"Kirchner tiene la conducta típica del extorsionador"

"Kirchner tiene la conducta típica del extorsionador"
El candidato a senador por el Frente Cívico de Córdoba pide que la gente vote "sin temor y con la cabeza", cuestiona con dureza a la Casa Rosada y al gobernador Schiaretti y admite que utiliza el humor para comunicarse. También practica la autocrítica: "He sido muy bocón y tengo que ser mesurado"
"De la Sota fue a Cuba y vino diciendo que es revolucionario. Menos mal que no fue a Disneylandia, si no hubiera vuelto diciendo que era el Ratón Mickey." "A Alberto Fernández le pedí un vaso de agua y me tiró una anchoa." "Le hemos dado a Cristina una calesita para manejar y la ha chocado." "Néstor Kirchner tiene menos imagen que el televisor de mi vieja."

¿Quién es el que inmortalizó estas frases? Una ayuda: es de Córdoba y no es ningún humorista nacido allí, como El Negro Alvarez o Cacho Buenaventura, aunque alguna vez se haya definido como "el Piñón Fijo de la política". Sí, la respuesta es obvia: se trata de Luis Juez.

El mismo que fue un polémico intendente de Córdoba entre 2003 y 2007, que en 2000 fue designado fiscal anticorrupción provincial gracias al gobernador José Manuel De la Sota y que es el actual líder del Partido Nuevo, agrupación pluralista que en las últimas elecciones perdió la gobernación en manos del peronista Juan Schiaretti por una diferencia mínima de votos y con denuncias de fraude.

El mismo que fue un adalid de la transversalidad a comienzos de la era kirchnerista y que el 28 de junio, aliado con Elisa Carrió y el socialismo, competirá por una banca en el Senado enfrentado a las listas auspiciadas por el peronismo, la Casa Rosada y el radicalismo. Y, sobre todo, un dirigente que, como confiesa en la entrevista con Enfoques, apela al humor como una forma de comunicarse, aunque revela que es introvertido y se queja de quienes le piden chistes como si fuera un cómico de la TV y no alguien que sueña seriamente con ser gobernador en 2011.

No es para menos. En una suite del hotel en el que habita cuando viaja a Buenos Aires, Juez habla por momentos como esos actores que no quieren que los encasillen en un papel, como un artista atrapado sin salida en su personaje: los chistes lo hicieron más popular que sus propuestas; cambiar y convertirse en un dirigente "serio" puede restarle apoyos.

Eso es algo que más allá de sus quejas, de todas formas, ni se plantea: "He sido muy bocón, lo sigo siendo -dice-. Tengo que ser un poco más mesurado, más tranquilo. Pero no voy a cambiar. No voy a caer en la locura de quienes pretenden que para gobernar la provincia tengo que hablar con palabras esdrújulas como Angeloz, tener un rostro circunspecto como De la Sota o poner cara de enojado como Schiaretti. Soy así. Lo mío no es una puesta en escena. Es una forma que tengo de comunicarme".

Los "juecismos", como bautizaron a sus desopilantes ocurrencias a la manera de los "bushismos" del ex presidente norteamericano George W. Bush, circulan por Internet como un fenómeno de puro origen cordobés, que compiten con productos típicos de esa provincia como la Mona Jiménez, el fernet con Coca o la peperina: hay blogs que se dedican a recopilarlos como si fueran de Woody Allen y hasta un reconocido encuestador como Artemio López admitió en su sitio web que se propone armar un manual de humoradas de este ascendente político y abogado cordobés de 45 años.

Pero los "juecismos" no alcanzan para amortiguar el efecto del duro cuestionamiento que suelen encerrar. Y así como Juez apela al humor, no conoce muchos eufemismos. En la entrevista, afirma que Néstor Kirchner "es muy parecido a Menem porque es igual de corrupto, pero tres veces más mentiroso", que "se encegueció con los negocios", que "tiene un círculo áulico donde los tipos te corren por izquierda pero te roban por derecha". Y sostiene que las candidaturas testimoniales son "testiculares" porque "Kirchner te obliga a poner los testículos arriba de la mesa, y te los corta si no le hacés caso".

Y cuestiona también al gobernador Schiaretti, al que trata de "pusilánime", "pésimo administrador" y de quien dice que "tiene menos palabra que Bernardo, el asistente mudo de El Zorro".

