Kirchner, el poder y el rechazo

Por: Ricardo Kirschbaum.

El primer objetivo de Néstor Kirchner es recomponer el poder. Los sucesivos pasos que dio luego de la derrota electoral apuntaron a concentrar todo el poder posible antes de que el peronismo entrase en estado de asamblea.

La ley de Medios fue una de las piezas centrales de esta estrategia. La creencia de que fueron los medios los que le hicieron perder en junio es el bálsamo al que recurre el oficialismo para justificar, además, la necesidad de establecer mecanismos de control. Cristina se jactó el miércoles: "Se cayó el mito de la independencia periodística" porque hubo medios, como Clarín, que reforzaron su oposición a la ley.Después de la evidencia de la prensa, radio y televisión oficialistas, con un discurso único como les gusta a los Kirchner, la Presidenta mostró cuál independencia le viene mejor.

Kirchner apuntará ahora a la reforma política para tratar de lograr un viejo sueño: volver al bipartidismo, conformándose por ley fuerzas que agrupen a la izquierda y a la derecha, según un método grosero de selección.Según los borradores del proyecto, algunos partidos no podrán sostener su participación en las primarias y deberán pactar para seguir existiendo.

La reconstrucción del poder también pasa por los intendentes del GBA y las cooperativas de trabajo. Allí piensa Kirchner asentar su capacidad para controlar la calle y las elecciones internas. Y disciplinar a los díscolos con la caja. La tarea del futuro será intentar remontar su relación con gruesos sectores de la sociedad. Confía en conseguirlo sobre todo porque la oposición está dividida y no logra, aún, atraer demasiado. Esa debilidad opositora está compensada por el rechazo al matrimonio. Ese sentimiento es, hoy, la valla principal para la continuidad en el poder.

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