Kirchner puso a todo el Gobierno en campaña

Kirchner puso a todo el Gobierno en campaña
Ministros y secretarios pelean por votos en distintos territorios
En momentos de definiciones cruciales, cada uno hace su juego. Los ministros y funcionarios de la Casa Rosada trabajan a toda máquina en busca de votos. La gran apuesta es la candidatura de Néstor Kirchner en la provincia de Buenos Aires, para la que trabaja toda la Casa Rosada. Pero en forma paralela, los laderos del ex presidente intentan conservar su propia porción de poder donde sea y donde puedan.

Por lo menos medio gabinete está abocado a la campaña y tiene hoy tareas extras más allá de la gestión.Son el jefe de Gabinete, Sergio Massa; el ministro del Interior, Florencio Randazzo; el de Planificación, Julio De Vido; el de Trabajo, Carlos Tomada; la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, y los secretarios de Inteligencia, Héctor Icazuriaga; de Transporte, Ricardo Jaime; de Medios, Enrique Albistur; el secretario general, Oscar Parrilli, y el operador político Juan Carlos Mazzón.

Cada uno en su área trabaja detrás de la dura batalla que será bisagra para el kirchnerismo. Pero también, con acciones propias, algunos intentan mantener su poder ante cualquier convulsión poselectoral.

Massa ya dijo que es candidato para conservar su poder en Tigre. El intendente en uso de licencia debió aceptar la candidatura como cuarto postulante bonaerense. Intentará capitalizar la jugada de Kirchner a su medida. "Yo estoy en la lista en representación de los vecinos de Tigre", repitió el jefe de Gabinete una vez que se supo de su inclusión en la lista. Ya hace campaña en su tierra para mantenerse activo y con su mujer, Malena Galmarini, como candidata a primera concejal.

Randazzo es la sombra del ex presidente. Pero también puso a jugar a varios hombres cercanos a él para mantener influencia en Buenos Aires. El intendente de Chivilcoy, Ariel Franetovich, su ciudad natal, va como candidato a senador provincial; también está en la lista para la Legislatura bonaerense su vocero, Mario Caputo. Randazzo maneja la relación con los intendentes del conurbano, un espacio de poder que aspira a mantener.

Los incondicionales

De Vido y Alicia Kirchner son la ofensiva fundamental del ex presidente en su campaña. Ambos manejan el envío de fondos del gobierno nacional a los municipios y provincias, con lo que le aseguran al presidente del PJ la mano del Estado tanto para obra pública de rápida concreción y la asistencia social para los sectores más carecientes. Son, de todas maneras, funcionarios que no se imaginan una carrera política más allá de Kirchner. Algo similar ocurre con Héctor Icazuriaga, jefe de la SIDE, amigo íntimo del ex presidente que se sumó a la campaña para contener a los jefes comunales. En el Gobierno muchos ya lo identifican como el jefe virtual de la campaña. El sostiene que está ahí por la continuidad del proyecto. Dice que se vuelve a Santa Cruz el día que los Kirchner dejen el poder.

En los últimos días, el ministro de Trabajo fue otro de los funcionarios que se subieron al tren de las caminatas. No con Kirchner, sino con el candidato del oficialismo en la Capital, Carlos Heller. "Cada uno tiene que trabajar en su territorio", fue la orden de Kirchner.

Además, Tomada se reúne habitualmente con sindicalistas, por ser uno de los hombres que más relaciones tiene con la conducción de la CGT, y colocó a Noemí Rial, su viceministra en Trabajo, como segunda candidata detrás de Heller.

Mazzón es otro de los funcionarios con tareas varias dentro de la campaña. Su fuerte: el manejo político con los gobernadores, y sobre todo, en Mendoza, provincia en la que el kirchnerismo se verá complicado por el vicepresidente Julio Cobos. De hecho, ya trabaja para que el jueves Cristina Kirchner visite la provincia y lleve anuncios de obras públicas.

Jaime, secretario de Transporte, juega su poder político en Córdoba. Lleva como candidato a Eduardo Acastello, que enfrentará al PJ oficial. Con fuerte influencia en la provincia, intentará también conservar poder propio en un territorio adverso para la Casa Rosada.

El neuquino Oscar Parrilli trabaja en la campaña de su provincia por el candidato Ramón Rioseco. De buena relación con el gobernador Jorge Sapag, del Movimiento Popular Neuquino, aspira a que ambos sectores se unan en el Congreso. Además, es pieza fundamental en la campaña de Kirchner para la organización de los actos, junto con Albistur, que puso a toda su secretaría a trabajar con la publicidad callejera y los spots que comenzarán a verse esta semana.

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