"Kirchner no tendrá más hegemonía pero seguirá con poder".

El consultor Sergio Berensztein analizó la intención de voto en los principales distritos y explicó el nuevo escenario político.
Con los números de las últimas encuestas sobre los principales distritos electorales en la mano, el consultor y politólogo Sergio Berensztein explica que el 28 cambiará el mapa político del país. "Ya no habrá más un gobierno hegemónico pero seguirá teniendo poder", señala el director de Poliarquía Consultores, quien el viernes dio una charla sobre el nuevo escenario político nacional en el hotel Sheraton, auspiciada por Los Andes.

Berensztein dice que el gobierno kirchnerista perderá entre 15 y 20 diputados, lo que lo obligará a tener que negociar arduamente en la Cámara baja no sólo para conseguir quórum (hoy tampoco lo tiene, porque tiene 115 legisladores y para sesionar hacen falta 129), sino también para aprobar leyes que exigen mayorías especiales.

El politólogo destaca más aún lo que podría ocurrir en el Senado, donde el oficialismo pone en juego 12 de las 24 bancas que se renuevan y por lo cual las elecciones de Mendoza y de Corrientes son clave.

Berenzstein explica que en el principal distrito electoral, la provincia de Buenos Aires, donde el propio Néstor Kirchner decidió jugarse el todo por el todo, hoy el oficialismo está arriba en las encuestas pero, en todos los casos, con la proyección del voto de indecisos, no llega a más del 35% de intención de voto, una cifra que está muy lejos del 48% que sacó Cristina Fernández cuando en 2005 fue candidata a senadora nacional.

En Capital Federal, con Rafael Bielsa como candidato a diputado, el oficialismo sacó hace cuatro años el 24% de los votos y hoy el candidato K, Carlos Heller, está orillando el 10% de los votos.

En Córdoba el panorama es más desalentador para los Kirchner: su candidato, Eduardo Acastello, figura cuarto en las encuestas y obtiene un magro 7% de intención de voto; en 2005 el oficialismo sacó en la provincia mediterránea el 36% de los votos. Algo parecido sucede en Santa Fe, donde la pelea es hoy entre el socialismo y el peronismo disidente y el kirchnerismo obtiene un 10% de los votos, muy lejos del 28% que obtuvo en 2005.

Así las cosas, Berensztein vaticina el fin de la hegemonía política de los Kirchner, luego de cinco años en el poder, y el comienzo de una nueva etapa de mayor diálogo. "El nuevo Congreso será sin dudas más interesante, con un debate importante en materia de federalismo y con figuras como el propio Kirchner, Elisa Carrió, Ricardo Gil Lavedra o Gabriela Michetti", explica.

La pelea por 2011

Según Berenzstein, la noche del domingo 28 "comienza la carrera presidencial por 2011".

Dependiendo de cómo le vaya a Kirchner en la provincia de Buenos Aires, el líder del PJ tendrá más o menos margen para negociar cómo serán los próximos dos años y medio de su esposa en la Casa Rosada. Si pierde, el ex presidente tendrá muchas complicaciones. Si gana, podrá intentar tejer una política de alianzas que lo sostengan en el poder e incluso impulsar un candidato presidencial propio.

Para Berenzstein, la pelea se concentrará entre el santafesino Carlos Reutemann y el bonaerense Daniel Scioli, quien cuenta con la venia de Kirchner y es su principal socio político. "La tercera opción es Mauricio Macri, pero el peronismo intentará evitarla", anticipa.

Sin caos institucional

Sin embargo, Berenzstein descarta un escenario de crisis institucional, como azuza el mismo Kirchner y aquellos que creen que el matrimonio presidencial hará sus valijas si sufre una derrota en las urnas.

"Kirchner ya demostró, cuando Carlos Rovira (ex gobernador de Misiones) perdió la elección en la que puso en juego la reelección indefinida, que puede adaptarse al mandato popular". Luego de ese traspié, recuerda el politólogo, el entonces presidente ordenó a varios gobernadores abortar sus planes de re-reelección y él mismo empezó a pensar en Cristina como candidata presidencial.

"Además, las dos crisis institucionales que ha sufrido Argentina desde que retornó la democracia han estado asociadas a serios problemas económicos como la hiperinflación alfonsinista y el fin de la convertibilidad en 2001, con gobiernos radicales débiles políticamente y con incidentes en el conurbano bonaerense de saqueos que fueron agitados por el peronismo. Hoy todo esto no se da, la crisis internacional no golpeó tanto al país y quien gobierna no es débil, por más que ya no tenga hegemonía. Además, controla el aparato del peronismo bonaerense", explicó Berensztein.

Comentá la nota