Kirchner todavía gana, pero sabe que puede perder

Por Luis Majul.

Néstor Kirchner en campaña se transforma. Y es capaz de hacer cualquier cosa con tal de no perder. No solo bajar el tono de voz y simular que no es agresivo ni descalificador. También de volver a hablar, en caso de necesidad, con periodistas críticos a los que dejó de atender el teléfono hace ya muchos años.

Por ahora, el equipo de campaña del ex presidente suspira aliviado. Tiene algunas razones objetivas que justifican esta momentánea tranquilidad:

* Hoy Kirchner gana en casi todas las encuestas. Por poco, pero gana. Y sus hombres suponen que está en condiciones de mantener esa diferencia, si no comete ningún error hasta el 28 de junio.

* Su caricatura en Gran Cuñado no solo parece no afectarlo. Incluso, dentro de su entorno, suponen que lo favorece. Porque lo muestra simpático y más cercano a sus votantes de lo que en realidad está.

* El discurso de lanzamiento en el Teatro Argentino de La Plata se puede calificar de acertado. Es verdad que no sirve para cambiar el voto de quienes ya están decididos a optar por la oposición. Pero resulta efectivo entre quienes todavía piensan que Kirchner es ‘lo malo conocido’, y no están seguros de probar ‘lo bueno por conocer’.

* Las caminatas y ‘el contacto directo’ con los habitantes del conurbano están resultando mejores de lo que esperaban. Todavía no se encontraron con ninguna sorpresa desagradable, ni una agresión destemplada. Este hecho es considerado un triunfo si se analiza la imagen negativa que el ex presidente cosecha en las encuestas.

La gran duda

Pero la gran duda que atormenta al candidato testimonial y su círculo de confianza es adónde irá el 65 por ciento de los votos que ya no podría captar el kirchnerismo de ninguna manera.

"Es una muy buena noticia que se haya detenido nuestra tendencia a la baja. El problema es que todavía no sabemos hasta dónde puede llegar el crecimiento de Francisco De Narváez", reconoció alguien muy cercano al gobernador Daniel Scioli.

Esa preocupación es la que explica el ataque personal y constante del ministro Aníbal Fernández al candidato del peronismo disidente. También explica el sorpresivo cambio de tono de Scioli al criticar con nombre y apellido a De Narváez y elogiar como si fuera una aliada a la candidata de la alianza entre la Coalición Cívica y la Unión Cívica Radical.

Los operadores electorales del kichnerismo temen que la fuerte campaña publicitaria del hombre que puede ganarle a Néstor haga terminar la elección en un empate, e incluso en una derrota, aunque sea por una mínima diferencia.

Ellos, en privado, no lo descartan.

Gabriela y Mauricio

En Olivos están ansiosos por averiguar cuánto le aportan al principal adversario del oficialismo las incursiones de Mauricio Macri y Gabriela Michetti en la provincia de Buenos Aires. Los que se ocupan del área de medios se alegraron el miércoles 13 de mayo pasado cuando escucharon al jefe de Gobierno de la Ciudad decir que no perderá tiempo de gestión para hacer campaña, pero la sonrisa se les borró casi de inmediato, al verlo un par de horas después por televisión, en Lomas de Zamora junto a De Narváez ¡y encima tomando mate!.

Mauricio y Gabriela tienen un altísimo porcentaje de conocimiento en toda la provincia, incluido en el segundo cordón donde Kirchner hoy obtiene la mayor ventaja. El es registrado de manera positiva como ex presidente de Boca. Ella es percibida como una persona cercana, familiar y admirada, por "haber superado" la tragedia del accidente y no "haber usado" la silla de ruedas para dar lástima o compasión.

En esto coinciden todos los politólogos que trabajan con focus groups. Y también Jaime Durán Barba, asesor de Mauricio, a quien esta semana le oyeron decir: "La foto de Francisco, Mauricio y Gabriela le gana a la foto de Kirchner, Scioli y Nacha Guevara".

Los que trabajan para el Frente para la Victoria rezan, y también operan, para que los egos de los dirigentes opositores se pongan por encima del deseo de ganarle a Néstor.

¿Nuevos carpetazos?

En un contexto tan volátil, quienes trabajan para Macri y De Narváez no descartan nuevos carpetazos u ‘operaciones sucias’ en su contra.

Y, como siempre, en la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) y en la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) permanecen atentos y vigilantes por si acaso Néstor Kirchner los manda a llamar de apuro.

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