-¿Qué opina del gobierno nacional? Usted era un aliado y luego se pasó a la vereda de enfrente...

-A este gobierno lo puedo juzgar como ninguno. Kirchner me dijo en 2004: "Le voy a pagar al Fondo Monetario anticipadamente, vamos a reconstruir la Argentina con una nueva dirigencia política, vamos a cambiar la Corte, lo voy a enfrentar a Duhalde". Hizo todo eso. Pero en ese momento se produjo un quiebre histórico, que les pasa a casi todos los dirigentes cuando tienen que dar un salto importante. Y eso fue lo que le pasó a Kirchner. Y ahí fuimos viendo un Kirchner muy parecido a Menem porque era igual de corrupto, pero tres veces más mentiroso. Por lo menos Menem no te decía que era honesto.

-¿Qué cambió en él?

-Lo mató el poder, se encegueció con los negocios. Tiene un círculo áulico muy chiquito donde los tipos te corren por izquierda pero te roban por derecha. Tienen un discurso progresista que se lo creen y se dan manija como los jugadores de rugby en el scrum, pero después se ponen a jugar al tenis. El histeriquea con la redistribución, pero después le conviene arreglar con los grupos de poder. Histeriquea con la posibilidad de transformar la política, pero después se queda con lo más vetusto. Es un tipo de doble personalidad.

-¿Y cómo explica el papel pasivo de la Presidenta, que como senadora tenía un perfil alto, combativo?

-Un día, en 2004, tomando un café con [Carlos] Zannini, que era mi compañero en la facultad, me comenta que iban a ir con Cristina como candidata a presidenta en 2007 y con Néstor en 2011. "Esta Argentina necesita tres mandatos con fuerte sesgo para poder acomodar las cosas", dijo. Los tipos no son unos improvisados, tienen un proyecto político. Hoy, Kirchner los cuestiona a ustedes, los comunicadores, y a los opositores, y dice que tenemos una conducta destituyente. Si hay alguna persona que lacera, humilla y pone en riesgo la institución presidencial permanentemente es el ex presidente. Pero si más o menos acomodan el cuerpo el 28 de junio, no le extrañe que Néstor vaya a querer ser presidente en 2011 para completar esa idea alocada de que a la Argentina se la puede gobernar como un sultanato. Kirchner, más que traicionar a muchas personas, entre las que me incluyo, se traicionó a sí mismo.

-¿Qué le parecen las candidaturas "testimoniales"?

-Son candidaturas testiculares, no testimoniales, porque Kirchner te obliga a poner los testículos arriba de la mesa. Y te los corta si no le hacés caso. Es un espanto. En el caso de [Daniel] Scioli, el artículo 73 de la Constitución es muy claro. Dice que ni los eclesiásticos ni los gobernadores pueden ser miembros del Congreso. Kirchner no tiene límites, pero sabe que tiene una dificultad notable para poder establecer liderazgos en la provincia de Buenos Aires y debe morir en Scioli, un advenedizo de la política, traído de la mano del menemismo, cuidado prolijamente por el duhaldismo y al que ellos mismos cuestionaban por su falta de formación política.

-Esta estrategia ¿les puede deparar un buen resultado electoral?

-Creo que no. Si los argentinos somos inteligentes, el 28 de junio tenemos una oportunidad maravillosa para darle equilibrio a un país desequilibrado, para llenar de senadores y diputados un Parlamento que ponga límites y que le dé a la Argentina algún nivel de previsibilidad.

-¿Cree que la Presidenta puede renunciar si pierde las elecciones?

-Este es un gobierno extorsivo. Es la típica conducta del extorsionador. El extorsionador te manda pruebas de vida a cambio de que cumplas con lo que te pide. Hoy, el Gobierno extorsiona diciéndoles a los argentinos: "¿No nos van a votar? Nos vamos a ir y prepárense para un dólar de cinco pesos". Y la gente empieza a pensar: "¿No serán el mal menor?". Por eso el voto tiene que ser muy contundente. Cuando el pobre vota con temor, vota con la panza. Cuando el rico vota con temor, vota con el bolsillo. Y necesitamos que todos voten con la cabeza. Un gobierno serio, ¿qué hace? Te pide el voto con señales concretas. Te dice "yo soy la garantía", pero porque resuelve el problema, no porque lo profundiza. Hay que destruir ese discurso extorsivo de Kirchner, hay que pulverizarlo en las urnas. La gente tiene que decir: "No me asustes más, voy a votar con libertad".

