Kirchner presionó y logra apoyo a la ley del cheque

Por Martín Dinatale

La crisis financiera internacional y los reclamos de Néstor Kirchner finalmente jugarán en favor de la Casa Rosada: la Presidenta podrá contar con el apoyo de varios gobernadores del PJ y de sus legisladores para impulsar la prórroga de la ley de emergencia económica y la continuidad del impuesto al cheque, que se pedirán al Congreso en los próximos días.

A pesar del malestar que exponen en privado algunos gobernadores por el reparto "desigual" de lo recaudado por el impuesto al cheque, unos 22.000 millones de pesos anuales, el Poder Ejecutivo mandará en un solo proyecto de ley la prórroga de la emergencia económica y del impuesto al cheque sin cambio alguno.

No será un debate fácil en el Congreso y es probable que el PJ tenga que contar hasta último momento sus votos, pero los diputados y senadores oficialistas aseguran que la ley saldrá aprobada antes de fines de año. Y hay indicios firmes para sostener esta teoría. Según confirmaron a LA NACION fuentes calificadas de la Casa Rosada y del Congreso, el ex presidente se encargó en los últimos días de llamar a muchos mandatarios provinciales que eran muy críticos de la ley del cheque y exigían coparticipar este impuesto en mayores proporciones.

De la recaudación de ese impuesto sólo un 15 por ciento va a parar a las provincias. El resto lo utiliza la Nación para su presupuesto. Hubo varios gobernadores que exigieron un mayor reparto de esa recaudación. Pero al parecer se tendrán que quedar sólo con la retórica.

Ya sea por la excusa de la crisis internacional o por las llamadas que hizo Kirchner dando promesas de obra pública para el año electoral que se viene, ya hubo algunos gobernadores que adelantaron su respaldo al proyecto de ley que girará la presidenta Cristina Kirchner al Congreso.

El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, que hasta hace un mes expresaba abiertamente la necesidad de modificar la ley de cheque, ayer expresó a LA NACION que "con la crisis internacional hay que repensar las políticas económicas y apoyar un Estado nacional sólido".

Scioli admitió que el impuesto al cheque o la ley de emergencia económica eran discutibles antes de la crisis financiera mundial, pero, aclaró, "ahora es necesario redefinir hasta la economía de un hogar".

En esta misma línea se mostró ayer el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, que dijo a LA NACION: "Todos quisiéramos que lo recaudado por el impuesto al cheque tenga una coparticipación mayor para las provincias, pero hay que entender que necesitamos mecanismos seguros que le garanticen al país que la crisis mundial nos afectará lo menos posible".

Gioja señaló que levantar un discurso contrario al Gobierno en estos momentos sería "lo más fácil y redituable" desde el punto de vista político. Pero evaluó que "en un año complejo para la economía no podemos interponer intereses personales con las necesidades de la Nación".

Obra pública

Otros gobernadores consultados, que pidieron estricta reserva de nombre, admitieron que el apoyo de sus legisladores a estas polémicas leyes que enviará el Poder Ejecutivo estará condicionado a la continuidad de la obra pública que el Gobierno inició en varios distritos y que esperan que se concluya el año que viene en plena campaña electoral. Se trata de obras de vivienda, rutas o escuelas.

Por su parte, el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, dijo a LA NACION que "cualquier debate de esa naturaleza [por una reforma a la ley de cheque] puede generar inestabilidad macroeconómica. Con una crisis internacional que puede tener efectos en la Argentina, es necesario no efectuar ninguna modificación que altere las perspectivas de estabilidad. Una alteración implica riesgos".

Capitanich es uno los gobernadores más mimados por la Casa Rosada y su condescendencia es obvia. No ocurrirá lo mismo con otros mandatarios.

En el caso del gobernador de Chubut, Mario Das Neves, sus allegados dijeron a LA NACION que hasta ahora nadie lo llamó para cambiar de opinión y aseguraron que el gobernador sigue pensando igual: es decir, que se debe instalar el debate legislativo por un nuevo reparto de la coparticipación, lo que incluiría el impuesto al cheque.

El gobernador de Santa Fe, el socialista Hermes Binner, comparte el mismo concepto que Das Neves. Habrá que ver si estas opiniones quedan en soledad a la hora de trasladarse al debate parlamentario.

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