Kirchner quiere ser un diputado de "bajo perfil"

Kirchner quiere ser un diputado de "bajo perfil"
Pidió el despacho más grande, pero no peleará cargos en la Cámara
Si puede contenerse, quiere tener perfil bajo. Va a cuidar el presentismo, pero tampoco permanecerá a tiempo completo en el Congreso. En las sesiones clave, por supuesto, estará en su banca. Tendrá el despacho más grande. Pero no se paseará como sus colegas por los pasillos de la Cámara de Diputados.

Así se prepara Néstor Kirchner para asumir su banca de diputado el 10 de diciembre, para cuya ceremonia irá su mujer, la presidenta Cristina Kirchner. Y a pesar de algunas dudas que surgieron en los últimos días sobre la posibilidad de que el santacruceño reconvertido en bonaerense no asuma, personas de su entorno ratificaron a LA NACION que estará allí "para ponerse al frente de la defensa" del gobierno nacional.

En los planes de Kirchner no está acceder a ningún cargo en el Parlamento. "Quiere ser un diputado raso", dijo un funcionario de trato diario con el ex presidente. Nadie se lo imagina al mando de un debate en comisión y, mucho menos, como presidente de la Cámara baja. No lo hará.

Cuentan quienes lo frecuentan en la quinta de Olivos que Kirchner mantendrá en sus oficinas de la residencia presidencial su campo de acción. Y que al Congreso irá con una tarea específica: seducir a los díscolos para que vuelvan al kirchnerismo. Es el trabajo que más le gusta.

Ya lo logró con el diputado Julio Ledesma, dirigente de La Matanza y el primero en darle su apoyo cuando Kirchner se lanzó a la presidencia en 2003. Pero abandonó el kirchnerismo para acompañar en las elecciones de junio a Francisco de Narváez. Ganó una banca, pero votó a favor, a contramano del peronismo disidente, el presupuesto para 2010.

"La banca será su pata institucional para no perder protagonismo", reforzaron en un despacho de la Casa Rosada cercano al de la Presidenta. Desde el Congreso, insisten los oficialistas, Kirchner tejerá alianzas para conseguir apoyos a su eventual candidatura presidencial para 2011. Y para asegurarse votos para las leyes que mande el Ejecutivo.

Dicen que está entusiasmado por su nueva tarea, aunque no tiene experiencia parlamentaria, como sí Cristina Kirchner. Desde que se largó a la política, nunca tuvo una banca. Fue intendente, gobernador y presidente.

"Kirchner va a cerrar los discursos para darles épica a las leyes que mande Cristina", sostuvo un senador amigo del ex presidente. Y aunque ese lugar de último orador está reservado para los jefes de bloque, a Kirchner le gustaría ocuparlo cuando la ocasión lo amerite. Será un diputado raso, pero no por eso menos influyente.

El mejor lugar

El ex presidente ya tiene listo el despacho que hasta ahora ocupa la diputada Patricia Vaca Narvaja, vicepresidenta primera de la Cámara. De amplias dimensiones y en el tercer piso del Palacio Legislativo, la legisladora que termina su mandato este año ya lo mandó a limpiar para que esté impecable para la llegada de Kirchner. Ella irá a la embajada argentina en México.

Las recomendaciones que le llegan a Kirchner es que no debería responder a las diatribas con las que lo esperará otra estrella de la Cámara que asumirá en diciembre: Elisa Carrió. Pero muchos infieren que el ex presidente no podrá resistirse a la tentación y desde su banca defenderá con sus discursos a su esposa. Nadie se lo imagina hoy instalado de lunes a viernes en su nuevo despacho. "Va a cuidar el presentismo en las sesiones, nada más", aclaran sus allegados. Claro: no querrá quedar a merced de las críticas opositoras después de que desde el Gobierno, en plena campaña, sacaron a relucir la poca presencia de De Narváez en las sesiones durante su actual mandato como diputado.

En los despachos oficiales creen que Kirchner se dedicará el año próximo a defender la gobernabilidad, y que después podría dar un paso al costado para largarse a la campaña. Igual, combinará su cargo de diputado con sus salidas por el conurbano, donde tiene previsto volver pronto a sus actos partidarios para alinear otra vez la tropa peronista. Los viernes quedarán reservados para sus escapadas a El Calafate.

Comentá la nota