Kirchner reaparece en la Provincia, pero en el PJ buscan un jefe propio

Por: Eduardo Aulicino

Néstor Kirchner se tomó 40 días para volver al Gran Buenos Aires después de la derrota electoral, pero en las últimas semanas ya se habían multiplicado sus llamadas a los intendentes.

Habló incluso con varios jefes locales a los que había anotado en el rubro de traidores y de exponentes de la vieja política, estructura de la que fue socio pero se declaró víctima. Nada es fácil ahora en la Provincia y el ex presidente actúa por reacción: en el peronismo bonaerense ningún dirigente regala espacios, hay un extendido clima de deliberación y todos están buscando un nuevo liderazgo o jefatura propia. Las relaciones con Kirchner remiten siempre a la dependencia financiera con el poder central. Hubo preocupación, y se la dejó trascender, sobre la suerte de obras públicas y otros fondos, en especial los de asistencia social. Hasta ahora, afirman fuentes del peronismo bonaerense, no hubo castigo a intendentes, muchos de los cuales ya no disimulan el malestar con el ex presidente. Pero el tema asoma en casi todos los encuentros de Daniel Scioli con referentes del GBA e inquieta en otra escala frente a la gravedad del déficit provincial.

¿Hasta dónde está condicionado el gobernador? ¿Qué papel jugará en el rearmado peronista? Esos interrogantes aluden a las relaciones con el Gobierno, pero también al modo de hacer política que exhibe Scioli, sacudido esta vez directamente por una derrota. Cerca de Scioli insisten con la estrategia de tomar distancia gradualmente de Kirchner, cuyo ciclo entienden imposible de recrear. "Se trata de separarse con hechos, acciones concretas y gestión. No se trata de una guerra: eso no entra en su concepción", dicen. A esa descripción repetida, agregan en los últimos tiempos una definición más concreta: "Hay voluntad de participar de este proceso de reagrupamiento y de conducirlo. Hay que mirar los acuerdos con los intendentes, las conversaciones con todos los sectores y la decisión de ampliar este espacio".

¿Los límites de las conversaciones? "Sólo aquellos que apuesten a la fractura, porque necesitan un pedazo del peronismo para otros planes", afirman. Traducido: Francisco De Narváez, en la Provincia, y otros dirigentes fuera del distrito que piensan en alguna forma de alianza con Mauricio Macri. Scioli ya conversó con varios referentes, muchos de ellos lejos del cariño de los Kirchner. Habló con Eduardo Duhalde y también con Felipe Solá, Carlos Ruckauf y Antonio Cafiero. Todos ex gobernadores, claro, a los cuales puede recurrirse en tiempos difíciles para las finanzas provinciales, porque conocen el tema. Y muchos de ellos enfrentados en diferente grado con el ex presidente. La señal no es menor. Algo parecido ocurre con los contactos fuera del distrito, que incluyó entre otros al cordobés Juan Schiaretti.No sólo Scioli piensa en su futuro. Sus pasos son observados también por dirigentes que se mantienen dentro del PJ y por varios que emigraron hace rato. Su estilo, la relación con el poder K y los tiempos siguen abriendo interrogantes.

Las conversaciones de estos días cruzan a intendentes, legisladores, ministros locales y también a dirigentes que en distintas etapas giraron a posiciones críticas y rompieron con la estructura orgánica alineada hasta hace poco con Kirchner. Todos coinciden en que no aparece por ahora un jefe más o menos indiscutible para reagrupar al peronismo bonaerense, escala previa para definir la candidatura a gobernador y el juego nacional. Un diputado del peronismo crítico lo sintetiza así. "Scioli no tiene mucho margen para dar vueltas. Está golpeado. Y en dos meses, discutir la gobernabilidad en la Provincia va a pasar por pagar los sueldos". Y un legislador cercano a la gestión provincial lo explica de este modo: "Tenemos unos pocos meses para definir este tema, tal vez hasta marzo. Después, puede ser tarde y cualquiera puede fisurar para cualquier lado". Los dos, claro, proyectan un panorama tenso, sin Kirchner.

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