Kirchner sueña con el ballottage

Por Diego Schurman.

A pesar del alto nivel de rechazo, desde las sombras el hiperkinético ex presidente busca descomprimir con el campo, tira redes a la centroizquierda y promueve el regreso de viejos aliados.

"Néstor está como esos pacientes a quien le diagnostican un mes de vida y entonces empiezan a hacer todo lo que querían hacer, a sacarse los gustos, uno tras otro", dice un viejo conocedor de Kirchner.

El ex presidente no deja de mostrar iniciativa. Sin descorrer el velo que oculta su cara, aplacó el debate de la pobreza –sólo el debate, claro– con una asignación universal por hijo y puso en evidencia las contradicciones de la oposición presentando una reforma política postergada desde el 2001.

Los cambios fortalecerán al PJ y la UCR, aunque para no castigar a los fluctuantes aliados de la centroizquierda el santacruceño ordenó moderar algunas cláusulas que resultan restrictivas para los partidos chicos.

La diferencia es ésa: mientras la oposición está perdida en su laberinto, Kirchner piensa en el ballottage y quiere a los sectores progresistas de su lado. ¿Un absurdo? La volatilidad política argentina habilita todo tipo de utopías.

Los gestos de seducción son incesantes: una ley de medios, generosos proyectos sobre derechos humanos y el amague de una normativa para entidades financieras. Son reformas que pujan en la agenda mediática con una realidad incómoda. ¿Qué planes tiene en carpeta el Gobierno para terminar con la injusta distribución de la riqueza, los hechos de inseguridad y los casos de corrupción?.

En algunos casos la distancia entre la gente y sus representantes es tal que motiva la despectiva definición de "clase política". Acaso la desafección de distintas custodias policiales en la Ciudad, como corolario de una interna entre el kirchnerismo y el macrismo, sea el ejemplo más reciente.

De anuncios bien intencionados, como podrían ser la confección de los nuevos DNI "100 por ciento argentinos", surgen muchos interrogantes para la dirigencia que ocupó altos cargos en la última década. ¿Por qué Siemens cerró un contrato de 1260 millones de dólares con Carlos Menem por una tarea que el Estado realizará ahora a un costo de apenas 16,8 millones de dólares? ¿A los bolsillos de quién iba a parar semejante diferencia?.

Entregarse a explicaciones minuciosas puede resultar inoportuno, en especial por las imprevisibles ramificaciones que prometen las investigaciones judiciales en curso. En el caso del oficialismo de turno, el silencio además se asienta en una sigilosa negociación con Siemens para que desistiera de una demanda al Estado en la CIADI por la rescisión de aquel oneroso acuerdo. ¿A cambió de qué? ¿Cuál será el beneficio para la empresa alemana que admitió haber sobornado en los ‘90?.

LAS TRES C DE NÉSTOR. Los modos ecuménicos no son parte del ADN kirchnerista. Por eso cuando esta semana el ex presidente se reveló huérfano de rencores frente a un productor de la Federación Agraria primó la incredulidad. ¿Otra vez aparece 2011 en el horizonte de quien prometió poner de rodillas al campo?.

Propios y extraños sostienen que la hiperkinesis del ex presidente sólo busca garantizar la gobernabilidad de Cristina. Pero el consorte dejó en claro en su círculo íntimo que sueña con llegar a la Presidencia otra vez. Poco le importa que la buena estrella que lo acompañaba se haya apagado.

A la cruzada continuista de Kirchner, que este diario reveló hace un mes, se la conoce como el plan de las tres C ya que promueve un acercamiento al campo, sostiene el clientelismo y profundiza la pelea con Clarín.

Las denuncias de prebendas ya no surgen de los cuarteles de Elisa Carrió o del radicalismo. Son los movimientos sociales que por años recibieron el calor oficial los que señalan prácticas clientelares en un programa de financiamiento para cooperativas.

Aunque Aníbal Fernández defendió la canalización de la ayuda a través de los intendentes del conurbano, la fuerza de las imágenes del corte en la Avenida 9 de Julio y el fantasma de Kosteki y Santillán lo dejaron sin ínfulas. El jefe de Gabinete debió abrir negociaciones con los mismos piqueteros que había considerado poco menos que demodé.

Ni siquiera la bien recibida, aunque mal llamada, asignación universal por hijo pudo eclipsar un fenómeno político-social parido por la crisis del 2001 y que esta semana puso en alerta rojo al gobierno por el riesgo de perder el control de la calle.

Con cierta paranoia, Kirchner ve la sombra de Eduardo Duhalde detrás de cada alboroto. La vuelta al redil del cacique bonaerense fue precisamente lo que coronó la idea de reestablecer al santacruceño en la conducción del PJ y trabajar por la vuelta de aquellos que pegaron un portazo desencantados por el ensimismamiento del matrimonio presidencial.

El operativo lo activó Daniel Scioli pero hasta el propio ex mandatario duda de esa alternativa. ¿Cómo explicará su regreso a la titularidad del partido cuando hace poco más de cuatro meses renunció a la misma de manera "indeclinable"?

En los discursos de la primera línea del gobierno comienzan a acercar una respuesta conocida, y evidentemente moldeable para distintas situaciones: el ánimo destituyente de los generales mediáticos, el estabishment empresario y, sobre todo, la rapiña política propia de la dinámica interna del justicialismo.

LOS HUGOS DE CRISTINA. A Kirchner le desvela que le copen la parada. En ese sentido, Hugo Moyano es funcional al Ejecutivo como dique de contención de la protesta gremial. Pero el titular de la CGT además se presenta como un militante activo en la pelea contra Clarín, amén del bloqueo de la distribución de diarios, y por eso su radio de influencia no deja de crecer.

Que el camionero haya vuelto a monitorear el dinero de las obras sociales, sabiendo que está en la mira por manejos irregulares, expone cuán profunda es la sociedad con el kirchnerismo, además de los niveles de impunidad.

Créase o no, la indefinición del conflicto de los subterráneos también tiene ligazón directa con Moyano. Más allá del debate leguleyo, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, no tiene márgenes políticos para dar lugar a los reclamos del grupo de delegados que quiere emanciparse de la Unión Tranviaria Automotor. ¿Por qué? Sencillamente porque el gremio responde ciegamente al camionero.

Claro que hay imponderables. Y eso lo sabe el presidente de Aerolíneas Argentinas, el moyanista Mariano Recalde. El vuelo especial que lo llevó a Uruguay para ver a la selección de Maradona generó la furia del ministro de Planificación, Julio De Vido. Por eso las versiones de su reemplazo están a la orden del día. ¿Se animarán a tocarlo sin el consentimiento del jefe cegetista?.

El vínculo Kirchner-Moyano está tan afianzado que genera todo tipo de recelos. Oscar Parrilli puede dar fe porque lo percibió el día que inició la ronda de llamados para convocar al acto donde Cristina sorprendió con la asignación universal por hijo.

–Venite que va a haber un anuncio importante- le dijo el secretario general de la Presidencia a Hugo Yasky, quien mira con simpatía muchas medidas del gobierno.

–¿Qué va a anunciar?– se inquietó el titular de la CTA.

–No te lo puedo decir, pero tenés que estar –insistió el funcionario obligado a jugar al enigma.

–Claro, seguro que Moyano ya lo sabe porque él sabe todo ¿no?- refunfuñó por esa convivencia que ya no es secreto para nadie.

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