Los Kirchner se refugian en su trinchera

Por Walter Brown

"Hay que darle una semana a la Presidenta para que absorba el impacto de la derrota", dijo Carlos Reutemann apenas el viernes pasado, con el escenario aún caliente por el resultado electoral de los comicios legislativos.

Se equivoca aquel señor que dice que Cristina todavía no digirió lo que pasó. Esto no es una carrera de automóviles ni un partido de fútbol. Acá estamos peleando para construir un país distinto", le respondió Néstor Kirchner al día siguiente, dando una pauta de lo que vendría. Hasta entonces, había dos alternativas posibles, o se daba un golpe de timón, como respuesta al mensaje de las urnas, o se radicalizaba el modelo. La salida de Ricardo Jaime pareció alentar la primera alternativa. La permanencia del polémico Guillermo Moreno supuso su sepultura. La lectura inevitable de los cambios anunciados en el equipo de funcionarios indica que el matrimonio presidencial resolvió refugiarse en la trinchera ya conocida.

Sergio Massa pagó con el cargo sus diferencias con Kirchner y el doble juego electoral en el Tigre, donde la lista local de su esposa obtuvo 14 puntos más que la de diputados nacionales que encabezó el ex presidente. Más aún, la designación de Amado Boudou en el Ministerio de Economía por el "ausente" Carlos Fernández es otro golpe en el orgullo de Massa, que vio como su otrora "protegido" lo desplazó del espacio que él supo ocupar en el círculo de confianza presidencial.

El nombramiento de Aníbal Fernández implica, a su vez, dejar la comunicación del Gobierno, criticada por la propia Presidenta tras los comicios, a una voz fiel al matrimonio presidencial, que no tiene pruritos en excederse en sus formas, si la situación lo requiere. En tanto, el de Julio Alak en la cartera de Seguridad y Justicia, suena tanto a recompensa por llevar adelante la conducción de la conflictiva Aerolíneas Argentinas en la etapa de reestatización como a castigo para el intendente de La Plata, Julio Bruera, rival interno del ahora ministro y otro de los dirigentes que cayó en la mira de Kirchner por el dispar resultado electoral en su jurisdicción.

Y el de Diego Bossio significa dejar la gran caja de los jubilados, hoy por hoy uno de las pocas fuentes de financiamiento del Gobierno, en manos de un hombre de entera confianza de Cristina.

Por otra parte, la designación del cineasta Jorge Coscia en Cultura y la de Mariano Recalde en Aerolíneas son, a su vez, un gesto para Hugo Moyano. Es sabido que el nuevo mandamás de la línea de bandera es el hijo del diputado y asesor legal de la CGT, Héctor Recalde. Pero lo que pocos saben es que la llegada de Coscia a la Secretaría liberará una banca en Diputados que será ocupada por el sindicalista judicial Julio Piumato, quien había figurado como candidato en la lista de Frente para la Victoria porteño, por la que solo obtuvo un escaño Carlos Heller. Piumato fue el sexto candidato de la lista que encabezó en 2005 Rafael Bielsa, seguido por Mercedes Marcó del Pont y Coscia. El ex canciller fue el primero en dejar su banca y a él le siguió Marcó del Pont, cuando fue designada al frente del Banco Nación. Su lugares fueron ocupados por Claudio Morgado y María Beatriz Lenz. Ahora, la salida de Coscia le abre el hueco al sindicalista judicial. Toda gente consustanciada con el gobierno, que conoce como moverse en la trinchera oficial.

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