-En Córdoba, ¿compiten todos por ver quién está más lejos de Kirchner?

-Es mentira. Va a haber dos listas kirchneristas. Una es la que ha armado Schiaretti, con [Eduardo] Mondino a la cabeza. Esto habla de sus condiciones técnicas. El gobernador es como el director técnico de un equipo y ha empapelado Córdoba con un afiche con la cara de Mondino que dice: "Córdoba tiene un defensor". ¡Pero este partido lo estamos perdiendo 6 a 0! ¡Loco, meté un 9! Cuando hacés un cambio, ¿cómo ponés un defensor si vamos perdiendo 6 a 0 con la Nación? Y hay una lista extraoficial, supuestamente la más kirchnerista, con Patricia Vaca Narvaja, que no vive en Córdoba, que nació una vez en Córdoba y que vivió una vez en Córdoba. Una tercera lista es la del radicalismo, armada en la Casa Rosada por [Florencio] Randazzo y por [Oscar] Parrilli, que abortaron quince meses de trabajo que hicimos para llegar a un acuerdo serio con la UCR, que sigue manejada por Eduardo Angeloz.

-Mondino tiene un perfil antikirchnerista y es criticado por el Gobierno...

-Al lado le han puesto a Frankenstein, la Momia y Drácula. Entonces andá a hacer creer que ése no es el tren fantasma. ¿Quién se puede subir ahí? Desafío a que se juzgue la conducta de los legisladores nacionales por Córdoba. Votaron siempre lo que pidió el kirchnerismo, aun en los momentos en que Schiaretti se hacía el enojado.

-¿Por qué no lo quiere a Schiaretti?

-Es un pusilánime. Los cordobeses deberían haber tomado nota de quién era cuando gobernó Santiago del Estero. Les choreó hasta la siesta a los santiagueños. Es un pésimo administrador. Córdoba es la primera provincia que va a emitir cuasimonedas. Córdoba debe hoy 13 mil millones de pesos, lo que la vuelve casi inviable. Schiaretti es como Facundo Cabral cuando canta "no soy de aquí, no soy de allá". Uno no sabe de dónde mierda es, pero siempre cae bien parado.

-En el conflicto con el campo, Schiaretti tuvo un papel importante...

-Eso fue lo que se visualizaba desde Buenos Aires. Es el gobernador de la provincia más perjudicada por la resolución 125. Era un momento maravilloso para que el gobierno de Córdoba se parara ante la presidenta de la República y le dijera: "Usted nos está matando, está condenando a mi pueblo a vivir en la miseria". Por eso en Córdoba hay tanta ofuscación hacia Cristina y hacia Schiaretti: una por acción y otro por omisión han puesto al pueblo de la provincia en una situación delicada.

-¿Los mismos productores agropecuarios visualizan así a Schiaretti?

-Le han picado el boleto. Hoy, Schiaretti tiene menos palabra que Bernardo, el asistente mudo de El Zorro. No le cree nadie.

-El actual intendente cordobés, Daniel Giacomino, puso en duda la transparencia de su incremento patrimonial. ¿Usted se enriqueció con la política?

-A mí me tienen que denunciar por empobrecimiento lícito, no por enriquecimiento ilícito. Entré a la política con la misma casa, con el mismo estudio jurídico y con la misma cochera con la que me fui. ¿Usted cree que un tipo podría decir las locuras que dice Luis Juez si no tuviera la cola limpia? Le dije a mi mujer: "No te enojes, gorda, pero le vamos a poner cuatro rulemanes al bidet y voy a andar así". A mí me van a medir el traste como a nadie.

-¿Cuál es el rol actual de De la Sota?

-Cuando me preguntaron qué iba a hacer de la Sota cuando dejara el poder, dije: rico. Hoy está disfrutando de esa situación.

-Dicen que piensa lanzar su candidatura presidencial en 2011.

-No creo que tenga posibilidades, salvo como presidente de algún círculo de peluqueros. A De la Sota lo conozco de cuando los pelos que tenía eran propios, en 1982. Empecé a militar con él porque era lo más progresista que había en Córdoba dentro del peronismo. De la Sota es un fraude, alguien que, después de Angeloz, tenía todo para transformar la provincia. Con él me pasó lo que me pasa ahora con Kirchner. Una desilusión increíble. Tipos que son inteligentes, brillantes, preparados, pero terriblemente codiciosos.

