Kirchner trepa a Moyano y dos ministros a cúpula PJ

En Olivos, Hugo Moyano hizo un último intento infructuoso, pero Néstor Kirchner le bajó el pulgar a Gerónimo Venegas. Muy parecido a una vendetta: al final, «Momo» volvió a quedar fuera, por íntimo antojo del patagónico, de una mesa grande del peronismo.
En mayo, Kirchner lo apartó del Consejo del PJ nacional: ahora lo barrió de la boleta de consejeros del partido bonaerense. Moyano pidió por el hombre de la Seis-Dos, pero no alcanzó. Kirchner no olvida que Venegas atizó secretamente el paro del campo.

Al final, sin «Momo» como delegado de la Rama Gremial, Moyano ocupó una butaca y llenó los demás casilleros.

Salvo Hugo Curto (UOM), los otros llevan el sello indeleble del camionero: Abel Frutos (Panaderos), Jorge Mancini (CEAMSE) y la moyanista Miriam Lomonaco.

La aparición de jefe de la CGT -segundo en el tramo gremial, detrás de Curto- refuerza la presencia de «pesados» que tienen teléfono rojo con Kirchner. En ese rango figura Florencio Randazzo, ministro del Interior, y operador K. Randazzo será consejero por la Cuarta.

Hay otro ministro: Aníbal Fernández fue incluido en la papeleta de la Tercera Sección. Son rangos distintos: el quilmeño tuvo que remar en la arena y, hasta último momento, temió quedar relegado sobre todo cuando apareció la disputa por el cupo femenino.

Con esas presencias, Alberto Balestrini tendrá que compartir la comandancia partidaria. El matancero, que se vende como «100% peronista», suele decir que la proclamación como jefe del PJ de Buenos Aires es la coronación de su carrera política. ¿Amenaza o promesa?

No sólo por Randazzo y Moyano, de diálogo diario -o casi- con Kirchner, Balestrini deberá resignarse a compartir el abracadabra «Néstor dijo». José María Díaz Bancalari, Curto y el entrante Mario Ishii no necesitan password para charlar con el patagónico.

Muchachas

De manual, la urgencia política le ganó al rigor -no del todo preciso- de la ley. El artículo que fijó 30% para las damas fue, al fin, interpretado con la fórmula -que ayer mencionó este diario- de tomar al Consejo como una «unidad» que incluye titulares y suplentes.

De ese modo, las muchachas peronistas tuvieron que conformarse con el quinto y sexto escalón de las listas seccionales.

Ocurrió en las boletas del conurbano, la de La Plata, la Séptima y estaban en riesgo en la Sexta. En cambio, en la Segunda, la Cuarta y la Quinta se respetaba la presencia de una dama entre los cuatro titulares.

Es un atajo efímero; una solución coyuntural. Todo indica que una presentación en la Justicia obligaría, antes o después de la votación, a que se respete el cupo de 30% sobre el universo de delegados titulares. Tarea para Jorge Landau, hechicero legal del PJ.

Pero, por lo pronto, se evitó la ruptura de los pactos en los territorios calientes que asomó como un fantasma a menos de 48 horas de la presentación de las boletas, cuando estalló la discusión por el cupo femenino, incluido a través del artículo 88 de la Carta Orgánica.

Detalle: ante un eventual retoque a futuro, ayer adquirieron interés los nombres de la primera suplente porque, quizá, podrían convertirse más adelante en titulares. Las potenciales son Adelma Arguisain, en la Primera, y Carina Biloulet, en la Tercera.

Arguisain, hoy senadora, es la esposa de Marcelo Coronel, intendente de General Rodríguez: queda como quinta detrás de Alberto Descalzo, Raúl Othacehé, Ishii y Luis Acuña.

En tanto, Biloulet responde a Aníbal Regueiro, alcalde de Presidente Perón. Es la suplente del pelotón que integran José Pampuro, Juan José Mussi, Baldomero Alvarez y Aníbal Fernández.

Por La Plata, el «cupo» -suplentelo llena Susana Laburu, del gremio SOEME, que se alinea detrás de Alberto Pérez, Juan Amondarain, Carlos Castagnetto y Carlos Cottini.

La Rama, en tanto, ofrece más diversidad: la encabeza Cristina Alvarez Rodríguez, seguida por Adela Segarra, Dulce Granados, Mabel Müller -la única que repite respecto a la conducción anterior- y se completa con Malena Galmarini, esposa de Sergio Massa. El PJ parece un bien ganancial.

Muchachos

Menos tumultuoso fue el cierre de la JP: José Ottavis aparece al frente de la boleta y aparece escoltado por Gervasio Bozzano (Maipú) -lo acompaña la anécdota de cuando se atacó con el voto no positivo de Felipe Solá con la 125- y el lomense Sebastián Carrera.

Ese elenco lo completan dos jóvenes, damas ambas, « sugeridas» por Osvaldo Amieiro (San Fernando), que quedó fuera en la seccional, y Darío Giustozzi (Brown). Inés Busquet entra, como suplente, por La Plata, al igual que Eduardo Bucca, con la bendición de Walter Abarca, telefonista de los Kirchner.

Contrariamente a lo que sugieren algunos científicos, la portación de celulares suele ser beneficiosa para algunos: Abarca, que proviene de Saladillo, entraba anoche como consejero por la Séptima Sección en la misma boleta que Isidoro Laso, Miguel Santillán y Gustavo Cocconi, intendente de Tapalqué. En la cornisa quedó Mariel Urruti.

Más ordenados, en la Cuarta y en la Quinta, se dio lugar a las delegadas femenina: Randazzo, Julián Domínguez, Carlos Bartoletti y Andrea García vienen del noroeste; Osvaldo Goicoechea, Juan De Jesús, Adriana Meckievi y Jorge Rodríguez Erneta por la costa atlántica.

Anoche, se sacaban los ojos en la Segunda y la Sexta: en su pago, Díaz Bancalari pujaba con Eduardo Di Rocco, futuro viceministro del Interior por el reparto. Entra Graciela Rego, bancalarista, junto a Norberto Aloé y Di Rocco.

En el Sur, Dámaso Larraburu, Carlos Mosse, Alejandro Dichiara y Fernando Fischer pulseaban por ver quién cedía espacio para que apareciera una mujer y, llegado el caso, quién «designaba» a esa mujer. También tenía la lapicera en la mano Hugo Corvatta.

Abajo

Pero el ejercicio más complejo, ayer, era tratar de reducir el número de listas en los municipios con casos de hasta cinco boletas en competencia. No era el caso del conurbano donde, por disposición de Kirchner, se asumió que el que manda es el «intendente».

Así y todo, en algunos distritos -como Quilmes y Esteban Echeverría- había tironeos. También en Lomas de Zamora amagó con anotarse Hugo Toledo, uno de los pocos duhaldistas que, de cumplir su amenaza, entraría en competencia oficial y abierta por el partido.

De hecho, en San Vicente, Antonio Arcuri se corrió de la cancha -será proclamado Daniel Di Sabatino- y Oscar Rodríguez, que ubicó a su esposa por la rama, no competirá contra Aníbal Regueiro a quien, sin embargo, le brotó un disidente: el barrionuevista Carlos Acuña.

Anoche, la sede del PJ de la calle Matheu era el epicentro de las movidas y se esperaba, al cierre de esta edición, la presentación de las listas opositoras: no sólo las locales del barrionuevismo sino, sobre todo, la que amagó con anotar Daniel «Chicho» Basile.

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