Kirchner sería candidato sólo si es la última carta que le queda en el mazo

Kirchner sería candidato sólo si es la última carta que le queda en el mazo
Observa día a día las encuestas. Dicen que se postulará "si es imprescindible".
Nadie va a contrariar lo que digan las encuestas. Tampoco lo hará Néstor Kirchner, el candidato de fierro para muchos caciques del conurbano, a encabezar la lista bonaerense de candidatos a diputados nacionales del PJ.

Ya hace un año que suena la postulación del ex presidente. Algunos fieles operadores como el diputado José María Díaz Bancalari afirman que es el "mejor candidato". Kirchner guarda silencio, pero está convencido que la madre de las batallas para la suerte del kirchnerismo se disputará en el territorio bonaerense, que representa el 30 por ciento del electorado del país.

¿Qué hará Kirchner? ¿Asumirá el riesgo de postularse a senador en la provincia más poblada del país? Para ello basta con que renuncie a su banca el kirchnerista Eric Calcagno.

Los que juran conocer el pensamiento de Kirchner estiman que "hará lo que más convenga". En otros términos, si no hace falta que baje a la provincia y otro aspirante asegura una victoria rotunda, el ex presidente se quedará donde está, haciendo política desde Olivos, como alter ego de la presidenta. Si en cambio, él es el único que puede ganar con amplitud correrá el riesgo.

Los sondeos conocidos muestran a Kirchner primero en intención de voto entre los peronistas. Segundo, a poca distancia, al Jefe de Gabinete Sergio Massa y tercero, un poco más lejos al ministro del Interior Florencio Randazzo.

Con la provisionalidad de encuestas realizadas ocho meses antes de la elección -una eternidad en la Argentina- los consultores arriesgan que Kirchner o Massa están en condiciones de darle la victoria al oficialismo. Pero nadie puede hoy atreverse a pronosticar una victoria amplia, bien amplia, como necesita el kirchnerismo para contrarrestar los resultados antipáticos que, muy probable, reciba en la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Córdoba. El panorama se enrarece porque Carlos Reutemann tomó distancia del Gobierno y si ese quiebre se profundiza, la Casa Rosada no podrá tomar como propio un eventual triunfo del "Lole" en un distrito clave como es Santa Fe.

Las incógnitas son muchas. La llave la tiene el oficialismo que puede forzar a la elección de un senador si conviene a sus aspiraciones.

No obstante hay que agregar al complicado ajedrez peronista, el factor Scioli. Pese a tener dificultades en su gestión, el gobernador bonaerense sigue siendo el político con mejor imagen en la provincia. Y aunque ni él ni su entorno abran la boca, Scioli quiere ser parte y árbitro, junto con Kirchner en el armado de las listas. Por lo pronto y con la discreción que lo caracteriza, el ex motonauta puso en la cancha a dos figuras muy fuertes. Una es su esposa, la ex modelo y empresaria Karina Rabolini, quien desde la Fundación Banco Provincia fatiga el conurbano y el interior ofreciendo ayuda social directa. Por caso, ayer estuvo en Merlo. Y también sumó a Guillermo Vilas que hace lo propio con sus clínicas de tenis.

Lo más probable es que Rabolini niegue que quiera jugar en política. Pero cerca de Scioli dicen que es una candidata muy atractiva para acompañar a Massa o a Kirchner, por su belleza, su perfil de empresaria activa y por ser la mujer del gobernador.

Comentá la nota