"Los Kirchner representan lo más avanzado del peronismo"

Eduardo Jozami tiene la firme creencia de que Néstor y Cristina Kirchner expresan, políticamente, el ideario del peronismo revolucionario de los 70. En consecuencia, para este intelectual identificado con los valores de la centroizquierda, ambos representan "lo más avanzado del PJ", aunque sostengan la visión económica del peronismo clásico.
 Jozami, escritor, docente y periodista, fue miembro fundador del Frepaso y del conglomerado intelectual de Carta Abierta, espacio de debate y promoción de ideas que muchas veces coincide con el pensamiento del gobierno, aunque sin ser cerradamente oficialista.

   En su último libro, "Dilemas del peronismo. Ideología, historia política y kirchnerismo", Jozami intenta indagar sobre la historia cultural del movimiento peronista, que incluye el advenimiento de Kirchner en el poder. Un episodio que recata, luego de la sorpresa inicial, como positivo, ya que motorizó desde el gobierno muchas de las ideas que lo siguen movilizando.

    —El debate sobre la identidad del peronismo puede ser inagotable, pero ¿en qué lugar ubicarías a Kirchner?—En temas fundamentales recoge la tradición del peronismo revolucionario de los años 70. Por otro lado, su visión de la economía tiene mucho del peronismo clásico, como se advierte en la relación con los sindicatos y los empresarios y el rol que les asigna. En la realidad de hoy, Kirchner y Cristina expresan al sector más avanzado entre las fracciones del peronismo con algún poder.

   

    —¿Hay un resurgimiento del antiperonismo o estaba larvado y el kirchnerismo lo hizo visible?—Evidentemente, el antiperonismo se encontraba larvado —es la memoria del discurso antipopular—, de lo contrario, no pudo haber resurgido tan rápido ante las políticas kirchneristas. Los antiperonistas tradicionales fueron complacientes con otros gobiernos de signo peronista.

   

    —¿Por qué, en ese caso, una persona que jamás votaría por el PJ sí lo hace por dirigentes como De Narváez o Reutemann?—No olvidemos que ya votaron a Menem. El voto a De Narváez es fundamentalmente un voto antikirchnerista. En cuanto a Reutemann, es un voto por la estabilidad, contra los cambios, que puede agrupar a un sector de peronistas con otros que no lo son.

   

    —En tu libro "Dilemas del peronismo..." hacés una comparación entre el discurso de Carrió y la revista Sur. ¿En qué coinciden?—Hago referencia al número especial que editó la revista Sur a fines de 1955, después del derrocamiento de Perón. Esos textos señalaban que el peronismo estaba basado en la mentira y el control del aparato de propaganda y se lo demonizaba como un régimen totalitario. Sin embargo, Carrió ha ido más allá de aquel discurso, porque varios artículos de aquella edición de Sur señalaban la dificultad de comparar a Perón con Hitler.

   

    —También, en el libro, referís culpas compartidas por el fracaso de la transversalidad. ¿Qué responsabilidad, por ejemplo, tiene Binner?—Yo señalo responsabilidades compartidas porque el gobierno no insistió en este camino con la misma fuerza que mostró en otras cuestiones; por su parte, los convocados no mostraron excesivo entusiasmo. Priorizaron preservar su imagen o —probablemente sea el caso de Binner— no quisieron crear conflictos en su fuerza política. Soy de los que lamentan que no haya podido concretarse esa posibilidad, aunque tal vez aún no esté cerrada.

   

    —El oficialismo, como pasó con la ley de medios, hizo alianzas con la centroizquierda. ¿Esa estrategia parlamentaria se puede hacer más sostenible luego del recambio legislativo, cuando pierda la mayoría absoluta?—La relación de fuerzas en el próximo parlamento debería llevar al kirchnerismo a mayores acuerdos con los bloques de centroizquierda. Pero algunos dentro de este sector prefieren una línea cerradamente opositora. Me parece un grave error en la actual coyuntura.

   

    —En ese contexto, ¿cómo imaginás el rol del Congreso luego del 10 de diciembre? La oposición habla de "vetocracia"...—La oposición imagina ese escenario porque prefiere dar por resuelto su principal problema: está lejos de constituir un bloque único y le va a resultar difícil lograr acuerdos que le aseguren la mayoría, cuando se trate de votar leyes y no sólo de denostar al gobierno.

   

    —Si manejando la estructura del PJ, Kirchner perdió las elecciones, ¿por qué insiste en retomar las riendas del partido?

   —No está tan definido que vaya a insistir. El ha pedido un plazo y, por otro lado, el ministro del Interior —el ministro político del gobierno— ha declarado que no lo considera conveniente. La presencia de Kirchner en la conducción del PJ quizás le permita un mejor control en vísperas de la elección, pero no podría revitalizar ese aparato —donde no son pocos los que no se comprometen en el apoyo al gobierno— y haría más difícil el apoyo de sectores independientes.

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