Kirchner le toma el pulso al Conurbano

Néstor Kirchner estará hoy en Almirante Brown en una nueva aparición partidaria, esta vez en la zona sur del Conurbano, para palpar personalmente hasta qué punto llega el compromiso de la militancia peronista a su armado político electoral.por A. Cancelare
Hace diez días había tomado el pulso en uno de los distritos que mejor lo recepcionan: José C. Paz, donde su intendente, Mario Ishii, es uno de los puntales kirchnerista desde la primera hora y quien siempre se anota masivamente para apoyar cada convocatoria oficialista.

Esta tarde, Kirchner tendrá al lado suyo a un jefe comunal diferente al pintoresco hombre de poncho del noroeste. Darío Giustozzi es un hombre con otra formación, que llegó luego de despojar del poder al tándem que constituían el diputado nacional Jorge Villaverde y el ex intendente Manuel Rodríguez y con un pensamiento mucho más “plural” que el peronismo puro vociferado constantemente por Ishii.

¿Qué está buscando con sus visitas el actual presidente del PJ? . En su entorno dicen que está cumpliendo con lo que les dijo a todos el día que aceptó hacerse cargo del partido y sepultar su pensamiento sobre que todo eso era parte del “Grupo Mausoleo”. Pero, además, está queriendo convencerse si será o no candidato a diputado nacional en la Provincia de Buenos Aires.

Si bien todas las encuestas dicen que es el único capaz de asegurar el triunfo en el territorio para el oficialismo, a Kirchner no le causa ninguna gracia semejante exposición. Sólo un personalísimo deseo de remarcar quién es el que manda lo empuja a semejante apuesta. Íntimamente, prefiere no tener que exponerse nuevamente a una campaña desgastante que le deje alguna secuela insalvable para su máxima aspiración: la vuelta a la presidencia sucediendo a su esposa Cristina Fernández.

Contrariamente a lo que la mayoría de los analistas supone, quien se sale de la vaina por presentarse como cabeza de lista en las próximas elecciones es el jefe de gabinete Sergio Massa, aún en uso de licencia como intendente comunal de Tigre. Para él, amante de los desafíos políticos, todo sería ganancia: si supera a sus rivales, nadie le podrá quitar la etiqueta de joven, exitoso y potencial candidato a cualquier cosa. Además, le signifacaría un alejamiento brillante de un lugar donde siente que no lo valoran como corresponde. Y si pierde, será por culpa de un gobierno que no acertó en nada desde la crisis del campo hasta ahora.

El funcionario conoce de antemano todo lo que tendrá y lo que no a la hora de la campaña. Lo peor que le puede pasar es que Néstor siga promoviendo un encono personal con él que atente contra su propia vida política y que los intendentes, que no digieren del todo su procedencia liberal, no lo ayuden como corresponde en esta instancia. “Total, para 2011 falta mucho y en la Argentina cualquier cosa se puede dar”, razonan en varias comunas cercanas a la General Paz.

Días atrás, como para no dejar ninguna duda, Ishii le fue muy claro al ex presidente de la Nación sobre los deseos de buena parte de los intendentes: “queremos que seas el presidente en 2011. Y si no sos candidato ahora, que el primero de la lista sea un peronista”. Kirchner se rio, lo miró y no le contestó más que con frases de ocasión. Lo que sí es seguro, según confirmaron varios asistentes a la charla, es que lo entendió.

Entre los viejos caciques del Conurbano la opinión no es homogénea. Mientras que Osvaldo Amieiro, de San Fernando, pretende que Kirchner sea el candidato ahora para “evitar cualquier interna absurda”, Hugo Curto es más que tajante a la hora de considerar tal posibilidad. “Será nuestro candidato en 2011, pero ahora ni loco”, sostiene. Pero Kirchner está ante una encerrona que su propio armado impone: nadie fuera de su entorno crece más que sus propios deseos en el territorio sólo Daniel Scioli es bien conocido. Ni intendentes, ni ministros ni ningún legislador puede representar al oficialismo sin la posibilidad cierta de una derrota.

Además, todos se desconfían entre sí. En el caso de la Primera Sección electoral, de la cual es representativo, Massa pretende ubicarse por encima de la discusión entre los intendentes y referentes, pero no puede, ni por asomo, conseguir un mínimo consenso en la región.

Sólo su fortísimo vínculo con Scioli ayudaría para “alienar la tropa”, aunque para los intendentes, que prefieren hablar en Olivos antes que en La Plata, también suponen que detrás de esta dupla hay una idea posterior: el que entre ambos se adueñen de la Provincia y ellos pasen a ser, nuevamente, invitados de ocasión.

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