Kirchner vela armas para futuras batallas

Quiere avanzar en la reforma política, la renta financiera y la ley sindical; analiza "argentinizar" YPF
El gobierno de Cristina Kirchner está urgido por superar con éxito su pelea por la ley de radiodifusión. No sólo para aumentar su control sobre los medios, sino para evitar fisuras en el Congreso y avanzar así en las próximas batallas que se urden desde la residencia de Olivos y que serían revestidas de un discurso progresista para consolidar la alianza con bloques de izquierda en el Congreso.

Tras la discusión inmediata de la ley de presupuesto 2010, la agenda política de la Presidenta apuntará a consolidar el avance del Estado.

Según confiaron a LA NACION fuentes oficiales, se analiza, por ejemplo, una reforma política favorable al kirchnerismo; el impuesto a la renta financiera; cambios en las leyes de asociaciones sindicales y en el régimen de las ART, y hasta la "argentinización" de YPF. También avances sobre la prensa -compra de medios por parte del Estado y de empresarios afines- y más presión sobre el vicepresidente Julio Cobos.

Según admiten esas fuentes, el ex presidente Néstor Kirchner digita esos planes y proyectos, parte de su estrategia para ser candidato presidencial en 2011. Intenta recuperarse de su derrota en las elecciones del 28 de junio. Kirchner asumirá su banca de diputado el 10 de diciembre justo cuando el bloque del Frente de la Victoria se reducirá de 115 bancas propias a 96.

Necesitará aliados. Y presume que su nueva agenda le garantizaría la adhesión de los bloques de izquierda como el socialismo, Proyecto Sur, de Pino Solanas y Claudio Lozano; Solidaridad e Igualdad (SI), de Eduardo Macaluse, y la Concertación, de Silvia Vázquez.

"Con ello asegurará gobernabilidad para la Presidenta", dijo a LA NACION un alto funcionario.

Por eso, un fracaso en la ley de radiodifusión en el Senado significaría una señal de debilidad y la posible fuga de apoyos. En la misma línea que la estatización de las AFJP, Aerolíneas Argentinas, las transmisiones del fútbol y la ley de medios, las batallas del Gobierno son:

l Reforma política: se crearía un sistema de elecciones internas abiertas y obligatorias como las primarias en los Estados Unidos. Pese a que surgió del diálogo con la oposición, Kirchner imagina una picardía. Como se elegirían electores, varios gobernadores K podrían postularse en sus regiones y luego ceder sus electores a Kirchner para vencer a Carlos Reutemann o Felipe Solá dentro del PJ.

Se prohibiría, además, el financiamiento privado de la publicidad de los candidatos en la campaña. Iguales espacios para todos y cedidos por el Estado. Pero el Gobierno se reservaría la transmisión en vivo de los discursos de Kirchner en los medios oficiales y los actos presidenciales televisados por cadena nacional. Ello bloquearía el acceso de la oposición a parte de los medios, muchos de ellos -supone para entonces- cercanos al Estado. La reforma política se enviará al Congreso en noviembre.

* Impuesto a la renta financiera: se analizaría enviar un proyecto de ley de reforma de la ley de entidades financieras. Podría tener el voto de la Coalición Cívica, la UCR y los bloques de izquierda.

* Cambios en el régimen de ART: Cristina Kirchner anunció que firmará en estos días el decreto que modifica el régimen de las Aseguradoras de Riesgo de Trabajo (ART) y triplicará las indemnizaciones. Si funciona, luego podría enviar un proyecto de ley al Congreso.

* La "argentinización" de YPF: en el kirchnerismo se volvió a estudiar la posibilidad de recomprar acciones en poder de la española Repsol, pese a que Kirchner aprobó en 2007 que el grupo Eskenazi controlara el 25% de la empresa petrolera.

* Reforma de la ley de asociaciones sindicales: se piensa en reconocer la libertad sindical y la personería gremial a otras centrales, como el CTA. Pero eso podría tensar la relación con la CGT.

Antes que eso, el Gobierno deberá negociar con los gobernadores la distribución de fondos en la ley de presupuesto 2010 y la prórroga de la ley de cheque, entre otros impuestos. Por la debilidad fiscal, buscará un difícil acuerdo con el FMI, el Club de París y los holdouts para acceder a financiamiento externo.

Si logra esos objetivos, acentuará su batalla contra Cobos. Desde la Casa Rosada, se reclamó su renuncia. Imagina al vicepresidente en una conspiración contra la Presidenta. Kirchner no busca su caída, pero sí su desgaste político para enfrentarlo en 2011 y mostrarlo como "un nuevo De la Rúa".

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