que viabilice la voluntad del Senado", agregó.

El argumento más sólido contra la postura oficialista partió del renovador salteño Agustín Pérez Alsina, quien recordó que las fe de erratas deben ser discutidas en las comisiones legislativas y que, en caso de que no haya tiempo para hacerlo, el texto "tiene que ser girado al recinto para corregir los errores en ese momento".

Esto no ocurrió, ya que Estrada no informó al cuerpo del ingreso del documento, que se produjo en pleno debate del proyecto, razón por la cual el legislador salteño aseguró que el texto publicado "tiene que ser declarado nulo, salvo que haya una ley correctiva".

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