Kirchner reapareció y marcó la agenda

Fueron cinco minutos de diálogo con la prensa. Pero alcanzaron para explicitar su gravitación en el poder real. Luego de semanas de permanecer en silencio, el ex presidente Néstor Kirchner reapareció ayer en la escena política y marcó sin medias tintas la agenda del Gobierno.
Embistió contra Elisa Carrió, justificó la estatización del sistema previsional, cuestionó al Fondo Monetario Internacional (FMI) antes de la llegada de Cristina Kirchner a Washington y, finalmente, lanzó una advertencia que azotó en el de por sí golpeado aparato sindical: dijo que por la crisis internacional puede "haber suspensiones" en algunas ramas de la economía argentina, aunque destacó que "hay un comportamiento responsable de los empresarios y trabajadores".

Kirchner habló en la Casa Rosada, en un inusual contacto con los periodistas, luego del acto de inauguración del busto del ex presidente Héctor Cámpora.

El ex jefe del Estado se apresuró por destacar que la presidenta Cristina Kirchner sigue "minuto a minuto" todo lo que ocurre en torno de la crisis. "Se van a tomar todas las medidas para garantizar la continuidad del modelo", aseveró.

Apenas minutos antes de que la jefa del Estado partiera rumbo a Washington para participar de la cumbre del G-20, el ex mandatario deslizó los lineamientos de la posición argentina ante la reorganización de la economía global.

"Ya saben lo que opino del Fondo", dijo, en alusión al FMI, en lo que fue un intento por desacreditar la posibilidad de que el Gobierno pida algún tipo de préstamo al organismo internacional.

También habló de la estatización de las AFJP. Dijo que "según encuestas propias hay un gran apoyo del pueblo argentino" a la reestatización del sistema previsional. "Ya vimos el saqueo que hubo a nuestros fondos -remarcó-, por eso los que critican son solo sectores intencionados".

Embistió además contra Elisa Carrió, quien anteayer lo había denunciado por "asociación ilícita": "A las infamias no respondo. Es una persona que fracasó en todo".

Por la noche, Kirchner partió a Chile, para participar de una cumbre progresista y fue recibido por la presidenta Michelle Bachelet. Es esa su primera incursión internacional desde que se puso en duda su intento por presidir la Unasur.

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