Kirchner recupera poder y palpita un mano a mano con Cobos por la sucesión

Por Walter Brown

¿Virtudes propias o errores ajenos? Sea como fuere, el ex presidente Néstor Kirchner pareció cajonear rápidamente su derrota electoral y vio transformarse en pocos meses su debilidad en fortaleza. Hoy, cuando muchos esperan que el recambio legislativo que se producirá en 15 días establezca una nueva relación de fuerzas en el Congreso y sea el punto de partida para el bienio final de la era kirchnerista, el santacruceño se entusiasma con un presente opositor errático que libera la aprobación casi automática de los proyectos oficialistas y alienta el deseo de permanencia más allá de 2011.

La falta de coincidencias y, sobre todo, las ambiciones personales que afloraron tras el paso por las urnas, agregaron piedras a un camino que la oposición parecía haber abierto el día que rechazó las retenciones móviles en el Parlamento.

Desde entonces, no hubo proyecto oficialista que volviera a caer bajo el designio de un voto no positivo. Ni alianza política que no exhibiera sus grietas.

Entre las necesidades de los que se van y las pretensiones de los que llegan, el oficialismo encontró una brecha por la que empezó a reconstruir su poder parlamentario.

Así, se sancionó una nueva normativa para los Medios Audiovisuales, pero también el impuestazo tecnológico, el Presupuesto 2010 y la prórroga de varios tributos, y ahora llegarán, entre otras, la eliminación de la ley Cerrojo que destraba el canje de la deuda en cesación de pagos, el nuevo Monotributo, la extensión de la Emergencia Económica hasta el final del mandato de Cristina Fernández e, inclusive, la Reforma Política. En algunos casos con aval de la centroizquierda, en otros con el voto radical o del propio PJ disidente.

Todo a paso acelerado, para ganarle a la fecha del recambio aunque, curiosamente, la entrega de diplomas del 3 de diciembre próximo represente depositar al propio Kirchner en la Cámara baja con un bloque de diputados incondicionales, moldeado a partir de la salida de los candidatos testimoniales, y engrosar las filas de una oposición más repartida por las diferentes disputas intestinas de las fuerzas que la componen.

En los pasillos del Congreso, mientras algunos integrantes del PJ anti-k buscan cohesión y forman frentes bicamerales, otros legisladores dan el salto hacia el kirchnerismo antes de asumir. El movimiento de piezas ya dio por tierra con el intento expresado por el radical Gerardo Morales de unir a la oposición para quedarse con la titularidad de Diputados. Inclusive la jugada fue rechazada por el propio cobismo, apenas fue reincorporado a las filas del radicalismo. "¿Para qué buscar el tercer lugar de la línea sucesoria si ya se ocupa el segundo?", se preguntaron los seguidores del vicepresidente Julio Cobos, con la seguridad de que el mendocino no dejará su cargo hasta que sea imperiosamente necesario abocarse de lleno a la campaña presidencial. Sobre todo teniendo en cuenta que la reforma política haría inútil el renunciamiento tempranero. De hecho, la carrera proselitista ya está en marcha y Cobos es un activo partícipe de ella. Si hasta se permitió coquetear con la posibilidad de sumar al gobernador santafecino Hermes Binner a una posible fórmula de un Acuerdo Cívico en el que Elisa Carrió ya no tendría cabida. Primereó así la jugada del propio kirchnerismo, que no oculta su deseo de sumar al socialista a una nueva versión de la fallida Concertación. "El mundo va hacia las coaliciones y la Argentina también", dijo escueto Binner, dejando la puerta abierta a las ofertas.

Con el jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri escaldado por el escándalo de espionaje en la nonata Policía Metropolitana, que se agravó en medio de su viaje a España –en los hechos el inicio de una gira de instalación internacional de su futura candidatura, con visita al Rey incluida–, y el duhaldismo abocado a fogonear al gobernador salteño Juan Manuel Urtubey como una nueva figura presidenciable, ante la poca adhesión que obtuvo en las encuestas el globo de ensayo lanzado con el propio Eduardo Duhalde y el rechazo inicial del senador Carlos Reutemann; Kirchner visualiza un mano a mano con Cobos para retener el poder. Y en esa ecuación, Binner asoma como un candidato codiciado por ambos. El mendocino ya hizo su primera jugada. El santacruceño la hará el mes próximo, cuando pise Rosario por primera vez desde que dejó a su esposa la Presidencia.

La necesidad tiene cara de hereje y, en épocas de vacas flacas, la distribución de fondos no solo puede garantizar mantener alineada a la CGT de Hugo Moyano, sino que también puede conseguir adhesiones a proyectos propios y oradar las bases ajenas. Una muestra de ello la dio ayer el radical correntino Ricardo Colombi, que se apuró en anunciar su apoyo al proyecto Kirchner 2011, contra los deseos de su partido.

Sin el respaldo de los gobernadores de las UCR, el oficialismo supone que sumar al socialista Binner a la fórmula implicaría dar un golpe de gracia a las chances de Cobos. Pero en política dos años son mucho tiempo y la carrera recién empieza.

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