-¿Cómo lo ve a Carlos Reutemann?

-A mí no me gustaba ni cuando corría en auto, así que se imagina...

-¿Es la gran esperanza del PJ?

-Tenemos que pensar en la gran esperanza para los argentinos. Porque el peronismo siempre va a encontrar una esperanza blanca que los salve. Siempre van a encontrar un tipo que está ahí, en boxes, preparado, le ponen un buzo antiflama y después cuando le sacás el casco vos decís: "¡Pero este es Niki Lauda! ¡Mirá cómo está quemado!". En este país tenemos que empezar a pensar en la Argentina. Por más que haga cincuenta años que nos vienen diciendo que si el peronismo se salva se salva la Argentina, está claro que los que se salvan sólo son los peronistas.

-¿Le gustaría ser presidente de la Nación? ¿Hasta dónde quiere llegar?

-Hasta el metro setenta. Es que soy petiso (risas). Me encantaría ser gobernador de mi provincia. Me encantaba ser intendente y lo disfruté. Me critican por mi gestión, pero agarré una ciudad en menos 10, y nunca dije que fuera Giuliani [Rudolph , ex alcalde de Nueva York], pero seguro que la dejé mejor que el intendente de Bagdad.

-¿Se hace alguna autocrítica de su paso por la intendencia de Córdoba?

-Por supuesto. Gobernamos más preocupados por lo que decían los periodistas que los vecinos. Y no se puede gobernar pensando en la tapa de los diarios. He sido muy bocón, y lo sigo siendo. Reconozco que tengo que ser un poco más mesurado, más tranquilo, pero si a los 45 años me privo de decir lo que pienso, ¿cuándo lo voy a decir? ¿A los 60? Algunos me desacreditan diciendo que soy un buen contador de chistes. El humor es una forma de comunicar.

-En Internet circulan más los "juecismos" que sus ideas. ¿Lo ayuda o se termina convirtiendo en una trampa?

-A la larga me termina generando un encasillamiento complicado. Algunos me juzgan por mis frases y me condenan por mis chistes, pero son incapaces de ver que esas expresiones están en un contexto, que si las sacás de ahí suenan nada más que como una frase risueña. Si te digo que a Menem le das la mano y te chorea un dedo, estoy diciendo qué clase de gobernante teníamos.

-¿Esa obligación de ser siempre gracioso es una carga para usted?

-Lo peor que te puede pasar es que quedes etiquetado. Tal vez es un problema de inspiración. Hay veces que quiero decir la expresión más científica y me sale una humorada. Y a veces quiero decir la boludez más grande y me sale como si fuera [Mariano] Grondona en arameo.

-Igualmente, es una forma por la que también lo critican mucho...

-No estoy dispuesto a cambiarla. No voy a caer en la locura de los que pretenden que para gobernar la provincia tengo que hablar con palabras esdrújulas como Angeloz, tener un rostro circunspecto como De la Sota o poner cara de enojado como Schiaretti. Soy así. Los humoristas dicen que les estoy arruinando el laburo. Todos hacen campaña para que sea gobernador: "Si no -dicen-, este negro se va a laburar a Carlos Paz y nos arruina".

Mano a mano

Es cierto que Luis Juez podría ganarse la vida contando chistes sobre un escenario. Me reí mucho con sus ocurrencias, aun con aquellas que conocía porque circulan por Internet. Es que su acento y su forma de hablar son infalibles. Pero Juez también brindó algunos conceptos políticos claros y lúcidos, algunas ideas sensatas, que despejaron ciertos prejuicios que tenía sobre él. No habla con el cassette habitual de los políticos. Es sencillo, admite errores, dice que se comprometió a hablar sólo de los temas que conoce y a no ser políticamente correcto: por ejemplo, dice que lee sólo sobre Derecho Penal, que es su especialidad, y que le gusta la música cuartetera pero que nunca fue a un boliche porque no sabe bailar y le da vergüenza que lo miren. Se lo nota dolorido cuando habla de Giacomino, su ex amigo que puso en duda su honestidad. Lo que más me asombró es que confesara que es introvertido y que se quejara de que en todos lados le piden que cuente un chiste. Justo lo que le propuse que hiciera, sin éxito. Quizá los cordobeses lo hagan gobernador. Si no, que pruebe ser candidato presidencial. No vendría mal cambiar la crispación por la risa.

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